Memoria y mito: José Antonio Huelga, tres fotos a pleno béisbol

Estas tres fotos olvidadas, incluso una de ellas inédita, forman parte del imaginario que nos quedó de Huelga, una estrella fugaz, carismático y corajudo, en la historia del béisbol cubano de las últimas seis décadas.

Por Edmundo González*

Aquel jueves 4 de julio de 1974 un siniestro manto de luto cubrió al béisbol cubano. Ese día, víctima de un trágico accidente de tránsito en la carretera al Mariel, rumbo a su natal Sancti Spíritus, falleció José Antonio Huelga Ordaz, a los 26 años, insigne, carismático y corajudo lanzador que tanta gloria le dio a Cuba en eventos internacionales.

Sin lugar a dudas el pitcher de los momentos cruciales para los equipos villareños y también para el equipo Cuba. Con Huelga no había imposibles y no había rival que no pudiera doblegarse, a puro coraje e inteligencia desde el montículo.

Las cifras de Huelga en su fugaz trayectoria desde el montículo en Series Nacionales son tan insólitas como irrepetibles, por muchas razones. En siete temporadas  acumuló 73 victorias y 32 derrotas, solo permitió nueve jonrones en 871.1 entradas y todavía ostenta el mejor promedio de carreras limpias de por vida (1.50) entre todos los lanzadores del béisbol cubano de las últimas siete décadas. Sus actuaciones internacionales fueron igualmente descollantes, en especial por la hombradía de la Serie Mundial de Cartagena, Colombia, en 1970, con dos espectaculares victorias de play-off frente a un imponente equipo de Estados Unidos.

Pero en este homenaje al ídolo espirituano no voy a redundar sobre sus extraordinarias estadísticas ni a  sus resonantes actuaciones dentro y fuera de Cuba. Dedicaré este espacio a acompañar tres fotos prácticamente desconocidas, incluso una de ellas inédita, que forman parte del imaginario que nos quedó de Huelga.

Es muy reducido el arsenal de imágenes y películas de Huelga. Por eso estas fotos son rescates invaluables para la memoria y el mito de quien muchos consideran que estaba llamado a instalarse en el punto más alto del pitcheo cubano de todos los tiempos.

La primera me la ofreció Juan Ángel Simón, otrora receptor de equipos villareños en los finales de la década de los años sesenta, quien fuera compañero de equipo de Huelga desde la categoría juvenil. Dañada por el paso inexorable del tiempo, incluyendo una lamentable esquina rota, aparecen agachados, de izquierda a derecha, el propio Simón (a quien se le ve solo una parte de su rostro), José Antonio Huelga, José Ramón Pentón (activista y entrenador) y Fernando Ibarra, jugador de la receptoría.

José Antonio Huelga es el segundo, en cuclillas, de izquierda a derecha. Foto: Cortesía de Juan Ángel Simón.

Detrás, de pie, también de izquierda a derecha, aparece Abelardo Triana, por varios años entrenador en las categorías escolares, director de equipos Sancti Spíritus en Series Nacionales y mánager campeón con Las Villas en la recordada Serie Selectiva de 1989, cuyo final se jugó en los terrenos del estadio “Genaro Melero”, en Jatibonico. Casi al centro entre los de pie, con su guante apoyado en el pecho, está Pablo Cepeda, por muchos años entrenador de las categorías escolares, todo un verdadero ‘‘artesano de peloteros’’ y padre del estelar Frederich Cepeda. Los nombres de los restantes peloteros que aparecen en esta histórica foto escapan a la memoria de Simón.

La segunda instantánea corresponde al momento del izaje de nuestra enseña nacional, en ocasión de la reinauguración del estadio “Victoria de Girón” de Sancti Spíritus, que se realizó con un juego entre los equipos Azucareros y Henequeneros durante la VIII Serie Nacional (1968-1969). En ella se puede ver a Huelga de espaldas, exhibiendo su tradicional número 1 y a Tomás Ulloa, asegurando la bandera.

Izaje de bandera en el estadio «Victoria de Girón» de Sancti Spíritus, en la VIII Serie Nacional.

Como dato curioso de ese acontecimiento, quiero añadir que el árbitro principal actuante fue Agapito Díaz, Pedro Pérez Delgado era el director de Azucareros y Orlando Leroux el de Henequeneros. Como fui testigo espectador del memorable juego, acompañado por mi inolvidable padre, el anotador de béisbol Edmundo González, recuerdo que el lanzador abridor por los locales fue José Ramón Sastre. La fecha exacta y el resultado final del encuentro lamento no recordarlos.

La tercera foto es una pieza clásica, digna de preservación para coleccionistas. Ahí está Huelga junto a El Inmortal Martin Dihigo (1906-1971) en ocasión del lanzamiento de la primera bola que dejaba simbólicamente inaugurada la VIII Serie Nacional.

Martín Dihigo y Huelga en el partido inaugural de la temporada de 1968.

Para la posteridad, que es la historia que podrán repasar los amantes del béisbol que ni siquiera han nacido, quedan estas fotos recuperadas del olvido, con Huelga de protagonista, privilegiado en poder brillar y demostrar su valía en una etapa abundante en excelentes lanzadores. Una parte de nuestras vidas que hoy es nostalgia, orgullo y regocijo por lo que pudimos ver y disfrutar, casi siempre a pleno sol, en primera fila, cuando el béisbol era una fiesta de altos quilates en nuestro país.

*Entrenador, estadístico y anotador de béisbol. Reside en Sancti Spíritus.

DOCUMENTAL SOBRE JOSÉ A. HUELGA (1948-1974)

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