La Iglesia Católica de Estados Unidos lanzó este miércoles una dura condena contra la agresiva política de deportaciones de la administración Trump, y denunció el clima de miedo y ansiedad generado en el país en torno a los controles de inmigración.
Los obispos católicos estadounidenses, reunidos en su conferencia anual en Baltimore, emitieron la inusual declaración a manera de “mensaje especial”, un documento pastoral que solo puede emitirse por el cónclave para abordar circunstancias apremiantes de la actualidad.
«Nosotros, como obispos católicos, amamos a nuestro país y oramos por su paz y prosperidad», afirma la declaración. «Por esta misma razón, nos sentimos obligados ahora, en este contexto, a alzar la voz en defensa de la dignidad humana otorgada por Dios».
En el mensaje, los obispos se oponen a las prácticas de deportación masiva e indiscriminada de personas, y oran por el fin del discurso deshumanizante y la violencia, ya sea dirigida contra los inmigrantes o contra las fuerzas del orden.
«Nos preocupa ver entre nuestra gente un clima de miedo y ansiedad en torno a las cuestiones de discriminación racial y control migratorio (…) Nos entristece el estado del debate actual y la estigmatización de los inmigrantes. Nos preocupan las condiciones en los centros de detención y la falta de acceso a atención pastoral”, agrega el documento.
Es la primera vez en los últimos 12 años que los obispos estadounidenses aprueban emitir un mensaje especial. No lo hacían desde 2013, cuando salieron a manifestar su oposición por la cobertura anticonceptiva que favoreció la Ley de Salud Asequible (Affordable Care Act) durante la presidencia de Barack Obama.
El voto de los prelados americanos fue casi unánime en la condena del tratamiento migratorio de la actual administración, aunque el mensaje elude la mención directa a Donald Trump. La declaración recibió abrumadora mayoría, con 216 votos anónimos a favor, cinco en contra y tres abstenciones.
“Lamentamos que algunos inmigrantes en Estados Unidos hayan perdido arbitrariamente su estatus legal. Nos inquietan las amenazas contra la santidad de los lugares de culto y el carácter especial de los hospitales y las escuelas. Nos duele ver a padres que temen ser detenidos al llevar a sus hijos a la escuela y consolar a familiares que ya han sido separados de sus seres queridos”, subraya el texto.
Es un posicionamiento firme junto al Papa León XIV, primer Sumo Pontífice estadounidense en la historia del catolicismo, y un frente de sólida unidad que no se manifestó respecto a la política de Washington en la era del Papa Francisco.
León XIV no ha tenido titubeos para enfrentarse a la política de la Casa Blanca hacia los inmigrantes y ha instado a los obispos estadounidenses a seguirlo en ese camino.
El llamado, obviamente, está surtiendo efecto.
Durante los meses de mandato de Trump, los obispos católicos se han opuesto decididamente a las acciones federales para perseguir, arrestar y deportar inmigrantes, y los han acompañado en los tribunales para defender sus peticiones de asilo.
Pero la proclama de este miércoles en la conferencia anual envía un poderoso mensaje de discrepancia contra la administración Trump y los católicos que respaldan sus decisiones, a la vez que da un espaldarazo a miles de familias inmigrantes afiliados a la Iglesia Católica.
Tras una jornada completa de reuniones públicas en Baltimore el martes, los obispos se reunieron en privado durante cinco horas para debatir el contenido de la declaración.
Para algunos prelados resultaba preocupante que el tono de la declaración pudiera generar represalias por parte de la Casa Blanca y afectar el tema de las visas para trabajadores religiosos.
Pero incluso, el mensaje salió mucho más enérgico y fortalecido de la discusión a puertas cerradas.
Durante la sesión, el cardenal Blase J. Cupich, de la Arquidiócesis de Chicago, propuso una enmienda para dejar explícito que los obispos se oponían a la deportación masiva e indiscriminada de personas, la cual fue aprobada rápidamente.
La enmienda del cardenal Cupich fue ampliamente elogiada por el arzobispo Thomas G. Wenski, de Miami, quien ha llevado la voz cantante contra el centro de detención de inmigrantes en los Everglades de Florida, conocido como Alcatraz de los Caimanes.
“La propuesta de Cupich le dio verdadera seriedad al documento», dijo Wenski a la salida de la reunión.