Cuba arremete contra Alan Gross y publica fotos inéditas

Alan Gross en una foto de marzo del 2011.
Alan Gross en una foto de marzo del 2011.
Por Wilfredo Cancio Isla

Cuba fustigó este viernes la conducta del contratista estadounidense Alan P. Gross, condenado a 15 años por actividades subversivas en la isla, y recordó que su caso no es el de un “tonto inocente engañado”.

Apoyándose en las revelaciones de un reciente despacho de Associated Press (AP), la agencia oficial Prensa Latina (PL) reseñó extensamente las actividades ilegales de Gross en Cuba, calificándolo incluso de “agente” al servicio del gobierno de Estados Unidos.

El artículo de PL se titula «Alan Gross: ni tonto ni inocente» y fue emitido el viernes por la agencia cubana.

“Luego de meses en que el gobierno de Estados Unidos intentó silenciar las razones de Cuba para apresar al norteamericano Alan Gross por actos contra la independencia de la isla, y evitó reconocer su responsabilidad en el caso, la verdad se abre camino en la prensa mundial”, señaló el texto, firmado por el periodista y editor de PL, Enrique Torres.

El artículo apareció de inmediato en el sitio digital Cubadebate, que tradicionalmente publica información de interés para el gobierno cubano con destino al exterior. Hasta el momento no se ha reproducido en otros medios cubanos.

El reporte fue acompañado por fotos hasta ahora inéditas de Gross, tomadas al parecer durante el juicio que se le siguió en La Habana en marzo del 2011. En las fotos aparece el contratista en primer plano, con rostro sonriente, en una de ellas en uso de los audífonos para la traducción simultánea en el proceso judicial.

Gross durante el juicio, en una foto publicada por Prensa Latina,
Gross durante el juicio, en una foto publicada por Prensa Latina,
Hasta el momento las únicas imágenes de Gross durante las jornadas del juicio –celebrado en el tribunal penal del municipio de 10 de Octubre- pertenecían a la agencia AP, tomadas a distancia en el momento que el contratista entraba a la sala.

“Hasta ahora, la prensa estadounidense había presentado a Gross como un anciano inofensivo de 62 años, injustamente condenado en Cuba, que solo pretendía dotar a la comunidad judía de medios para conectarse a la internet”, afirma el reporte de PL.

La aparición del reporte de PL coincide con la escalada de una campaña internacional impulsada por Cuba para lograr la liberación de cinco agentes condenados por espionaje, que cumplen prisión en Estados Unidos desde 1998.

Las autoridades cubanas han deslizado insistentemente la posibilidad de un canje entre Gross y los cinco espías, pero Washington ha rechazado la propuesta en varias ocasiones.

Gross, no al canje

Incluso Judy Gross, la esposa, dijo recientemente que el contratista nunca se ha comparado con los cinco espías, y que “de ninguna manera aboga por tal intercambio”.

“No obstante, el gobierno cubano ha trasladado a la actual administración norteamericana la disposición a encontrar una solución humanitaria al caso de Gross sobre bases recíprocas”, expresó la información de PL en una clara alusión a un eventual intercambio de prisioneros.

Torres señaló que la información de AP pone en evidencia que Gross no es un “tonto inocente engañado”, como se autocalificó durante su enjuiciamiento.

Agregó que “el desempeño de Gross como agente del gobierno de Estados Unidos es parte de la estrategia de Washington para subvertir el orden político y social en el país caribeño”.

“Ese diseño tiene entre sus plataformas el llamado Plan Bush, o la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre, creada por el ex mandatario republicano George W. Bush el 6 de agosto de 2004”, dijo.

Detalles de una misión

El despacho de AP, titulado “USAID contractor work in Cuba detailed” (Trabajo del contratista de la USAID en detalles) fue publicado esta semana y reproducido por centenares de medios de prensa en todo el mundo. La agencia estadounidense tuvo acceso a reportes de cinco viajes que Gross realizó a Cuba desde el 2008.

Sin embargo, ninguno de los dos reportes menciona la información registrada en la sentencia judicial, filtrada a comienzos de este año y con amplia repercusión también en la prensa internacional. El documento judicial corrobora que Gross estuvo bajo la lupa de las autoridades cubanas desde el 2004, cuando llevó un equipo de televisión a un miembro de la Logia Masónica de Cuba que colaboraba como agente de la Seguridad del Estado.

El despacho de PL insiste en que Gross actuó en todo momento muy consciente de las ilegalidades en que incurría, dotado de tecnología que suele ser utilizada “por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Pentágono para evitar la detección electrónica de señales telefónicas”.

“Reportes de los cinco viajes del agente a Cuba, a los que tuvo acceso la agencia norteamericana, indican que él sabía que sus actividades eran ilegales, y que temía las consecuencias, incluyendo la posible expulsión del país”, señaló PL.

Recordó además que Gross reconocía que “estamos jugando con fuego”, que sus incursiones en la isla eran un “asunto muy riesgoso”, y que “la detección de señales de satélite sería algo catastrófico”.

Líderes judíos manifestaron a AP no estar al tanto de los vínculos de Gross con el gobierno de Estados Unidos y aseguraron que ya tenían acceso a Internet.

“En realidad las sinagogas disponían de conexión a la denominada red de redes mucho antes de su llegada”, acotó PL.

Una tarjeta muy restringida

La información menciona que el tipo de tarjeta SIM que llevaba Gross no se vende en el mercado y es suministrada al Departamento de Defensa y a la CIA, pero pueden también ser obtenidos por el Departamento de Estado.

“Pese a todas las maniobras utilizadas para burlar a las autoridades cubanas, y las evidencias en su contra, en la vista oral Gross no reconoció su actuación consciente y premeditada”, señaló PL.

En sus declaraciones ante el tribunal cubano, Gross manifestó: “Estoy profundamente apenado por ser un tonto confiado. Yo fui engañado. Yo fui usado. Y mi familia y yo hemos pagado un alto precio por esto -especialmente mi esposa, quien ha cargado con la peor parte de esto».

Pero un testimonio reciente apunta a que Gross elaboró sus declaraciones ante el tribunal cubano bajo promesas de una rebaja de condena.

El cubanoamericano Julio Rafael Mesa Fariñas, un prisionero liberado por Cuba a finales de enero, dijo que coincidió con Gross en el Hospital Militar “Carlos J. Finlay” de La Habana.

Según Mesa, el contratista encaró a los custodios acusándolos de “mentirosos” por haber incumplido las promesas de rebajarle la sentencia si cooperaba con las autoridades cubanas durante el proceso legal.

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