Tras meses posicionando tropas y armamento para que Estados Unidos lance un ataque militar contra Cuba, el Pentágono tiene listo todo lo que necesita para la acción bélica y solo espera por la aprobación final del presidente Donald Trump, reveló este miércoles la publicación POLITICO.
Según un artículo del portal estadounidense, Trump ha planteado la posibilidad de una invasión a Cuba después de que la presión económica y política no lograra derrocar al gobierno de Miguel Díaz-Canel. Sin embargo, el refuerzo de la presencia de la Armada en la región —la mayor del mundo fuera del Medio Oriente— permitiría a Estados Unidos actuar de inmediato.
Los activos se han ubicado estratégicamente y preparan el escenario para una acción militar, que puede intentar desde la captura de los líderes de La Habana —muy al estilo de la detención del expresidente venezolano Nicolás Maduro— hasta una serie de ataques de precisión.
Todo presagia la posibilidad de que Estados Unidos se vea envuelto en el tercer conflicto internacional de la administración Trump, observa POLITICO.
En una reunión plenaria del gabinete este miércoles, el Secretario de Estado, Marco Rubio, volvió a insistir en que Cuba está «en serios problemas».
«Tener un Estado fallido a 90 millas de nuestras costas constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos», señaló Rubio.
Aunque Rubio no descartó la opción negociadora para sortear la crisis: «Hablaremos con ellos, trabajaremos en ello. Queremos algo bueno para el pueblo cubano y, con suerte, habrá un buen resultado para ellos. Tiene que haberlo».
La magnitud de las fuerzas desplegadas en la región es ligeramente más reducida que en enero, cuando Estados Unidos capturó a Maduro. No obstante, el grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz ingresó en el Caribe este mes, acompañado de varios destructores y cruceros equipados con misiles guiados, capaces de lanzar proyectiles de precisión contra objetivos en tierra.
Asimismo, una variedad de drones y aeronaves de vigilancia estadounidenses de tecnología avanzada han sobrevolado Cuba durante meses, según indican los sitios de seguimiento de vuelos.
Los buques anfibios USS Kearsarge y sus escoltas —que transportan a 2.500 infantes de marina— se encuentran frente a la costa de Virginia, preparándose para un nuevo despliegue y podrían reemplazar a algunas de las naves que regresan a puerto base.
Este refuerzo proporciona una diversidad de opciones militares, si bien el Pentágono requeriría tropas adicionales para llevar a cabo una invasión terrestre a gran escala, consideró la publicación.
El portaaviones Nimitz llegó a la región el mismo día en que Estados Unidos imputó al expresidente Raúl Castro, el pasado 20 de mayo.
«Es probable que el Nimitz se encuentre allí principalmente con fines de intimidación, aunque podría ser utilizado en una operación militar si fuera necesario», declaró Mark Cancian, exfuncionario del Pentágono y actual analista sénior en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
El superbuque, junto con aviones de combate con base en Florida y Puerto Rico, probablemente desempeñaría un papel en cualquier acción militar en Cuba, señaló el experto a la publicación.
«Son posibles los ataques aéreos para neutralizar sus defensas antiaéreas y permitir operaciones aéreas de mayor envergadura o, tal vez, para eliminar a su cúpula dirigente con la idea de establecer un tipo de relación similar a la que mantenemos con Venezuela. Raúl Castro sería su primer objetivo», agregó el analista.
Sin embargo, la administración se enfrenta a un plazo límite para actuar.
Muchos de los buques de guerra más grandes desplegados durante el verano se están acercando a los 10 meses en alta mar, un periodo muy superior a los habituales seis o siete meses.
La situación ha generado preocupación entre los funcionarios de defensa ante la posibilidad de sobreexigir a las tripulaciones, y añade una carga adicional a una fuerza naval que también se encuentra llevando a cabo un bloqueo de buques iraníes en el Golfo Arábigo.
El Nimitz también ha visto prolongado lo que se esperaba fuera el último despliegue de sus 50 años de servicio. Inicialmente estaba previsto que navegara hacia Norfolk, Virginia, para proceder a la retirada de sus motores de propulsión nuclear, pero la Marina ha decidido extender su vida útil hasta 2027.
Los buques anfibios USS Iwo Jima y USS Fort Lauderdale también han permanecido desplegados desde el verano, si bien el Cuerpo de Marines anunció el miércoles que ambos regresarán a Norfolk la próxima semana.
Sin embargo, los despliegues prolongados cobran su precio entre las tripulaciones y los infantes de marina, quienes habían previsto una rotación normal y ahora llevan meses de retraso respecto a la fecha inicial programada para su regreso a casa.