Juan Pablo Roque: Las heridas de la traición

Nunca debemos olvidar que su engaño está directamente relacionado con los asesinatos de Carlos Costa, Mario de la Peña, Armando Alejandre Jr. y Pablo Morales, ocurridos en el Estrecho de la Florida el 24 de febrero de 1996.

Por Ana Margarita Martínez

Ante el reciente fallecimiento de mi exesposo, Juan Pablo Roque, el 25 de noviembre, me siento obligada a abordar un capítulo que dejó una huella imborrable en mi vida y en nuestra comunidad cubanoamericana. Roque fue miembro de la Red Avispa-WASP de espías cubanos, y su traición causó un profundo daño, no solo a mí y a mi familia, sino también a los valientes voluntarios de Hermanos al Rescate y a todos los que han luchado incansablemente por la libertad, la verdad y la dignidad humana.

Nunca debemos olvidar que su engaño está directamente relacionado con los asesinatos de Carlos Costa, Mario de la Peña, Armando Alejandre Jr. y Pablo Morales, ocurridos el 24 de febrero de 1996, mientras realizaban misiones humanitarias con Hermanos al Rescate. Sus nombres, y la injusticia de su pérdida, siguen llamándonos a la memoria y a la verdad.

Aunque nuestro matrimonio fue posteriormente anulado por un tribunal, las consecuencias de sus acciones fueron profundamente personales y de gran alcance. Nunca enfrentó la justicia terrenal por lo que hizo. En un sorprendente giro histórico, su muerte ocurrió el mismo día que Fidel Castro, el dictador al que sirvió, fallecido en 2016. Aun con esa ironía, sigo firme en la fe y en la inquebrantable convicción de que la verdadera justicia reside en manos superiores. Como afirma la Escritura en el Salmo 37:28: «Porque el Señor ama la justicia y no desampara a sus fieles».

Mi compromiso de honrar la memoria de las víctimas y de apoyar a nuestra comunidad en el exilio, que tanto ha sufrido, se mantiene firme. Este momento nos recuerda que la verdad perdura, la justicia llega a su tiempo y la fe brinda la claridad y la fortaleza que las circunstancias humanas a menudo no pueden brindar.

Matrimonio en 1995.

JUAN PABLO ROQUE (1955-2025): Ex mayor de la Fuerza Aérea de Cuba y agente de la inteligencia cubana. Se formó como piloto en la Unión Soviética, donde aprendió a volar los aviones de combate MIG. Tras ser reclutado por la DGI, Roque apareció en 1992 en la Base Naval de Guantánamo, adonde dijo llegar a nado, sorteando dificultades para escapar y asediado por tiburones. Al llegar a territorio estadounidense solicitó asilo político, asegurando que estaba desencantado con el régimen de Fidel Castro. Su relato testomonial se convirtió en el libro Desertor, que fue financiado por la Fundación Nacional Cubano Americana. En Miami comenzó a frecuentar las actividades de organizaciones de exiliados y se convirtió en piloto de Hermanos al Rescate, agrupación dedicada a sobrevolar las aguas del Estrecho de la Florida en busca de balseros. Se desempeñó en varios empleos mientras fungía como el agente German de la Red Avispa, estructurada en el sur de Florida desde comienzos de los años 90, con alrededor de 27 agentes y oficiales ilegales. También fue informante del FBI. En 1995 contrajo matrimonio con la cubanoamericana Ana Margarita Martínez, a quien abandonaría con dos hijos de una relación anterior de ella y que lo acogieron como un padre afectuoso. El 23 de febrero de 1996 regresó a Cuba, un día antes que cazas MiG cubanos abatieran a dos avionetas de Hermanos al Rescate en el Estrecho de la Florida. Inicialmente apareció en entrevistas de la Televisión Cubana como una persona que regresaba a Cuba defraudado por su inadaptación y diferencias con la comunidad exiliada, pero esa narrativa se desmoronó al salir a la luz las evidencias de la Red Avispa. En mayo de 1999, una acusación federal en Miami lo imputó por no registrarse como agente extranjero y conspirar para defraudar a Estados Unidos. Tras su retorno a Cuba, mantuvo un perfil bajo y se quejaba de su situación económica, que lo obligó a subastar objetos de valor y poner en venta la casa de sus padres en La Habana. Falleció de un virus contraído tras una operación a corazón abierto. Había cumplido 70 años el pasado 11 de octubre. 

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