Por Alina Bárbara López Hernández*
Este 18 de julio será un día especial para el ejercicio de nuestros derechos en Cuba.
«Cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer», dijo Mahatma Gandhi. Y también afirmó: «La violencia es el miedo a los ideales de los demás.»
Por eso es tan violento el grupo de poder que dirige Cuba. Le teme al ideal de una sociedad democrática, plural y justa, donde no nos excluyan más de las decisiones que nos competen a todos en tanto ciudadanía.
Cada día 18, desde marzo de 2023, he hecho una acción no violenta de protesta en el Parque de la Libertad de Matanzas.
Las cuatro demandas que sostengo han sido estas:
- Una Asamblea Nacional Constituyente elegida democráticamente para redactar una nueva constitución aplicable en todas sus partes.
- Había pedido siempre «Que el Estado no se desentienda de la crítica situación de ancianos, jubilados, pensionados y familias que están en pobreza extrema»; pero, tras los aplausos y elogios de los diputados a la infame intervención de la exministra de Trabajo y Seguridad Social, sustituyo esa demanda por esta otra: «disolución de las dos comisiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular que apoyaron tal falta de respeto y revocación de los diputados que allí estaban».
- Libertad para los presos políticos sin exilio obligatorio.
- Cese del hostigamiento a personas que ejercen su libertad de expresión, y cese de la violencia física contra toda persona que esté en un proceso investigativo o cumpliendo una condena. Las autoridades cubanas deben cumplir con las «Reglas Mandela», normas mínimas de la ONU para el tratamiento a los reclusos.
En particular, el próximo 18 de julio guarda una connotación mucho más simbólica: es el Día Internacional de Nelson Mandela, jornada promulgada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2009, y que se celebra anualmente desde 2010 en reconocimiento al legado y la vida del líder sudafricano, dedicada al servicio de la humanidad.
La ONU resalta el impacto profundo de las enseñanzas de Mandela e insta a cada persona para que ese día, en los países en que viva, dedique tiempo a la promoción de la paz y al servicio comunitario, impulsando acciones que mejoren sus comunidades. Y qué mejor actitud para los cubanos que comprometerse con los destinos de Cuba, nuestra patria amada que está en la crisis más profunda de toda su historia.
Tomen nota los oficiales de Seguridad del Estado que me han dicho en varias ocasiones que yo «incito» a las personas: este 18 de julio es la ONU la que convoca al compromiso. Esa misma ONU en la que Cuba tiene un puesto en la Comisión de Derechos Humanos.
La represión del Estado a las personas que proponemos cambios políticos en Cuba mediante vías no violentas, es un signo de su debilidad, es evidencia de su obstinación irresponsable y enajenada de la realidad en que vivimos. Con reprimir no se resuelven los graves problemas que tenemos, pero sí se generan otros.
Nunca he militado en organización política ni partido alguno, pero como ciudadana e intelectual comprometida con mi país y con su gente, jamás cerraré mi boca, jamás me cansaré de participar en la política y de ejercer nuestros derechos.
Siento vergüenza al ver tanta pobreza, tanto abandono, tanta corrupción y tanto irrespeto por la dignidad humana en Cuba. Siento indignación al ver cómo nos consideran entes sin voluntad y sin capacidad de determinación. Y son precisamente la vergüenza y la indignación las que me sostienen para persistir sin cansancio, sea cuales fueren las amenazas y las consecuencias.
Es una decisión irreductible, que toma aliento en estas palabras de Mandela, pronunciadas al concluir el juicio en que fue condenado a cadena perpetua:
«He acariciado el ideal de una sociedad democrática y libre, en la que todas las personas convivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y que aspiro a alcanzar. Pero, si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir».
Esa conquista de una sociedad democrática en Cuba no será el logro de una o pocas personas, sino que debemos implicarnos en mayoría todos los cubanos. Es eso o perecer como nación.
*Profesora e historiadora cubana, residente en Matanzas. Fue acusada y condenada por desobediencia en un juicio amañado en 2023 y es víctima frecuente de hostigamiento por parte de la policía política.