
Los anunciados cambios de estructura para la venidera 52 Serie Nacional de Béisbol en Cuba significan un retroceso para el desarrollo de la pelota en la isla y limitarán a la mitad la participación de los jugadores de primer nivel en el torneo élite.
Desde ningún punto de vista la eliminación del equipo Metropolitanos es el acontecimiento de mayor envergadura en la pelota cubana en los últimos 30 años, como recientemente expresó el comentarista Alberto Aguila en un artículo aparecido en CaféFuerte. Eso sería minimizar las sucesivas y continuas derrotas del equipo Cuba en los últimos torneos internacionales o la entrada de importantes peloteros cubanos al béisbol de Grandes Ligas. Según mi criterio, tiene mayor connotación la reducción en casi un 50 por ciento del calendario regular que la ausencia de un conjunto.
Hubiera sido más justo que eliminaran al equipo de la Isla de la Juventud, que representa a un municipio de 87 mil habitantes y no a un segundo conjunto de la capital, provincia por mucho con más población e infraestructura del país.
Revuelos injustificados
No escuché ningún criterio contra el Matanzas que la pasada Serie Nacional dirigió Víctor Mesa, de Villa Clara, con un pitcher pinareño, un inicialista espirituano y el veterano santiaguero Manuel Benavides. ¿Entonces por qué levanta tanto revuelo que los peloteros habaneros hayan pasado por los rojos metropolitanos antes de llegar a los Industriales?
De todas formas veremos en acción a muchos capitalinos reforzando a otras provincias y con el paso del tiempo también un día se vestirán de azul. La explicación es sencilla, el concepto regional limita las posibilidades de desarrollo, pero los culpables no son los atletas ni mucho menos los Industriales.
En un momento se estableció que los peloteros de la capital tenían que jugar siempre con el equipo al que entraran en la Serie Nacional por primera vez. Se subsanó de inmediato semejante disparate, pues alternaría la supremacía de dos equipos de la misma provincia y los debilitaría a ambos. Hoy, con un solo equipo en La Habana, Industriales tendrá el banco más poderoso de la serie y toda la potencia concentrada. Creo que se fortalecerán los Azules, que sería bueno recordar que siempre han tenido detractores a todos los niveles, hasta el punto de que un año les cambiaron el nombre y fueron campeones también como Agricultores.
Siempre han estado presentes los «guajiros» en el team Cuba y siempre han brillado también atletas de la capital. La presencia de Metropolitanos no fue nociva para el desarrollo beisbolero. Nunca le regalaron nada a los Industriales, siempre fueron enconados rivales y hasta hubo momentos en que barrieron al hermano mayor.
Porcientos que no encajan
No me gusta manejar porcientos si no tengo las cifras pertinentes para hacer los correspondientes cálculos. No sé de dónde ha sacado Aguila que el 90 por ciento de la afición que reclamaba la salida de Metropolitanos de la Serie Nacional. De todas formas, no creo que hubiera podido pesar ese supuesto factor, porque en Cuba las autoridades jamás tienen en cuenta la opinión de la gente cuando se trata de decidir cuestiones fundamentales.
De lo que sí puedo estar seguro es de que el ciento por ciento de la afición industrialista se negaría a canjear a Serguei Pérez y Odrisamer Despaigne por Yuliesky Gourriel. La estrella de Sancti Spiritus exhibe excelentes guarismos, pero le falta el extra de los campeones y no ha podido ser protagonista de victoria alguna en su carrera deportiva, ni con el Cuba ni con su equipo provincial. Padece del síndrome de fallar a la hora buena. Todo parece indicar que quería militar con los Industriales porque le tiene pánico al Latino, algo que es ampliamente conocido entre la afición.
El escritor cubano Leonardo Padura, furibundo industrialista, afirmó en una ocasión que en la vida uno puede cambiar la mujer, el trabajo y la militancia política, pero no el equipo de su preferencia. Los industrialistas nos sentimos orgullosos de ese color azul que tanta roncha levanta y disfrutamos el sufrimiento de nuestros detractores. Lo mismo sucede, salvando las distancias, con el Barcelona, el Real Madrid y los Yankees de Nueva York, ¿Por qué será? Veremos ahora, sin Metropolitanos, a quién se le va a culpar por las victorias azules.
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