
Por Redacción CaféFuerte
Raúl Castro y Barack Obama se estrecharon las manos, intercambiaron algunas palabras de cortesía y caminaron en apretada marcha junto al presidente anfitrión Juan Carlos Varela al inaugurarse la noche del viernes la VII Cumbre de las Américas en Panamá.
Fue el preámbulo de la reunión que ambos mandatarios sostendrán este sábado luego de la sesión matutina del cónclave hemisférico, consumando finalmente un encuentro histórico. Será la primera vez desde 1956 -cuando Fulgencio Batista y Dwight Eisenhower, se reunieron justamente en Panamá- que los jefes de Estado de ambas naciones se sienten a discutir temas de interés bilateral.
Es el segunda ocasión en que ambos se estrechan la mano en encuentros informales. La primera ocurrió durante nueve segundos, en diciembre del 2013, durante los funerales de Nelson Mandela en Sudáfrica.
Foto de la nueva era
La cita de este sábado será a puertas cerradas, aunque habrá un momento abierto para la foto simbólica que coronará el proclamado «inicio de una nueva era» en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, vecinos hostiles por más de cinco décadas.
«Esperemos que puedan conversar sobre los temas principales de la relación bilateral, aunque durante la Cumbre tendrán varias oportunidades para interactuar informalmente», dijo un portavoz del Departamento de Estado.
Se espera que el encuentro tenga efecto en los retiros que seguirán a la sesión plenaria, los cuales propiciarán espacios reservados para que los presidentes aborden en privado los asuntos de mutuo interés.

Al menos la conversación cara a cara llegará con el antecedente de un intercambio telefónico muy reciente, tan cercano como el pasado miércoles, según confirmó el asistente de Seguridad Nacional, Ben Rhodes.
En la llamada telefónica, según Rhodes, Obama y Castro discutieron «sobre el proceso para retomar relaciones diplomáticas formales y abrir las respectivas embajadas», ambos temas a la espera de avanzar otros puntos de la agenda que Cuba considera fundamentales, como la eliminación de la lista de países terroristas y el acuerdo con un banco para realizar las transacciones financieras de su sede diplomática.
Mucho camino que transitar
«Hay muchos temas prácticos y técnicos que necesitan resolverse todavía como parte de este proceso», dijo Rhodes durante una rueda con periodistas.
Antes de llegar al saludo con Castro, Obama habló de su relación con Cuba y el pueblo cubano en un discurso ante el foro de la sociedad civil -el mismo escenario del que se retiraron los delegados enardecidos de La Habana- y sostuvo una reunión con dos figuras de la disidencia interna, junto a los presidentes de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, y de Uruguay, Tabaré Vázquez.
El presidente enfatizó en que los días en que se asumía que Estados Unidos podía interferir con impunidad están definitivamente en el pasado y señaló que el propósito de iniciar un nuevo capítulo en las relaciones con Cuba busca crear un ambiente que mejore la vida de los cubanos.
«No porque nosotros, Estados Unidos, lo impongamos, sino a través del talento, el ingenio, las aspiraciones y la conversación entre los cubanos de todos los ámbitos de la vida, para que puedan decidir cuál es el mejor curso es para su prosperidad», señaló el mandatario.
Y no obvió que a medida que se avance hacia el proceso de normalización, van a salir a relucir las diferencias, gobierno a gobierno, en muchos temas, como sucede a veces con otras naciones del continente y hasta con aliados más cercanos.
Con dos disidentes cubanos
«No hay nada malo en ello. Pero estoy aquí para decir que si hemos dado este paso, vamos a hacerlo porque Estados Unidos cree, y siempre estará respaldando determinado conjunto de valores universales. Y cuando nos asociamos a la sociedad civil, es porque creemos que nuestra relación debe ser con los gobiernos y con los pueblos que representan», aclaró Obama.

En un encuentro posterior con representantes de la sociedad civil en Latinoamérica, incluyendo a los activistas disidentes Manuel Cuesta Morúa y Larisa Diversent, el presidente estadounidense escuchó las preocupaciones expresadas en relación con la violencia y el acoso desatados contra los opositores cubanos que asisten a los foros paralelos de la Cumbre de las Américas.
«Tanto la delegación estadounidense como el presidente están conscientes e informados de las acciones ocurridas aquí, y el mensaje fue de respaldo a opositores y las libertades fundamentales del pueblo cubano», dijo Cuesta Morúa en declaraciones a la televisión de Miami.
Anoche, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla se reunió por alrededor de una hora con el presidente venezolano Nicolás Maduro.
Maduro arribó a Panamá con documentos que contienen millones de firmas recogidas entre ciudadanos venezolanos y cubanos, solicitándole a Obama que suprima la orden ejecutiva reciente que considera a Venezuela una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La Cumbre de las Américas será clausurada este sábado. La foto de Obama y Castro, anticipada en la jornada del viernes, tendrá una nueva versión para despedir un evento que logró romper el hielo y hacer transitar por el mismo escenario a los otrora irreconciliables antagonistas de la región, pero que también dejó ver discordias cubanas que serán muy difíciles de aplacar a corto plazo.