Padre José Conrado: Los cubanos se sienten muy desamparados

Padre José Conrado Rodríguez, de visita en Estados Unidos.
Padre José Conrado Rodríguez, de visita en Estados Unidos.
Por Wilfredo Cancio Isla

Tras denunciar en una carta pública las irregularidades en la ayuda a los damnificados del huracán Sandy en Santiago de Cuba, el padre José Conrado Rodríguez fue sorprendido por una inesperada respuesta de las autoridades cubanas mientras visitaba esta semana la ciudad floridana de Orlando.

No fue contactado ni recibió  acuse de recibo. Pero la respuesta no pudo ser más clara y directa: el destinatario de su carta, Lázaro Expósito, primer secretario del Partido Comunista en el territorio santiaguero, hablando ante le gobernante Raúl Castro en la televisión cubana.

«Fue una respuesta literal a la carta, la estocada les llegó al corazón», comentó José Conrado en entrevista con CaféFuerte. «Es un buen signo».

El pasado martes, un reportaje televisivo sobre el VII pleno ordinario del Comité Central del Partido Comunista presentó a Expósito hablando sobre la marcha de la recuperación en Santiago y la atención a los damnificados por Sandy, el pasado octubre.

El turno del aludido

En la intervención difundida, el dirigente santiaguero responde tácitamente, varios de los puntos de la carta de José Conrado, difundida a fines de junio en Miami.

 «[En] lo más afectado que es la vivienda, aunque es un volumen grande de más de 170 mil viviendas afectadas y 15 mil derrumbes totales, los programas se vienen cumpliendo bien.  Ha habido equidad en la distribución, se ha distribuido de manera rápida, se han presentado pequeñas cosas que se han enfrentado con rigor, sin ningún problema; hay satisfacción en la población», dijo Expósito interrogado por Raúl Castro.

Agregó que la recuperación marcha «con un apoyo absoluto de la dirección del gobierno».

«Ahí no ha faltado nada para trabajar, y se ha llevado el techo y el recurso a partir de la posibilidad real que existe», manifestó Expósito.

José Conrado dice que él no estaría tan seguro sobre la satisfacción de la población de la zona, y que sería mejor preguntarle a la gente del barrio de San Pedrito y otras zonas donde hay fuertes críticas sobre la desatención gubernamental y los turbios manejos de los recursos destinados.

Desamparo y frustración

«Hay entre 105 mil y 120 mil familias afectadas, y la gente se siente desamparada», consideró el sacerdote, tradicionalmente crítico con el régimen cubano.  «Hay mucha frustración y mucha impotencia acumulada y eso se percibe en cualquier conversación con personas que fueron afectadas y están todavía esperando por materiales para poner un techo, mientras en el mercado negro se están vendiendo las planchas de zinc».

El sacerdote considera que este sentimiento de desamparo que palpó entre feligreses y población santiaguera es parte de un mal mayor que afecta a toda Cuba.

«La debacle es general», opinó el sacerdote. «Hay sectores de la población muy deprimidos, muy apagados, muy empobrecidos, que sobreviven a duras penas, sin tener esperanzas de nada; otros viven desesperados por irse del país; otros quieren sacarle la leche a la vaca  hasta sus últimas consecuencias; otros navegan en la corrupción a niveles increíbles… Estamos viviendo la haitianización de Cuba, hoy Cuba se parece cada vez más a Haití».

A raíz de la entrada en vigor de una nueva política migratoria y los viajes de figuras de la disidencia al exterior, José Conrado piensa que ha sido un cambio de gran impacto para la sociedad cubana.

El país no da más

«La gente ha ganado también en libertad y en conciencia de que el país no da más, de que el gobierno no da más», consideró. «Es como la leyenda del Rey Desnudo: los disidentes están diciendo lo que todos saben y no se atreven a decir, que el rey está desnudo».

José Conrado, de 62 años, estará visitando varias parroquias católicas de la comunidad hispana en Estados Unidos durante este mes. Luego asistirá a Brasil para la visita del Papa Francisco, en ocasión de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro, del 23 al 28 de julio.

A su regreso a Cuba se incorporará a la parroquia de Trinidad, adscrita a la Arquidiócesis de Cienfuegos, luego de que Monseñor Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, le pidió que entregara su puesto en la iglesia de Santa Teresita y se dedicara a escribir un libro sobre la Virgen de la Caridad del Cobre.

«Mi traslado se debió a que se me eijo que no había espacio para mí en la Diócesis de Santiago de Cuba, así que hice mis maletas porque quería seguir oficiando como párroco… ya no tengo nada más que me ate a  Santiago que no sea mi madre anciana de 87 años, mis hermanos y mis amigos. Estaré ahora en Trinidad y atendiendo todo el Valle de los Ingenios», expresó José Conrado.

CARTA PUBLICA DEL PADRE JOSE CONRADO RODRIGUEZ

Señor Lázaro Expósito
Primer Secretario del PCC en Santiago de Cuba.

Señor Secretario:

Me dirijo a Ud. en su condición de primera autoridad política en nuestra provincia de Santiago de Cuba. Soy consciente de que, dada la estructura jerárquica de la Iglesia, propiamente no me correspondería a mí hacer esta gestión, sino a mi Arzobispo, Mons. Dionisio García, a quien varias veces le he sugerido hacerlo. Pero en descargo de mi conciencia, y por un elemental sentido de responsabilidad personal hacia nuestro pueblo, en vísperas de mi separación quizá definitiva de este pueblo santiaguero que tanto amo, le hago a Ud. esta carta.

En los últimos meses hemos vivido la tragedia de un pueblo que ha perdido todo o casi todo lo que tenía para vivir: como Ud. sabe más de cien mil familias santiagueras han sido damnificadas por el ciclón “Sandy”.

Con estupor hemos visto cómo se escamoteaba la entrega de la ayuda que de tantos países llegó para nuestro pueblo.

Con estupor hemos visto cómo esa ayuda era vendida en el área de la moneda convertible, o a precios inflados, en flagrante violación de la intención de los donantes que lo enviaban gratuitamente. Hemos recibido información de personas serias, que le han seguido el rastro a los transportes y han visto cómo esas ayudas, sobre todo los techos, eran guardadas en almacenes del estado o del ejército, mientras se informaba a la población que ya se habían agotado esos enseres.

Con estupor hemos visto repararse las instalaciones del gobierno o el ejército en tiempo récord, mientras el pueblo sigue con sus techos sin cubrir, con sus casas sin hacer.

Somos testigos de la frustración de la gente, de su desesperación y su impotencia, de un silencio sordo y amenazador que nos hace pensar que en algún momento podría estallar con una furia incontenible y justificada, que podría tener consecuencias funestas para la convivencia ciudadana.

¡Cuántas veces, al ir a entregarles nuestras humildes ayudas, venidas casi todas de otros cubanos del resto de la Isla, tan pobres como los mismos damnificados, hemos escuchado: “Ustedes son los únicos que se acuerdan de nosotros, los únicos que nos han prestado ayuda!»

Señor Secretario, la gente lo percibe a Ud. como un hombre honesto, que trabaja duro por cumplir con sus obligaciones y que se preocupa por el pueblo. También hemos oído decir que la corrupción y a incompetencia lo rodean a Ud. por todos lados y entorpecen, muy a su pesar, su labor. Todo esto nos entristece y nos preocupa.

Como sacerdote he renunciado a tener una familia propia. Al igual que algunos de mis compañeros, cuando nuestras familias, padres y hermanos, decidieron abandonar nuestro país, decidimos quedarnos para servir a este pueblo en desventura. Este pueblo es nuestra familia: nuestros padres, nuestros hijos y nuestros hermanos y hermanas. Para ellos vivimos y por ellos estamos dispuestos a morir. Si hoy levantamos nuestra voz, a riesgo de lo que sea, incluso de ser mal interpretados, es para buscar una solución que ponga remedio a tanta miseria y dolor, y porque estamos dispuestos a no mirar los toros desde la barrera, sino a comprometernos y ayudar con todas nuestras fuerzas.

Le pido en nombre de Dios, en nombre de la verdad y la justicia, y haciendo un llamado a su acendrado patriotismo que no pongo en duda, que investigue seriamente lo que está pasando y le ponga pronto remedio.

Le pido además que lo comunique Ud. mismo al presidente de nuestro país, el general Raúl Castro Ruz, y así, con todo el peso del Estado se pueda acometer la reparación de tantos hogares destruidos total o parcialmente, algo tan importante para esas familias afectadas por el “Sandy”. Ese llamado a la solidaridad de nuestro pueblo, que ya ha mostrado su generosidad y valía durante el ciclón y ante sus devastadores destrozos. Así haremos posible aquella Patria que Martí soñaba, “con todos y para el bien de todos”.

P. José Conrado Rodríguez

16 de junio de 2013

Vea reportaje de la televisión cubana con intervención de Lázaro Expósito aquí

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