Teatro cubano: El Ciervo Encantado y el cuerpo del país

La decisión del grupo de independizarse de las instituciones culturales y abandonar su sede es un punto más en una serie de recientes asuntos no menos graves, y que exigen ser discutidos con transparencia.
VISIONES DE CUBANOSOFÍA, por El Ciervo Encantado. Foto: NEM/Facebook.

La noticia es tan grave como dolorosa. Desde 1996 El Ciervo Encantado es uno de los grupos esenciales del panorama teatral cubano. Y de un concepto de cultura que entre nosotros persiste en ser incómoda, avanzando desde sus primeros espectáculos hasta los performances y cápsulas, dispositivos teatrales que se despojaban de cualquier artificio para insistir en un comentario punzante y necesario sobre nuestra sociedad.

Yo sé que El Ciervo Encantado perdurará más allá de la sede que hasta ahora era su fortaleza y sitio de trabajo, y que ganaron tras tantos años de procurar un sitio propio. La declaración de Nelda Castillo y Mariela Brito en la que anuncian haber decidido independizarse de las instituciones culturales a las que el grupo hasta ahora ha debido responder y que tras esa decisión abandonarán su sede en Línea y 18, en el Vedado, es un punto más en una serie de recientes asuntos no menos graves, y que exigen ser expuestos y discutidos con una transparencia que por desgracia se demora.

Aunque el Ciervo es mucho más que eso, ahí está su trayectoria de 30 años, con sus premios y su eco en Cuba y dondequiera que se han presentado fuera de ella. Sin ese grupo, el teatro cubano, que como el país atraviesa ahora mismo un momento muy duro, pierde un eslabón esencial.

Sus fundadoras son portadoras de la esencia de ese trabajo que no debe perderse ni olvidarse. Y que ha servido, a lo largo de estas tres décadas, entre muchas otras cosas, para hacernos saber mejor de qué modo el teatro, los escenarios, el cuerpo de sus intérpretes, son el País. Somos ellas y ellos.

Tratando aún de procesar esta noticia, como testigo afortunado de esos 30 años de tanto quehacer, ratifico mi absoluto respeto hacia ellas y hacia un teatro en el cual ese reflejo contenga muchas verdades, y la necesidad impostergable de asumirlo y aplaudirlo donde quiera que ellas estén.

DECLARACIÓN DE EL CIERVO ENCANTADO/ 2026

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