
Ha sido una larga espera para sus fieles admiradores, pero finalmente la vedette cubana Rosita Fornés cantó en un céntrico teatro de Miami.
De manera sorpresiva e inesperada, la Fornés irrumpió en el escenario del Miami-Dade County Auditorium para interpretar «A mi público fiel», una canción especialmente escrita por Las Diego para la ocasión.
El público que abarrotó el teatro para la gala Grandes divas cantan a Las Diego no podía imaginarse el colofón de la noche y la escuchó y ovacionó por 25 minutos, puesto de pie.
La Fornés entró a escena en el momento de homenajear a legendarias figuras cubanas como Celia Cruz, Olga Guillot, Elena Bourke y Marta Perez. Lo hizo con el glamour, la elegancia y la mágica presencia con que ha deleitado a sus seguidores por más de siete décadas sobre los escenarios, las pantallas de los cines y los inolvidables programas que la acogieron desde los mismos inicios de la televisión.
Hora del desagravio
«Gracias a ustedes, mi público, que me han mantenido aquí, sin ustedes no sería posible», dijo la cantante en medio de la algarabía del público.
Fue finalmente la hora de desagravio en Miami para la célebre artista cubana, luego de años de absurdas cancelaciones y polémicas por su presencia en la ciudad. Aunque la Fornés había cantado aquí en presentaciones privadas y nunca faltó el agasajo y la devoción de sus seguidores, su actuación en una de las plazas emblemáticas de Miami era todavía una asignatura pendiente.
Y fue también el anticipo de la celebración en vísperas del cumpleaños 90 de la vedette, nacida en Nueva York el 11 de febrero de 1923.
La actuación de la Fornés selló el espectáculo dedicado a Las Diego, Teresita y Maria Luisa, compositoras y cantantes de sólido arraigo cubano y fecunda trayectoria en Estados Unidos. La gala contó con un desfile de valiosas personalidades de la canción cubana: Annia Linares y su irrepetible voz; Mirta Medina, pionera en la interpretacion de Las Diego; Malena Bourke, dueña de un estilo único y un dominio escénico que la hacen cautivar irremediablemete a cuantos la ven; y Ana Maria Perera, cuya versatilidad la convierten en la cantante de jazz y boleros más notable de la última generación de artistas cubanos en la diáspora.
Intercambio cultural
Desde La Habana se sumaron al festín de Las Diego Beatriz Márquez, la musicalísima de siempre, y nuevos talentos como Yaima Sáez, con un registro de contraalto -con agudos no propios de su tipo de voz- que hizo levantar a los asistentes a pesar de ser una desconocida para el público local. De Cuba llegaron además Vania Borges, mesosoprano de estilo muy peculiar, y Osdagia Lemuz, una mesosoprano ligera con timbres agudos que recordaban a La Lupe.
Al final de primer acto, el cuartelo liderado por Mirta Medina ,Ana María Perera,Yaima Sáez y Vania Borges asombraron por la armonía y el equilibrio musical a capela, acoplando estilos tan disímiles que dejaron al público con un deseo de continuidad.
Si de intercambios culturales se trata, Grandes divas cantan a Las Diego resultó una jornada de altas notas y sobradas confirmaciones.
La segunda parte de la función agrupó a cantantes internacionales como Dulce de México, con su interpretación de «Heridas» (himno musical de los 70 y 80) y otras composiciones de las homenajeadas; y Falete, de España, artista que siempre consigue atrapar por su magia y peculiarísmo estilo interpretativo.
Fueron tres largas horas y media de un muy alargado espectáculo musical que necesitaba de mejor dirección general y diseños de vestuario más adecuados al espíritu de la jornada, algo que el maestro Abraham no consiguió por esta vez.
Pero la segunda edición de Grandes divas cantan a Las Diego quedará en la memoria musical de Miami como una noche de gala en la que Rosita Fornés deleitó al público local como la genuina artista que siempre fue.