El director de la CIA, John Ratcliffe, visitó este jueves La Habana al frente de una delegación estadounidense de alto nivel, según confirmó el gobierno cubano.
El sorpresivo viaje de Ratcliffe a Cuba fue informado a través de un extenso comunicado aparecido en el diario oficial Granma luego que circularan versiones sobre el aterrizaje de un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en el Aeropuerto Internacional José Martí, procedente de la Joint Base Andrews en Washington.
La aeronave arribó alrededor del mediodía y permaneció por varias horas en la Terminal 5 del aeropuerto habanero antes de partir de regreso a Florida. El avión gubernamental, que se identifica como SAM554 (Boeing C-40B Clipper, matrícula 01-0040), es utilizado para la transportación de funcionarios de alto rango y delegaciones diplomáticas.
Aunque no ha habido una comunicación oficial del gobierno de Estados Unidos sobre la visita, la CIA publicó en redes sociales fotos del encuentro de Ratcliffe reunido con la cúpula del Ministerio del Interior (MININT) y durante su llegada. También la Embajada de Estados Unidos en La Habana publicó una imagen del encuentro de Ratcliffe con Mike Hammer, jefe de la misión, en la sede diplomática.
Havana, Cuba pic.twitter.com/7S7TtJPyf5
— CIA (@CIA) May 14, 2026
Es totalmente inusual que se publiquen reportes y fotos de este tipo de reunión de altos funcionarios de la CIA fuera de Estados Unidos. La información trascendida proviene del comunicado oficial de Cuba y de declaraciones extraoficiales de fuentes estadounidenses.
«Lo verdaderamente inusual de la jornada de ayer es la difusión pública de fotografías; por lo general, los directores de la CIA no posan ante las cámaras durante viajes de esta índole, y el hecho de que la propia Agencia haya publicado las imágenes en sus redes sociales —circunstancia ahora acentuada por la visita a la embajada junto al Encargada de Negocios, Hammer— supone una desviación respecto al modo en que históricamente se han gestionado estos canales», consideró el abogado Jason Poblete, director de The Global Liberty Alliance, en Washington DC. «No tengo claro qué pretende lograr esta estrategia comunicativa; el trabajo sustantivo no la requiere y, en ciertos asuntos, resulta incluso contraproducente».

No es la primera ocasión que el máximo directivo de la CIA sostiene reuniones en La Habana con representantes del régimen cubano. John Brennan viajó a La Habana en 2015 y se reunió con el coronel Alejandro Castro Espín —hijo de Raúl Castro— como parte del canal diplomático secreto que propició el deshielo de diciembre de 2014 y la apertura más amplia de la era Obama. Pero la visita de Brennan no trascendió públicamente.
«El canal de inteligencia ha sido un instrumento recurrente en el limitado repertorio diplomático entre Estados Unidos y Cuba cuando la vía de los ministerios de Asuntos Exteriores no logra transmitir el mensaje», recordó Poblete.

Fuentes gubernamentales en Washington revelaron que Radcliffe sostuvo conversaciones con el general Lázaro Álvarez Casas, ministro del Interior, y con el coronel Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y considerado un factor clave de los esfuerzos de negociación.
Es uno de los contactos de más alto rango entre ambos gobiernos en décadas en el tercer vuelo a La Habana de un avión oficial estadounidense desde 2016. El pasado 10 de abril una delegación del Departamento de Estado aterrizó en Cuba en otra misión de la administración Trump como parte de las conversaciones bilaterales en curso entre ambos países.
Este es el texto del comunicado diseminado por la Presidencia de Cuba y los medios estatales:
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A partir de la solicitud presentada por el gobierno de Estados Unidos de que se recibiera en La Habana una delegación presidida por el director de la CIA, John Ratcliffe, la Dirección de la Revolución aprobó la realización de esta visita y la reunión con su contraparte del Ministerio del Interior.

El encuentro tuvo lugar este jueves 14 de mayo, en un contexto caracterizado por la complejidad de las relaciones bilaterales, en aras de contribuir al diálogo político entre ambas naciones, como parte de los esfuerzos por afrontar el escenario actual.
Los elementos aportados por la parte cubana y los intercambios sostenidos con la delegación estadounidense, permitieron demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos ni existen razones legítimas para incluirla en la lista de países que, supuestamente, patrocinan el terrorismo.
Durante el encuentro se pudo constatar la consistencia y congruencia en la histórica posición de nuestro país con la actuación del gobierno cubano y sus autoridades competentes, en el enfrentamiento y la condena de manera inequívoca al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones.
Una vez más se evidenció que la Isla no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas; ni existen bases militares o de inteligencia extranjera en su territorio, y nunca ha apoyado ninguna actividad hostil contra Estados Unidos ni permitirá que desde Cuba se actúe contra otra nación.
Se patentizó además el interés de ambas partes en desarrollar la cooperación bilateral entre los órganos de aplicación y cumplimiento de la ley, en función de la seguridad de ambas naciones, regional e internacional.
La Habana, 14 de mayo de 2026