Protestas «No Kings»: Clamor nacional y provocación abortada en Miami

Más de siete millones de estadounidenses salieron a las calles y plazas en unas 2,700 manifestaciones a lo largo del país, pero el hecho no existe para Marti Noticias ni para la mayoría de las publicaciones independientes dedicadas al tema cubano.

Multitudes de manifestantes marcharon alrededor de Estados Unidos este sábado en la jornada de protestas “No Kings» (No Reyes), la mayor demostración popular que ha enfrentado la administración de Donald Trump desde su llegada a la Casa Blanca.

La tónica de las demostraciones se centró en denunciar lo que los participantes consideran la acelerada derivación autoritaria y anticonstitucional del gobierno de Trump, con decisiones que coartan derechos fundamentales y libertades públicas en el país.

Las cifras recopiladas indican que más de siete millones de estadounidenses salieron a las calles y plazas en unas 2,700 manifestaciones, lo que califica como la más multitudinaria protesta que recuerde la historia de la nación americana.

Incluso en una plaza de amplia filiación trumpista como Miami las expresiones de repulsa a los rumbos actuales del país tuvieron representación extensa en el área de Bayfront Park, en las cercanías de la emblemática Torre de la Libertad, que está cumpliendo 100 años de existencia.

Lo inexplicable es la ausencia de cobertura de las manifestaciones en la emisora y plataforma digital de Martí Noticias, una entidad federal que ha dedicado largos espacios al accionar de la actual administración, sean temas relacionados con Cuba o no, pero que en ese medio oficial han emergido con insistente presencia. Tampoco el tema fue atendido por la inmensa mayoría de la prensa independiente cubana, pero esta ausencia es mucho más explicable conociendo las nuevas normas vigentes para el periodismo en USA.

Personas con carteles con lemas como «Nada es más patriótico que protestar» o «Resistir al fascismo» abarrotaron Times Square en Nueva York y se congregaron por miles en parques de Boston, Atlanta, Chicago, San Francisco, Los Ángeles y Washington DC.

Pero los piquetes y reclamos no se abstuvieron de resonar frente a los capitolios de varios estados gobernados por republicanos, como Alabama y Montana.

La reacción del Partido Republicano y de los fervorosos militantes de MAGA fue tratar de desacreditar la legitimidad de las protestas e incluso calificarlas de “organizadas por Antifa y los izquierdistas”, como se expresaba en el clima de las redes sociales.

Para los partidarios del oficialismo, salir a las calles a ejercer un legítimo derecho garantizado por la Constitución era un síntoma de «odio a Estados Unidos», lo que pone al descubierto la polarización política y los niveles de intolerancia que palpitan en la sociedad estadounidense.

Cubanos en la manifestación del Bayfront Park de Miami. Foto: Roberto Céspedes.

Ciertamente, porque en muchos lugares los eventos parecían más bien una fiesta callejera, con bandas de música, enormes pancartas con el preámbulo de la Constitución de Estados Unidos, el identitario y patriótico «Nosotros, el Pueblo», y manifestantes con disfraces de Halloween y muñecones inflables, en particular ranas, que han surgido como señal de resistencia tras los sucesos de Portland, Oregón.

Decenas de miles de personas se congregaron este sábado en Portland para una manifestación pacífica en el centro de la ciudad, donde las tensiones escalaron al final de día con un choque entre centenares de manifestantes y contramanifestantes frente a un edificio del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Agentes federales lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a la multitud, mientras que la policía municipal amenazó con detener a los manifestantes si bloqueaban las calles. La edificación ha sido escenario de protestas nocturnas desde junio, razón por la que la administración Trump ha intentado desplegar tropas de la Guardia Nacional en Portland en medio de agrias polémicas con los poderes locales y estatales, y con los tribunales federales.

Pero junto a las manifestaciones de Portland, otras dos ciudades dieron una nota simbólica de resistencia en la jornada sabatina.

Más de 1,500 personas se congregaron en Birmingham, Alabama, evocando la historia de protestas en esa ciudad y su papel crucial en el Movimiento por los Derechos Civiles hace dos generaciones.

En Salt Lake City, Utah, frente al Capitolio estatal, unas 3,500 personas se congregaron para compartir mensajes de esperanza y sanación tras el asesinato a tiros de un manifestante durante la primera marcha «No Reyes» de la ciudad, el pasado junio.

Esta fue la tercera movilización masiva desde el regreso de Trump a la Casa Blanca tuvo como trasfondo un cierre gubernamental que no solo ha congelado programas y servicios federales, sino que también está poniendo a prueba el equilibrio de poderes en el país, con un ejecutivo agresivo enfrentado al Congreso y a los tribunales que no emiten fallos alineados con la voluntad de la administración y su líder.

Trump, mientras tanto, pasó el fin de semana en su casa de Mar-a-Lago, Florida, donde el sábado protagonizó una cena de recaudación de fondos de MAGA Inc., con un millón de dólares por plato.

Pero la nota más cuestionable en reacción a las protestas la pusieron la cuenta de la campaña de Trump y el propio presidente en redes sociales, burlándose de los manifestantes de manera zahiriente y hasta escatológica.

Un video generado con Inteligencia Artificial muestra al presidente vestido como un monarca, situándose una corona en su cabeza mientras líderes demócratas aparecen arrodillados frente a él. Las imágenes de los congresistas demócratas son reales, tomadas del tributo ofrecido durante los funerales de George Floyd, el ciudadano afroamericano asesinado por policías de Minneapolis, Minnesota, en 2020.

Un segundo video muestra a Trump montado en un avión, con corona de rey, desde el cual lanza chorros de excremento sobre los manifestantes en las calles de una gran ciudad.

Tarrío en Miami, capítulo dos

Enrique Tarrío, el controversial exlíder de los Proud Boys, asistió nuevamente a la protesta «No Kings» de Miami, como ya lo había hecho el pasado junio, y trasmitió en directo sus interacciones con los manifestantes en redes sociales.

Enrique Tarrío entrevistado durante la protesta en Miami. Foto: Roberto Céspedes/Facebook.

Los organizadores no cayeron en sus provocaciones y alertaron a la multitud de que evitaran interactuar con él.

«Aléjense del agitador… Por favor, no se involucren con ningún agitador externo”, manifestaron los organizadores por los megáfonos durante el incidente.

Los promotores nacionales y locales de las protestas habían adelantado capacitaciones de seguridad para prevenir provocaciones e incidentes de violencia entre los manifestantes.

Tarrío recibió la condena más larga de todos los involucrados en los disturbios del 6 de enero de 2021 y fue sentenciado a 22 años de prisión por conspiración sediciosa por su papel en la organización del ataque, aunque no estuvo en Washington D. C. en persona. Pero el mismo día de tomar posesión de su cargo, el presidente Trump lo indultó y desde entonces está en Miami.

“Apoyo a todas estas personas, especialmente a la del megáfono”, dijo Tarrío, que encendió un puro cubano y exhaló humo durante el intercambio con sus antagonistas.

La escena era transmitida en vivo por redes sociales por uno de sus colegas activos de Proud Boys.

«Estos manifestantes están ejerciendo al cien por ciento los mismos derechos que el 6 de enero», afirmó Barry Ramey, miembro de Proud Boys en Broward, quien retransmitía en directo las interacciones de Tarrío con la multitud.

Pero las personas que los rodeaban a ambos gritaban «defensor de pedófilos», «perdedor, perdedor» y «fascista».

El Departamento de Policía de Miami se adentró entre la multitud y escoltó a los dos miembros de Proud Boys fuera de la protesta, que no pasó de las palabras y el ruido. En junio, varios manifestantes se quejaron de que las autoridades permitieron a Tarrío expresarse agresivamente y abalanzarse contra ellos, sin intervención policial.

Fotos de Galería: AP y Café Fuerte.

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