Visa cancelada o el miedo reciclado en La Habana

Pensé que me había librado de ese miedo a criticar hacía 12 años, cuando abracé el periodismo independiente dentro de Cuba. Pero ahí está de nuevo, como viejo conocido que regresa.

Por Yania Suárez*

Ese miedo a criticar que muchos están sintiendo ahora, yo lo sentí también. Pensé que me había librado de él hacía 12 años, pero ahí estaba de nuevo, como viejo conocido que regresa: “no critiques que estás siendo invitada a un programa federal, no critiques que deben darte una visa”.

También como viejo conocido saltó la reacción que tantos problemas ha traído a mi vida: “si claudico ante la autocensura ¿qué estoy defendiendo entonces?” Me dije y postié cosas como estas, sinceramente espantada por el curso autoritario que está tomando un país como Estados Unidos, que, hasta la fecha, ha defendido la libertad de expresión como bandera.

Me acaban de negar la visa a Estados Unidos. Era una invitación oficial y créanme que estoy realmente confundida. Molesta y confundida. En la justificación rutinaria que me mandaron me dicen que no probé lo suficiente los motivos del viaje (lo cual es ridículo, no voy a hacer público el por qué, por ahora) o que no probé que tengo los suficientes lazos en Cuba como para quedarme. Entiendo que se trata de la respuesta que le dan a todo candidato, en especial si es cubano.

Alguien que tenga los ojos medianamente abiertos se dará cuenta de que yo he elegido estar en Cuba. Después de estudiar con excelentes notas en la mejor universidad de Canadá, quise volver. Todo el que me conoce me dijo de loca para adelante. Después he seguido viajando y siempre regreso. Vivo con la sensacion de que todo el mundo se ha ido menos yo.

He recibido tres becas de universidades norteamericanas (por mis propios méritos). En 2004 me negaron la visa porque ese año se la negaron a todo el que hizo los trámites por cultura (cortesía de alguna histeria pasajera del CDR del Norte). En 2009 decidí a quedarme a estudiar en Canadá y no en Estados Unidos, porque quería regresar a Cuba. En 2022 tuve que ir a Haití a pedir visa y me sometieron a un «proceso administrarivo» tan largo que casi se me olvidó que tenía una beca.

Yo quisiera saber qué he hecho de malo. ¿Será que no he sido lo suficientemente trumpista en los últimos tiempos y ya se sabe qué rumbo llevan las nuevas histerias?

¿Será el deprecio de siempre hacia nosotros?

Debo admitir que el personal de la Embajada ha sido muy amable conmigo. Pero existe al parecer un claustro de oficiales consulares que se entretienen en la perfidia …

Quizás tiene que ver con la nueva moda xenófoba que expulsa a cubanos con papeles en orden, que nos impide, mientras dure esta administración, optar por visas de turismo o estudios por el solo hecho de vivir en Cuba.

La consecuencia temida no demoró apenas: pese a las circunstancias institucionales del viaje, la entrada me fue negada. Me fue negada después de pedirme el preciso link a todas mis redes sociales.

Mucho he leído sobre aspirantes a visitas a Estados Unidos que limpian previamente sus redes para evitar al vigilante político, cada vez oigo más sobre castigos consulares a contenidos. Así y todo, tomé la decisión de 12 años atrás cuando publiqué por primera vez en un periódico independiente ¡Ciertamente no aprendo!

Pero algo sé y es reconocer a la censura cuando llega, siempre a hurtadillas. También es una vieja conocida.

La buena noticia parece ser la marca de mi destino: mientras más me aparten los poderes, más gano en libertad.

Así es que a lo mejor y hasta se los termino agradeciendo.

*Profesora y periodista independiente. Reside en La Habana. Este texto resume las opiniones de autora, publicadas en su página de Facebook.

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