Por Uberto Mario*
La embajada de cuatro mil médicos cubanos rumbo a las zonas rurales de Brasil es parte de una vieja historia de gestión propagandística a través de la salud pública.
La diplomacia de los doctores se le ha llamado en la prensa internacional.
Desde 1970 el gobierno cubano exporta sus médicos para trabajar en el exterior.
Dicho así, se podría interpretar que Cuba es el país más solidario del mundo.
Pero el dividendo material para las arcas del gobierno no ha faltado a cambio de los más de 135 mil trabajadores de la salud que a lo largo de décadas han dejado sus casas y familias para cumplir con este «deber patriótico».
El pretexto siempre ha estado al alcance de la mano de Fidel Castro y ahora de su sucesor: terremotos, ciclones, guerras y hasta males epidemiológicos en Asia, Africa y gran parte de Latinoamérica han servido para que el bastión cubano siempre esté listo para enviar a sus técnicos, enfermeras y galenos a prestar auxilio.
Pacto en voz baja
Pero muchos de estos países a los que se presta el servicio tienen petróleo, oro, equipos automotrices y otros recursos que sirven para negociar a la hora que Cuba pacta con sus clientes y necesitados más apurados para enviar la colaboración médica.
Pero las propuestas salariales y los pagos que negocia el gobierno cubano nunca han sido claras para los profesionales designados en estas misiones. Las estadísticas de los ingresos por servicios médicos en el exterior forman parte de un número general de $6,000 millones de dólares que en fecha reciente ofreció el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.Pero los contratos de grupo o misión no son discutidos ni transparentemente informados con los detalles elementales que cualquier profesional exigiría.
Es decir, ellos salen de la isla a «salvar vidas humanas» y el dinero no era lo que importaba. Antes salían por la ilusión de salir y recolectar algunos bienes menores, desde jeans a grabadoras. A partir de la era dolarizada en Cuba, las misiones sirven para recibir un salario mínimo en dólares que les permita mejorar un poco su vida, ahorrar y retornar para favorecer a su familia, si la decisión no es la fuga hacia otros horizontes.
Fidel Castro se encargaba de decir, en cada tribuna dentro y fuera de Cuba, que su país es «una potencia médica mundial», y por eso siempre está dispuesto a enviar sus médicos adonde fuera necesario.
Hoy es importante recordar que países como Argelia, Perú, Angola, Nicaragua y, en años recientes, Venezuela, han sido víctimas de esta macabra operación de trueque, en la que al final toda ayuda humanitaria resultó cambiada por petróleo, asesoría mutua en varias esferas de la vida económica y dinero constante y sonante. Dinero que a Fidel Castro nunca le convino anunciar, aunque sí conveniar secretamente con los dirigentes de turno.
Durante más de dos décadas África ha sido un manjar para los propósitos de exportar salud desde la isla.
Primero fueron las guerras en Angola, Etiopía, Zaire, Mozambique, Congo, Nigeria, donde además de miles de civiles y militares cubanos, fue enviada la colaboración médica. Después de los años de contienda bélica, Cuba cuenta con galenos en más de 10 países de este continente, cobrando hasta cinco mil dólares por cada uno de ellos.
Venezuela, la gran tajada
Venezuela es punto y aparte.
En todo este negocio con el ejército cubano de batas blancas, la historia con Venezuela es realmente interesante.
Aunque desde hace muchos años Cuba ha colaborado de alguna manera con sus médicos, en estos momentos esa «ayuda» es mucho más marcada.
La tragedia de Vargas, en 1999, motivó que 599 especialistas antillanos fueron a ayudar a ese pueblo, pero una vez alli, Fidel Castro preparó a su buen amigo Hugo Chávez Frías para que los servicios se expandieran a nueve estados venezolanos: Aragua, Zulia, Barinas, Lara, Falcón, Portuguesa, Guarico, Carabobo y el propio territorio varguense.
Pasaron los meses, se firmó oficialmente el convenio de colaboración económica entre Cuba y Venezuela, en octubre del 2000, y aparecieron nada más y nada menos que 19 ministerios para trabajar mutuamente -la salud pública con prioridad máxima.
Actualmente cada médico cubano en terrritorio venezolano gana unos $400 dolares mensuales (de los $2,500 que paga el gobierno venezolano), más la garantía alimentaria, transporte, cuidado personal y seguro médico que asumen obligatoriamente las alcaldías y gobernaciones que los acogen en todo el país.
Además, cada enfermo que envía Caracas a La Habana representa una buena suma petrolera, aparte de los 93 mil barriles diarios y acomodamiento financiero a la hora de «pagarle» lo que a muchos parece financiado, a primera vista, por el gobierno cubano.
Se hace para el pueblo
Cuba cobra mucho también mucho dinero por los médicos en Asia, África y gran parte de Latinoamérica; sin embargo, los galenos ven muy poco de esa ganancia, pues como se les advierte antes de salir a cumplir la misión, «el dinero que ustedes ganarán es para nuestro pueblo, para garantizarles su salud, su educación y alimentación adecuada».
Pero los cubanos de a pie saben que sus hospitales están en precarias condiciones constructivas y de insumos, a diferencia de las instalaciones que son utirlizadas para recaudar divisas y atender a enfermos venezolanos.
El encierro cubano de décadas y las limitantes económicas que padecen los profesionales, obliga al médico, al entrenador, al maestro, al cubano de hoy a salir sea cual sea el precio, pues es la única forma de llevar para la casa los artículos y necesidades materiales que el gobierno vende siete veces más caros en sus tiendas en divisas.
Pero entonces, ¿dónde está la mayoría del dinero que se recauda por la presencia de nuestros colaboradores en el exterior? ¿No sería una petición razonable que el gobierno explicara a sus ciudadanos cómo se reparten y asignan estas ganancias?
No es comprensible que la vida siga igual o empeorando.
Estrategia a largo plazo
Actualmente más de 1,500 médicos cubanos que trabajaron en Venezuela han decidido pasar al exilio, Desde otros países latinoamericanos y del resto del mundo las estadísticas de este año reflejan que alrededor de 500 galenos han decidido no regresar al país y buscarse la vida en Estados Unidos u otros destinos. No incluyo los que frecuentemente huyen en lanchas o balsas, o mediante trámites migratorios.
El panorama de la colaboración médica en el exterior apunta a que Raúl Castro continuará manejando este sector como una fuente esencial de ingresos de cara a las transformaciones irreversibles que el régimen está obligado a hacer para sobrevivir.
Según los datos oficiales, Cuba tiene en estos momentos 38,868 trabajadores sanitarios en el exterior, de ellos 15,407 médicos.
La estrategia está clara. Más de 128 mil profesionales de la salud se graduaron en Cuba en los últimos cinco años, lo que es casi la mitad de todos los que se habían graduado en especialidades médicas en Cuba desde 1959. Y en el curso recién iniciado, la matrícula de Ciencias Médicas asciende a asciende a 85,871 estudiantes, justo en momentos en que se mantiene la tendencia decreciente en los ingresos a todas las demás carreras de la educación superior.
La retórica de la colaboración internacionalista desinteresada ha terminado por quitarse definitivamente la careta.
*Periodista radial y ex agente de la inteligencia cubana bajo el alias de «Marcos». Fue captado por el MiNINT en febrero de 1987, labor que desarrolló hasta su deserción en Venezuela en el 2003. Actualmente reside en Miami.