
El protagonista de un sonado secuestro de avión hacia Cuba en 1968, condenado a 15 años de cárcel, recibirá una nueva sentencia que incluya su derecho a libertad condicional, determinó el jueves un tribunal federal de Nueva York.
El Tribunal del Segundo Circuito de Apelaciones del distrito de Nueva York decidió que Luis Armando Peña Soltrén, de 69 años, fue injustamente privado del derecho a libertad condicional por un tribunal federal de Manhattan que le impuso una condena de 15 años.
Peña Soltrén, ciudadano estadounidense, regresó volntariamente a Estados Unidos desde Cuba en octubre de 2009 para encarar la justicia por los cargos de piratería aérea que se le imputaban. Se declaró culpable en marzo del 2010 y fue sentenciado a comienzos de enero del pasado año.
Derechos del pasado
La Corte de Apelaciones ordenó revertir la sentencia precedente considerando que Peña Soltrén tiene derecho a una nueva decisión judicial que incluya la posibilidad de libertad condicional bajo palabra, pues esta opción existía en la legislación federal al producirse el acto delictivo en 1968.
Los prisioneros eran elegibles entonces para recibir libertad condicional después de cumplir una tercera parte de sus condenas y tener buena conducta, algo que fue eliminado del sistema federal en 1987, obligando a los reclusos a cumplir entera su condena.
La decisión del jueves retorna la sentencia inicial al juez federal Alvin K. Hellerstein para que la rectifique. Hellerstein había tenido duras palabras hacia Peña Soltrén, cuando le dijo que el perdón para su delito «es un tema que le corresponde a Dios».
«El expediente demuestra que el juez Hellerstein tomó plenamente en cuenta los argumentos de la mitigación de Peña Soltren para determinar su condena y no incurrió en error ni existe ninguna sombra sobre la imparcialidad del tribunal«, dijo el dictamen de tres jueces del Tribunal de Apelaciones al retornar la sentencia al tribunal federal de Manhattan.
El Departamento de Justicia pudiera apelar el caso ante el pleno del Tribunal de Apelaciones de Nueva york o elevarlo a la Corte Suprema de la nación, aunque resulta poco probable.
De inmediato, CaféFuerte no pudo obtener una reacción del Departamento de Justicia.
Peña Soltrén, vinculado al Movimiento de Liberación de Puerto Rico, formó parte de un grupo de tres hombres que secuestraron el vuelo 281 de American con destino a Puerto Rico y 103 pasajeros a bordo, el 24 de noviembre de 1968.
El piloto se vio obligado a desviar el vuelo desde el Aeropuerto Internacional Kennedy, en Nueva York, a La Habana. Era la época en que se hicieron frecuentes los desvíos forzosos de aviones a Cuba, previa al acuerdo bilateral para poner fin a la piratería aérea, en 1973.
Fugitivo en Cuba
El acusado vivió en Cuba por 41 años hasta que decidió negociar su entrega al FBI a través del Departamento de Estado. El gobierno de Raúl Castro autorizó su salida del país tras conocer su voluntad de entregarse a las autoridades estadounidenses.
Peña Soltren tomó la decisión porque dijo deseaba ver a su esposa y otros miembros de su familia que viven en Florida y en Puerto Rico.
De acuerdo con sus abogados, el acusado esperaba una sentencia no mayor de cuatro años, debido a que otros dos de los secuestradores incluidos en el caso, José Rafael Ríos Cruz y Miguel Castro, purgaron sentencias de siete y cuatro años en prisión durante la década de los 70.
Un cuarto hombre que no estaba en el vuelo y fue señalado en la acusación como el líder del Movimiento para la Liberación de Puerto Rico, fue inicialmente encausado, pero luego resultó absuelto de todos los cargos.
El abogado James Neuman, que representa a Peña Soltrén, dijo que su cliente sólo se unió al secuestro para visitar a su padre, ingresado entonces en un hospital de La Habana.
La acusación describió que durante el secuestro, Peña Soltrén puso un cuchillo en la garganta de una azafata y tenía un arma al entrar en la cabina del piloto. Los secuestradores lograron pasar pistolas y cuchillos a bordo de la aeronave escondiéndolas en pañales de bebé.
Aunque durante el proceso se reconoció que Peña Soltrén no fue el líder del secuestro, sí fue el primero en levantarse de su asiento y desencadenar el operativo a bordo de la nave.
El FBI considera que unos 60 prófugos de la justicia estadounidense se encuentran aún viviendo en Cuba. El caso más notorio es el de la activista afroamericana Joanne Chesimard, responsable del asesinato de un patrullero en Nueva Jersey en 1973.