¿Puede identificarse un Renacimiento en la vida cultural cubana de la república en la que cristaliza y se expande un movimiento moderno en las artes visuales, en un punto de espléndida confluencia de los creadores de la vanguardia?
El crítico, historiador y profesor cubano Alejandro Anreus tiene una respuesta para esta interrogante esencial de nuestra contemporaneidad en su libro Modern Cuban Art of the 1940s. Havana’s Artists, Critics and Exhibitions, que acaba de publicarse por University Press of Florida y tendrá una presentación en la galería Cernuda Arte, en Coral Gables.
El volumen de 300 páginas y 53 ilustraciones a color es el resultado de una acuciosa investigación que Anreus ha realizado durante largos años, intensamente dedicado a completarlo por los últimos once. El lanzamiento del título estará acompañado de dos conferencias magistrales del autor, completamente gratuitas, durante este jueves 16 y viernes 17 de octubre, a las 7 pm, en la sede de la galería.
Anreus utiliza entrevistas con figuras intelectuales y artísticas –protagonistas de la etapa como el escritor Enrique Labrador Ruiz, el pintor Cundo Bermúdez o el escultor Alfredo Lozano–, así como materiales de archivo poco explorados, para indagar cómo los creadores cubanos consiguieron perfilar lenguajes visuales distintivos que se convertirían en parte del canon del arte moderno en el hemisferio.

El estudio es la primera historia completa del arte moderno cubano durante la década de 1940, repasando artistas, críticos y exhibiciones en La Habana de la época, en la que coexisten en plena madurez representantes de la primera y la segunda generación de las vanguardias pictóricas en el marco inédito de un consolidado período democrático de la nación cubana (1940-1952).
El autor ofrece una historia social para situar a los artistas y sus contribuciones en su contexto político y económico, destacando su impronta en el panorama global del arte moderno, en Estados Unidos y Europa. Es la década en que el arte cubano monopoliza la atención de curadores, críticos y coleccionistas, y se exhibe en importantes exposiciones nacionales e internacionales, incluyendo la memorable exposición Pintores Cubanos Modernos, de 1944, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
«Es un momento de renacimiento y esplendor del arte cubano dentro de una democracia imperfecta, pero efectiva, que consolidó instituciones y propició un aliento fecundo de creación en el país”, comentó Anreus a Café Fuerte. “Lo que me parece fascinante de la modernidad cubana es que nuestros artistas son nacionalistas con una visión cosmopolita, universal, sin ser xenófobos, y cuando hacen pintura de preocupaciones y comentarios sociales, no caen en la politización”.
El libro y las charlas de Anreus coinciden con una antológica exposición sobre el arte moderno en la Cuba de los años 40, que puede visitarse ya en Cernuda Arte. La muestra reúne 150 valiosas piezas de Wifredo Lam, Víctor Manuel, Amelia Peláez, Carlos Enríquez, René Portocarrero, Mario Carreño, Fidelio Ponce, Mariano Rodríguez y Cundo Bermúdez, entre otras figuras.
Anreus confiesa que entre el libro y la exposición hay una relación de vasos comunicantes, y considera que la muestra es un momento importante para la cultura de Miami “por el nivel museológico del conjunto de las piezas reunidas”.
«Pocas veces un museo o institución cultural puede realizar una exhibición retrospectiva con este nivel de excelencia», consideró el autor.
El investigador tiene ya listo otro estudio a fondo sobre arte cubano, dedicado a una singular personalidad creadora: el pintor Raúl Milián (1914-1984), quien realizó toda su obra con tintas negra y de colores sobre papel y cartulina en pequeño formato.
«Milián es uno de esos personajes extraordinarios y misteriosos del arte cubano», comentó Anreus. «Su reconocimiento ha estado limitado por el peso de su cercanía a René Portocarrero, que es un árbol gigantesco frente a un arte que resulta muy intimista y demanda un nivel casi meditativo para discernirlo».

La percepción del historiador es que Milián vivió en una inconformidad permanente, en conflicto con una sociedad que consideraba espiritual y materialmente asfixiante, y cuyo perfil artístico «no puede encasillarse en ningún movimiento, en ninguna tendencia ni en ningún grupo».
«Su obra es una exploración de la oscuridad y de la desolación, con figuraciones en tinieblas que tienen un aliento metafísico y que no juegan al colorido típico del Caribe, lo que lo hacen un tipo único, una rara avis en el panorama «de la pintura cubana», manifestó Anreus.
Por ello, la monografía de Milián, que está lista para publicarse, llevará por título una frase del célebre escritor argentino Jorge Luis Borges: La oscuridad tiene su luz.
*El libro Modern Cuban Art of the 1940s. Havana’s Artists, Critics and Exhibitions está disponible en Amazon y en la librería Books & Books, en Coral Gables. La muestra Modern Art in 1940’s Cuba puede visitarse ya en la galería Cernuda Arte, en el 3155 Ponce de Leon Blvd, Coral Gables, de lunes a viernes, de 10:30 am a 6 pm, y los sábados, de 12 m a 5 pm.