
Editorial sobre el estatus migratorio especial que disfrutan los cubanos en Estados Unidos, publicado en el diario USA Today el 25 de enero de 2016. El texto se suma a los ataques emprendidos por la prensa estadounidense contra la política migratoria de Estados Unidos hacia cuba, particularmente contra la Ley de Ajuste Cubano.
El presidente Obama está sintiendo la presión de los latinos y los grupos proinmigrantes sobre las redadas de deportación dirigidas a inmigrantes indocumentados recién llegados, en su mayoría de América Central.
Él está en una posición difícil. Quiere evitar la repetición de 2014, cuando más de 51,000 niños de Guatemala, Honduras y otros países llegaron a la frontera con Estados Unidos. Con ese fin, las redadas de deportación envían un claro mensaje dirigido a desalentar la entrada de más personas. Pero el espectáculo de las redadas que afectan a niños y familias es desgarrador.
Sobre lo que Obama no siente mucha presión es por los más de 47,000 cubanos indocumentados que llegaron a los Estados Unidos el año pasado, o las cifras similares o mayores que puedan entrar este año.
Eso es porque la ley estadounidense trata a los cubanos de manera diferente a los inmigrantes de cualquier otra nacionalidad. Gracias a la Ley de Ajuste Cubano, promulgada por primera vez en 1966 y modificada en 1996, cualquier cubano que llega a territorio estadounidense se sitúa en una vía rápida hacia la obtención de un estatus legal permanente, beneficios y, en última instancia, la ciudadanía.
La ley, que nunca tuvo mucho sentido, debe derogarse.
Mientras que los hermanos Castro en Cuba han sido brutales y represivos, lo mismo puede decirse de muchos otros regímenes de todo el mundo. Uno de los peores sitios en estos días es Siria, donde los ciudadanos se ven atrapados entre el régimen despótico de Bashar Assad y los militantes sanguinarios del llamado Estado Islámico. Sin embargo, muchos legisladores estadounidenses, incluyendo aquellos que apoyan la Ley de Ajuste Cubano, están totalmente en contra de cualquier decisión que vaya más allá que la aceptación simbólica de refugiados sirios.
Calificar a la política estadounidense hacia los cubanos de extraña es un eufemismo. Los cubanos tienen un estatus especial, presumiblemente porque huyen de la persecución. Sin embargo, bajo la ley, los cubanos, a diferencia de los solicitantes de asilo procedentes de otros países, pueden -y a menudo lo hacen- hacer viajes de ida y vuelta a su patria sin poner en peligro sus solicitudes de como residentes permanentes. Seguramente, aquellos que enfrentan una grave amenaza de persecución no querrían volver a Cuba.
Los cubanos también han encontrado una manera de jugar al «pie mojado, pie seco», una política que surgió a partir de la Ley de Ajuste Cubano, en los años 90. Esta política sostiene que cualquier persona capturada en el mar será enviada de regreso a Cuba, mientras que quienes lleguen a las costas estadounidenses quedarán libres y serán acogidos en el país. En lugar de arriesgarse a ser capturados en alta mar, la gran mayoría de los cubanos en estos días vuelan a México y viajan por tierra a la frontera con Estados Unidos.
Las políticas de inmigración de Estados Unidos sobre Cuba también proporcionan razón para el cinismo político. Marco Rubio y Ted Cruz, los dos senadores republicanos cubanoamericanos que aspiran a la presidencia, se presentan ambos como duros con la inmigración ilegal y la seguridad fronteriza. Pero no se atreven a defender la derogación de la Ley de Ajuste Cubano.
Rubio dice que debe volver a examinarse. Pero su atención se centra en hacer los ajustes que terminarían el viaje de ida y vuelta, dejando intactos los postulados centrales de la ley. Cruz sostiene que la ley sigue siendo necesaria por la existencia de un régimen comunista en La Habana.
Estados Unidos necesita leyes para disuadir la inmigración ilegal, no para alentarla. La aplicación de estas leyes sería más fácil si fueran al menos consistentes, justas y defendibles. La Ley de Ajuste Cubano no es nada de eso.
Traducción: CaféFuerte
Texto del editorial en inglés