La guayaba de cartón: los bueyes eléctricos y un pánico aborigen

La guayaba de cartón: los bueyes eléctricos y un pánico aborigen– En las últimas semanas, la prensa oficial cubana -y muy especialmente el diario Granma- está dando muestras de un exquisito humor involuntario.

Tal vez tenga que ver con los aires veraniegos; tal vez con la visita del agorero ruso Daniel Estulin llamando a la especie humana a emigrar hacia otros planetas.

Por estos días hemos leído revelaciones como la de los bueyes de Las Tunas, que le han ahorrado al país más de 480 toneladas de combustible en lo que va de año, o las promesas de reanimar la producción nacional de coco, gracias a la asistencia de la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO). No hay que olvidar que Cuba se vio obligada cuatro años atrás a importar masa de coco de Sri Lanka para mantener en funcionamiento la fábrica de conservas La Conchita.

Pero ninguna de estas joyitas, ni siquiera el anuncio del II Simposio internacional de Producción de Rumiantes en La Habana, se equipara en imaginación periodística con el caso de la aborigen que murió «de pánico e inanición» en la cueva matancera de Santa Catalina hace 3 mil años.

Según la información, hace varias décadas fueron hallados allí los restos de una india joven que penetró en la caverna buscando amparo de un temporal y murió en «el reino de las tinieblas» al no encontrar la salida. Después de esta «disertación científica» no queda aliento para muchas preguntas.

La guayaba de la india joven en pánico y hambreada apareció publicada aquí.

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