
Por Daniel Benítez
Las autoridades del municipio especial Isla de la Juventud emitieron una regulación que limita hasta 10 kilogramos laq cantidad de carne de cerdoque cada persona puede llevarse a su salida del territorio.
La medida entró en vigor el pasado 14 de enero para controlar la adquisición y salida hacia otras partes del país y, de paso, evitar la reventa del producto en La Habana y otras provincias.
De acuerdo con Juan Escalona, vicepresidente del Consejo de Administración Municipal, la regulación fue dictada «ante la salida desordenada del producto, ya sea por vía marítima o aérea», según reporta el periódico del municipio. El dirigente argumentó que hacerlo «se convierte en una ilegalidad», pues esa producción está destinada para el consumo exclusivo de los pineros.
Una situación peculiar de la economía criolla, en la que producir implica controlar las ventas territorialmente en lugar de liberarlas.
El precio de la carne de cerdo es más barato en Isla de la Juventud que en otras partes del país. En el territorio pinero los diferentes cortes no sobrepasan los 18 pesos cubanos (CUP) por libra, límite establecido por el Consejo de la Administración Municipal para la comercialización del producto.
Precio especial
Incluso, del 15 al 31 de diciembre el Ministerio de Finanzas y Precios estableció una resolución especial para fijar en 16 CUP los diferentes cortes de carne de cerdo por fin de año, una cotización considerablemente baja si tenemos en cuenta que en la capital cubana la libra puede rondar los 30 CUP.
No obstante, Escalona advirtió que «si un ciudadano tiene un pernil con un poco más de peso» no se le impediría el traslado. Una suerte de gracia o perdón que las autoridades extenderían sobre el potencial transgresor de la «legalidad».
Mensualmente en el matadero local se sacrifican 2,400 cerdos y hasta 200 reses. De acuerdo con las estadísticas oficiales, el crecimiento de la producción de carne de cerdo el pasado año desbordó el plan previsto para el 2015 de 2,200 toneladas y escaló hasta las 2,800, cifra que se esperaba para el 2018.
El problema no esta en la carne, sino en la capacidad de refrigeración para el almacenaje, de acuerdo con Escalona.