El líder opositor José Daniel Ferrer García llegó este lunes con su familia a Miami tras ser excarcelado de la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba.
“Mi intención al llegar acá es continuar dando mi modesto aporte en la búsqueda que la mayor unidad y efectividad dentro y fuera del país”, dijo Ferrer durante una conferencia de prensa, poco después de su arribo a Estados Unidos. “Al régimen hay que acorralarlo, a la tiranía hay que arrinconarla, la policía política no debe dormir un momento [frente a las constantes acciones de los opositores]”.
Ferrer, de 55 años y figura emblemática del movimiento opositor dentro de Cuba, viajó a Miami junto a su esposa y tres hijos, y arribó al aeropuerto internacional de Miami poco después del mediodía.
«Nunca pensé salir de Cuba, pero nunca pensé que el régimen llegara a 2025», aseveró.

Los congresistas cubanoamericanos Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez, así como la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine-Cava y otros funcionarios locales le dieron la bienvenida.
«Las condiciones son muy favorables para que de una vez y por todas nos alineemos los cubanos de dentro y fuera de Cuba que queremos la libertad y democracia en nuestro país”, afirmó Ferrer, cubierto por una bandera cubana. “Estamos en muy buen momento para que los que estamos dispuestos a regresar a Cuba lo hagamos lo más pronto posible”.
El activista consideró que es necesario actuar para que los presos políticos no tengan que pasar 10 ó 15 años en cautiverio o esperar a que venga “una nueva administración amiga que nos ayude a liberar a Cuba”.
“Es necesario ponerle fin a la tiranía lo más pronto posible, porque lo necesita Cuba, lo necesitamos todos nosotros, lo necesita el continente y lo necesita el planeta”, afirmó.
Denunció que hay «una esclavitud moderna en las cárceles de Cuba» y dijo que el infierno descrito por Dante en la Divina Comedia no se acerca al infierno que viven actualmente la mayoría de los prisioneros cubanos.
«La situación que vive Cuba es terrible, de injusticias extremas, de arbitrariedades de todo tipo, de hambruna, apenas hay corriente eléctrica, apenas funcionan los servicios médicos y el transporte, las viviendas se vienen abajo… colapso total», comentó. «Imagínense entonces cómo estarán las prisiones del régimen».
Ferrer había anunciado su decisión de marchar al exilio en una carta pública, difundida a comienzos de este mes, en la cual argumentó su determinación de proteger la integridad y el bienestar de su familia.
Explicó que las autoridades cubanas demoraron el proceso porque querían que hiciera declaraciones y pidiera a la administración de Donald Trump y a la Iglesia Católica que negociara con el régimen en favor de más presos políticos a cambio de medidas económicas.
Horas antes de tomar el avión rumbo a Miami, el gobierno cubano anunció su salida en un inusual comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX).
De acuerdo con la nota oficial, la salida de Ferrer se produce tras una solicitud formal del gobierno de Estados Unidos y la aceptación expresa del activista «en el marco de las formalidades de aplicación y cumplimiento de la ley que existen entre ambos países».
«Este procedimiento se sustenta en la evaluación exhaustiva por parte de la Fiscalía sobre la situación legal de Ferrer García; el cumplimiento del debido proceso; la consideración de circunstancias específicas del caso y la aplicación de facultades que la ley otorga a las instituciones», agregó la publicación del MINREX.
Ferrer, prisionero de la Causa de los 75, estuvo entre los manifestantes que salieron a las calles durante las protestas masivas del 11 de julio de 2021 y fue arrestado por las fuerzas policiales, reactivándole una causa por desorden público que lo mantuvo por casi cuatro años en régimen de cautiverio de máxima severidad y sometido a torturas físicas y psicológicas que denunció desde la prisión.