La cubana Celia Cruz ha sido inducida al Rock & Roll Hall of Fame (Salón de la Fama del Rock & Roll) en la categoría de Influencia Musical, primera cantante latina en merecer uno de los reconocimientos más connotados en el panorama musical estadounidense, y el segundo músico latino, después del guitarrista Carlos Santana.
El Rock & Roll Hall of Fame anunció la noche de este lunes los nombres de quienes serán incorporados en la llamada Clase de 2026, es decir, la selección anual que sus directivos realizan en las categorías Performer (Intérprete), Excelencia musical, Influencia Musical y el Premio Ahmet Ertgun (este último se entrega a profesionales que trabajan principalmente detrás de los escenarios en la industria musical).
Aunque por años algunas voces han cuestionado la mirada de quienes gestionan el R&RHF para definir el rock, lo cierto es que desde su constitución en 1986 ha sido no solo un espacio para preservar y difundir el legado de sus figuras más incuestionables y definidas, sino también para homenajear y exaltar a aquellas que han ejercido una notable influencia en el género, con un criterio de diversidad. Con el tiempo, el R&RHF se ha mantenido como un espacio inclusivo que abarca y sintetiza el espíritu de rebeldía y creatividad del rock, incluyendo diversos géneros derivados, e incluso a figuras que encarnan este espíritu desde sus propios entornos musicales que podrían ser o parecer distantes, en puridad, del rock’n roll.
Un recorrido por los nombres de las grandes figuras reconocidas antes enla categoría donde Celia Cruz ha sido inducida –influencia musical-, permite comprender el profundo calado de La Guarachera de Cuba en la cultura popular estadounidense y el grado de representatividad con que es percibida dentro de esa cultura: Celia es equiparada a pioneros y legendarios nombres como Jelly Roll Morton, Leadbelly, Howlin’Wolf, Roberto Johnson y T-Bone Walker; a las legendarias matriarcas del blues Bessie Smith, Mahalia Jackson y Ma’Rainey; a grandes del jazz como Louis Armstrong, Nat King Cole y Dinah Washington; a leyendas del country como Jimmy Rodgers yBill Monroe; y a Pete Seeger, con sus canciones de compromiso social. Contrastar estos nombres con el recorrido vital y profesional de Celia Cruz, confirma su coincidencia en el impacto socio-cultural, en la rebeldía vertical y comprometida con su país de origen, y por ello, lo justo de este reconocimiento.
En 1956, en sus tiempos de Cuba,Celia con La Sonora Matancera grabó una guaracha titulada «Rock and Roll» (Frank Domínguez), justo cuando el género hacía furor en Cuba como ritmo de moda con las canciones de Bill Halley and His Comets y Elvis Presley, y en su letra Celia invitaba a conocerlo. Años después, en 1969, ya exiliada en Estados Unidos, Celia vuelve a aproximarse al rock’n’ roll con su exitosa versión en español de Aquarius/Let The Sunshine In junto a Tito Puente, aportando una singular relectura del gran éxito de la ópera-rock Hair, considerado uno de los hitos del rock sicodélico y del folk-rock.
La entrada de Celia en Fania, el escalón superior y decisivo en su carrera en Estados Unidos, ocurre también bajo el influjo del rock, pues Hommy, la primera latin opera, concebida por Larry Harlow, tomaba como pauta la anglosajona opera-rock Tommy y el rol de La Gracia Divina –asumido por Celia-, calcaba a lo latino el de la Acid Queen en la banda sonora creada por Peter Townshend para The Who.
Después, trabajando con Willie Colón en los discos que el gran músico boricua le produjo, Celia Cruz estaría expuesta a las influencias del rock, transparentadas en ese sonido “nuyorican”, presente en la obra autoral y los arreglos de Colón. Lo mismo ocurrió cuando, como única voz femenina de Fania All Stars, Celia asumió el universo de influencias que caracterizó el sonido del all-stars más famoso de la música latina.
Pero sin dudas, las más recordadas aproximaciones rockeras de Celiaestuvieron ligados al rock anglosajón y al rock argentino. En 1986 el gran músico británico-estadounidense David Byrne, líder de la banda Talking Heads, experimentaba ya con lo que genéricamente la industria y la prensa clasificaban como “sonidos étnicos” y decidió llamar a Celia para colaborar en Crazy for Love (Loco de amor), tema original en la banda sonora del filme Something Wilde.
La motivación de Byrne y su posterior decisión quedaron explicitadas en sus declaraciones al semanario LA Weekly: “La vi cantar con Tito Puente en Nueva York y ha sido una de las mejores actuaciones que haya visto en mi vida.”(Kurcfeld, Michael: David Byrne’s True Confessions) Con Crazy for Love, con arreglos de Johnny Pacheco, y el éxito del filme, Celia penetró aún más el mercado anglosajón y en particular, impactó en las audiencias estadounidenses que decidían descubrir su música más auténtica, sus guarachas, sones, rumbas y boleros.
Dos años después, en 1988, Celia vuelve a conectar con el rock, pero esta vez en español, con una de las bandas más importantes y apreciadas en el panorama del rock latinoamericano: la argentina Los Fabulosos Cadillacs, que destacaba por una singular experimentación con diversas vertientes del género, desde el ska, heavy metal, punk, hasta el jazz, el hip hop, reggae y de otros ajenos, como la rumba. En una colaboración que resultó reveladora para los rockeros argentinos, Celia grabó tres temas con los Cadillacs, pero el más trascendente y hoy legendario ha sido Vasos vacíos, donde demostró su camaleónica capacidad para brillar en otros géneros.
Los mencionados son solo los hitos factuales asociativos de Celia y el rock ‘n’roll, pero estoy segura de que todo esto no habría sido suficiente para justificar la inducción de Celia al Hall of Fame del rock’n’roll: como refleja el anuncio institucional, Celia “ha sido uno de los artistas latinos con mayores índices de venta de todos los tiempos. Su música poderosa ha sido el sonido de la libertad de la Cuba post revolucionaria; ha dado forma y ha popularizado el género afro-cubano”. La trayectoria vital de Celia Cruz es una muestra de coherencia entre la defensa de una cultura autóctona y el compromiso cívico y social, con una sabia habilidad para asumir los retos de los diferentes tiempos en que vivió, con su esencia e identidad como columna vertebral de su accionar, y la rebeldía como una de sus banderas.
La ceremonia de inducción será en diciembre próximo y premiará entre otros Iron Maiden, Phil Collins, Sade, Linda Creed, Luther Vandross, entre otros. Junto a Celia, en la categoría de Influencia Musical, a tres músicos estadounidenses -la rapera y Dj MC Lyte, el cantante, guitarrista y pianista Gram Parsons, la rapera y actriz Queen Latifah– y un africano: el legendario músico nigeriano Fela Kuti.