LEONYS MA
RTIN SE CONVIRTIO de la noche a la mañana en el tercer jardinero central de equipos Cuba que abandona la isla en fechas recientes en busca del béisbol rentado.
El jugador de 22 años y nativo de Corralillo, Villaclara, se encuentra en México, en un intento de llegar a las Grandes Ligas. Martín nació el 3 de junio de 1988, mide seis pies de estatura y 190 libras de peso, batea a la zurda, pero fildea y tira a la derecha, debutó en la 45 Serie Nacional como jugador de cuadro del equipo de Villaclara y terminó la temporada con promedio de 304 en 128 veces al bate. En la siguiente campaña actuó como segunda y tercera base y patrulló los tres jardines en 68 programas y finalizó con average de 255. A partir del torneo 47 se consolidó como primer hombre en la alineación naranja y bateador de todas las bandas, y terminó empatado en primer lugar de los toleteros con Yoandy Garlobo con promedio de 398, pero el lugar cimero correspondió a este último por milésimas de puntos.
Durante el campeonato número 49, que terminó en marzo de este año, se distinguió notablemente: 326 de promedio de bateo,10 jonrones, 48 carreras remolcadas y 30 bases robadas.
Martín dejó atrás su chamarreta del Villa Clara con su número 22 en la espalda y también la del mismo número que utilizó con la selección nacional que asistió al recién concluido Mundial Universitario de Japón, donde actuó siempre como el hombre proa en la alineación.
Entre los familiares que dejó atrás, aparece su tío Guillermo Martín, un excelente tirador derecho que con el uniforme del Villaclara y Las Villas en series selectivas, mostró un excelente transitar durante 9 contiendas en la década de los 80, con 50 ganados y 38 perdidos en su doble función de abridor y relevista.
VICTOR Ó SUZUKI: Acerca de la calidad de los patrulleros centrales de los últimas series nacionales cubanas, algunos diarios reflejaron durante toda la lid anterior las disputas entre los aficionados con relación a quién es el mejor centerfielder de la actualidad. Las opiniones están bien divididas entre Martín y Yoennis Céspedes, del equipo Granma, otro jugador de mucho nivel que ha sido utilizado como primero y tercer bate de su novena y con la selección de mayores, con la que ha obtenido triunfos internacionales.
Giorvis Duvergel de Guantánamo, es otro de los mejores y también ha estado en el equipo grande. Más recientemente ha despuntado Ariel Sánchez, de Matanzas, quien lleva el glorioso apellido de Wilfredo, Fernando, Felipe, Armando y Arturo, los hermanos yumurinos que adornaron con su clase excepcional la pelota cubana. Los dos primeros se cansaron de representar a Cuba y bien pueden clasificar entre los 20 mejores peloteros amateur de series nacionales. Ariel es hijo de Armando Sánchez y podría convertirse sin dudas en un estelar pelotero. Su padre jugó 10 campañas con Henequeneros y Citricultores.
Acerca de Leonys, un diario capitalino entrevistó al gran Víctor Mesa a mediados del 2009: “ Dicen los catedráticos que es el único jugador que más se parece a mí de todos los que juegan en la Serie Nacional y yo creo que es así ”.
Además, en un artículo publicado en el Portal CubaSí, se señala: “ A Leonys Martín se le puede llamar el Ichiro Suzuki de la Liga Cubana, por su similitud con el nipón que juega con Marineros de Seattle”.
EL CUBANOAMERICANO GIO GONZALEZ y el californiano Trevor Cahill, abridores de Atleticos de Oakland, forman uno de los mejores dúos de lanzadores de la Liga Americana al unir sus promedios de ganados y perdidos. González, acumula 14-8 derrotas y Cahill 16-6, con un excelente total de 30 triunfos y 14 reveses, que les otorga un porcentaje de 681.
Gio es el único abridor fijo del joven circuito que ha salido por la puerta ancha en sus últimas cuatro presentaciones y Cahill lleva tres éxitos en idénticas actuaciones.
Por encima de la pareja de los Atléticos solamente aparece el dúo de C.C. Sabathia y Phil Hughes (Yankees), quienes suman 35-13 y promedio de 729, así como la combinación del Tampa Bay integrada por Matt Garza y David Price con 31-14 y una media de 688.
Las restantes combinaciones de monticulistas, sobre todo, las formadas por los pitcher de los conjuntos más ganadores de ambos circuitos están muy distantes. La acciones del zurdo y el derecho del Oakland, se realza si se conoce que el balance de su novena era de 70 conquistas e igual número de fracasos, guarismos muy distantes de los mostrados por los 8 aspirantes a concurrir a la postemporada.
LA SELECCION «TODO TERRENO» de Cuba se prepara intensamente bajo la pupila de Eduardo Martín, un destacado manager y entrenador, secundado por un numeroso grupo de asesores de calidad. La preselección quedó reducida el domingo a 33 jugadores luego de excluir al receptor Yenier Bello, el inicialista Yunier Mendoza, el torpedero Alexander Guerrero, el jardinero Ariel Sánchez y los lanzadores Maikel Folch y Miguel Lahera. Mientras esto ocurre en el estadio Latinoamericano, ya se conoció el roster de 24 peloteros que llevará Estados Unidos al Torneo Continental de Béisbol, del 1ro al 10 de octubre, que concederá varias plazas para los eventos fuertes del 2011.
El listado no contempla jugadores de Grandes Ligas y sí una gran mayoría de jóvenes de Doble A y Triple A. Ninguno de los preseleccionados encabezan a los primeros bateadores y lanzadores de Ligas Menores, pero son muchachos de perspectivas que aparecen entre dos mil peloteros de unos 80 equipos, afiliados todos a las cadenas de sucursales en el béisbol mayor de Estados Unidos.
Entre ellos aparece Bryan Barder, de 29 años, el veterano de la agrupación, quien estuvo en el equipo olímpico del 2008; jugador de la tercera almohada, que bateó para 353 con el New Orleans (Triple A). Para el campo central aparecen Mike Trout, de 19 años, del Rancho Cucamonga (Clase A), que bateó 341 con 56 robos en 71 arrancadas, y Brett Jackson, de 22, del Mesa Solar (Doble A), que pegó 146 imparables en 128 juegos y se robó 30 bases en 41 salidas, con promedio de 297.
Tood Redmond, de 25 años, lanzador derecho y ex integrante del equipo norteño al Mundial 2009, es el otro “viejo” del conjunto. Actualmente milita en el Gwinnett Braves (Triple A), con un balance de nueve triunfos y 10 fracasos, 4.26 de efectividad y 142 ponchetes en 156 capítulos.
En la relación está también Eric Hosmer, de 21, del Surprise Rafters, un primera base que acumuló 20 cuadrangulares con 86 remolcadas y 43 dobletes en Doble A, y Mike Moustakas, de 21, del Omaha Royals (Triple A), otro antesalista con respetables números que incluyen 36 jonrones y 124 remolcadas.
Chris Archers, un derecho de Doble A pudiera ser una de las figuras abridoras con sus 15 victorias, tres derrotas y 149 ponches en 142 episodios. También está Tim Collins, cerrador de Triple A con porcentaje de 2.02 en 56 juegos, 15 salvados y 108 liquidados por la vía de los strikes en 71 entradas.
CONFESIONES: Durante agosto y lo que va de septiembre se ha hablado mucho de Aroldis Chapman, “el cañón de Holguín”. La voz cantante la han llevado bateadores y avezados cronistas deportivos, porque sus bolas de humo, de más de 103 millas, han sorprendido a los primeros y han hecho desempolvar crónicas a los segundos para recordar a lanzadores de etapas anteriores que también disponían de lanzamientos muy rápidos.
Dentro del juego de pelota existen otros personajes que conocen mucho acerca de lo que es la velocidad y me refiero a los catchers, que sin mirar una pistola radar saben cuáles son los tiradores que poseen dinamita en el brazo, porque, de hecho, son los primeros en recibir los disparos desde la lomita.
A través del tiempo se catalogó a Julio «Jiquí» Moreno como el pitcher cubano de mayor velocidad en la pelota de los años 30 y 40, y sus ex compañeros de equipo son las voces más autorizadas para hablar con propiedad del tema.
“A Jiquí Moreno la recta le caminaba un mundo. Su velocidad era soprendente para un hombre que medía 5.9 de estatura”. Así lo recuerda Eugenio Pérez Migene, un catcher cubano que estuvo con Los Habana Cubans entre 1947 y 1949.
“Mira la palma de mi mano izquierda” -indica Pérez. A la vez que me enseña un verdugón que le atraviesa desde el dedo del medio hacia abajo, debido a los chispazos que tiraba el Jiquí. «Yo estuve como receptor del Deportivo Rosario en la pelota amateur, pero no actué de cachert regular con los Habana Cubans. Siempre fuí segundo o tercer receptor y antes de cada juego tenía que recibir los envíos de los tiradores. Les conocí a todos”.
Eugenio es un habanero de 81 años y residente de Hialeah. Conserva su mente bien clara en asuntos de béisbol: “No creas todo los que se dice por ahí acerca de la velocidad de nuestros pitchers. A mi me parece que Wilfredo Salas, un lanzador profesional cubano, tiraba más duro que Jiquí. Yo tuve que recibirle a los dos mientras calentaban en diferentes equipos.”.
La afirmación de Pérez me asombró y me obligó a buscar en mi archivo. Encontré que en la nómina del Marianao, entre 1947 y 1949, aparecía el nombre de Wilfredo Salas junto a otros muy cotizados peloteros como Orestes Miñoso, Chiquitín Cabrera y los norteamericanos Don Newcombe y Damon Phillips.
También hallé una entrevista realizada por una revista mexicana a Guillermo “Huevito” Alvarez, un short stop azteca muy venerado allá que se destacó notablemente como torpedero entre 1946 y 1961.
“Entre mis recuerdos aparece que me tuve que enfrentar a Wilfredo Salas, un poderoso negro cubano, que tiraba más de 100 millas y que era imponente en el box. Medía unos dos metros y pesaba sobre los 100 kilos; lanzó aquí en 1948, con el equipo de Veracruz, uno de los más fuertes de aquellos tiempos”, señaló Alvarez.
Salas jugó varios años en La liga Mexicana y militó además con el San Luis de Potosí, donde estaban otros cubanos renombrados como Roberto “Tarzán” Estalella, Avelino Cañizares, Tomás de la Cruz y el immortal Martín Dihigo, todos de la Liga Profesional Cubana.
“En la pelota de México casi no pude ni jugar- recuerda Pérez al retomar el hilo de la conversación. «» Allí me robaron todos mis documentos, y tuve que salir apresuradamente hasta Alburquerque, para entrar a Estados Unidos y poder jugar con un equipo Clase C”.