El viaje de Antonio Muñoz a Miami: ¿Quién lo echó a perder todo?

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Antonio Muñoz durante sus palabras en la improvisada celebración de cumpleaños 65, en su casa en Cienfuegos.

Por Alberto Aguila

La prensa oficial cubana ha desatado desde la tarde del viernes -particularmente los medios digitales- una insólita campaña en la que se menciona mi nombre como supuesto culpable por «echar a perder» el anunciado viaje del estelar pelotero Antonio Muñoz, el Gigante del Escambray, gloria de Cuba, a Miami.

Todavía no puedo salir de mi asombro ante semejante manipulación informativa. Me cuesta trabajo pensar que los estrategas de la «batalla mediática» y  el «enfrentamiento ideológico» contra todo lo que afecte la «imagen de la revolución» tengan que caer a niveles tan pedestres de falsedad y tergiversación de la verdad. Me parece todavía más penoso que se haya involucrado y utilizado de un modo tan burdo a la figura de Muñoz para este operativo propagandístico,  porque, escuchando simplemente sus palabras, basta para darse cuenta que no se ha leído el artículo que supuestamente provocó su molestia.

No valdría la pena aclarar este chapucero incidente si no fuera porque está envuelta la credibilidad de los amigos que organizaron el viaje de Muñoz a Miami y del sitio CaféFuerte, donde colaboro asiduamente desde su aparición en el 2010. Lo hago también por el respeto y la admiración que tengo por Muñoz y su familia desde hace mucho tiempo.

Una llamada telefónica

Me remitiré a exponer brevemente los hechos. Al enterarme de que los organizadores del Juego de las Estrellas Cubanas de Béisbol en Miami, Osvaldo Pérez, Rafael Milanés y el ex pelotero José Feliciano González, habían invitado a Muñoz al evento, sentí una gran alegría y me dispuse a elaborar un artículo anunciando su visita. Llamé a su casa en Cienfuegos y logré hablar con su esposa Meylín Rajadel, quien me comunicó que Muñoz estaba para la Isla de la Juventud y me confirmó su viaje este viernes 17 de enero, fecha de su cumpleaños 65.

A ella le pregunté si podía dar la información para un artículo que estaba escribiendo y no hubo objeción. La cita tomada a Rajadel la reproduzco a continuación: “Sí, él viajará a Miami el viernes desde aquí [Cienfuegos] en un vuelo que sale por la tarde”.

También le pregunté por su primer hijo varón, que cumple su primer año el próximo 10 de febrero. Esto fue lo cit’é para el artículo; «Le pusimos Víctor porque así se llamaba el padre de Antonio, que era su personaje inolvidable, con el que vivió la primera parte de su vida, allá en Algaba, un poblado de las montañas del Escambray, en el mismo centro de Cuba”.

Y hasta ahí todo lo que cité de esa breve conversación telefónica, efectuada el pasado domingo. El artículo, que finalmente publiqué un día después en CaféFuerte, no tiene una sola alusión que se desvié del evento deportivo, del significado de la visita de Muñoz a Estados Unidos y de la grandeza deportiva del Gigante del Escambray. Por respeto a la privacidad de Muñoz ni siquera mencioné la enfermedad de la que padece y por la que está sometido a un riguroso tratamiento de quimioterapia, como sí han mencionado este viernes los combativos colegas desde Cienfuegos y La Habana.

Desenlace incomprensible

Esta mañana recibi la noticia de que Muñoz había declinado su viaje a recomendación de sus médicos y que no estaría este sábado en el juego de softbol en el Bucky Dent Park de Hialeah. Lo lamenté profundamente y desee que pudiera venir en una próxima oportunidad, cuando su situación mejorara, porque creo que tenerlo entre nosotros es motivo de privilegio y orgullo para todos los que amamos el BEISBOL, escrito así, en mayúsculas y sin otro aditivo.

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Alberto Aguila (izq) junto a Muñoz, quien sostiene en brazos al hijo del periodista, durante las celebraciones por el campeonato nacional ganado por S. Spiritus en 1979.

Por eso, cuando comencé a leer horas después lo que apareció en el blog El Elefante Verde, de la tenaz periodista deportiva Darilys Reyes, no podía creer lo que se presentaba como «aclaración de la negativa del viaje» del legendario jonronero. (Por cierto, Darilys, no sé de quién fue el error, pero yo nací en Cienfuegos y viví en Sancti Spíritus hasta 1999; nada tengo contra la gente de Caracusey pero no soy de allí, como escribes en tu blog).

Más incomprensible resultan las declaraciones de Muñoz en un video de 38 segundos, colgado en Cubadebate, cuyo contenido me he tomado el tiempo de transcribir aquí: «Creo que yo no iba a cometer error por ir a Estados Unidos, sino [que] un señor que llamói aquí dándose a pasar como amigo de Muñoz, y quiero que conozcan todos que es Alberto Aguila, el que era narrador deportivo de Sancti Spiritus, que lo echó a perder todo. De yo ir a Estados Unidos, normalmente, y me encuentro un cubano, un compatriota, lo saludo, lo que a mí me convenga de él, yo lo escucho, lo que no, yo sigo siendo patriota, y cubano de los de Fidel».

Preguntas sin respuesta

Hasta aquí los hechos de este enrarecido capítulo nada deportivo. No voy a especular sobre lo que realmente sucedió detrás de esta fachada, levantada a pura propaganda desde Cuba, por razones que alguna vez saldrán a la luz. Conozco a Muñoz, sé de su carácter noble, sencillez y honestidad, y le deseo sinceramente lo mejor, porque lo merece como atleta y como ser humano. Y tal vez en alguna ocasión futura podremos conversar con serenidad sobre lo ocurrido, como muchas veces nos sentábamos a charlar, concluido el partido del día, en el viejo estadio «Victoria de Girón» de Sancti Spíritus.

Lamento asimismo que el público del sur de la Florida, gustoso de recibirle y aplaudirle este sábado junto a las estrellas cubanas de Grandes Ligas (entre ellos algunos de los peloteros que él ayudó a formar como entrenador), se pierda el regalo de su visita.

Por el momento solo tengo preguntas para los periodistas y las publicaciones cubanas que se han prestado para este zafarrancho de mentiras e insensibilidad: ¿Qué fue realmente lo que sucedió para que Muñoz no pudiera viajar a Miami? ¿Cuál fue el pecado cometido al divulgar su visita a Estados Unidos, luego de tener en poder una visa para viajar? ¿Cuál es acaso mi culpa? ¿Quién metió la política en la azucarera cuando solo se había hablado de béisbol y del tributo a un hombre que está en la historia deportiva cubana?

Les reproduzco aquí la conexión a mi artículo inicial, a ver si ustedes logran hallar alguna razón para la discordia. Yo, por mucho que la he buscado, no logro encontrarla.

El juego de sofbol de las Estrellas Cubanas se efectuará el sábado 18 de enero en el Bucky Dent Park, ubicado en el 2250 W 60 Street, en Hialeah. Teléfono: (305) 818-9168. El costo de la entrada es de $5 dólares y las puertas del estadio estarán abiertas a partir de las 9 a.m.

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