
Por Eric Reynoso
El cabecilla confeso de una red de contrabando que trajo a Estados Unidos a más de mil inmigrantes cubanos, incluyendo al menos a una veintena de peloteros con sueños de Grandes Ligas, tendrá que cumplir 14 años de cárcel luego de expirar una condena anterior por fraude al sistema federal de salud.
Eliézer Lazo, de 41 años y residente de Miami, fue condenado este lunes por la jueza Joan Lenard, que hizo caso omiso de las solicitudes de clemencia por parte del acusado tras abrirse a la cooperación con la fiscalía.
La sentencia dictada por la jueza Lenard marca así la primera sanción a contrabandistas que acostumbraban a extorsionar a peloteros e inmigrantes cubanos en general bajo crueles amenazas, presionando a sus familiares en Estados Unidos.
Extorsión millonaria
Se había declarado culpable el pasado agosto de un cargo de conspirar para cometer extorsión.
Lazo fue responsable por la salida del villaclareño Leonys Martín, hoy titular de los Rangers de Texas, a cambio de que el pelotero le abonara el 35 por ciento de su contrato. El total, el extorsionista recibió alrededor de $1.2 millones de Martin, a razón de unos $22,000 mensuales tras hacerse firme el contrato con la franquicia de Texas en el 2011.
«Eso es demasiado dinero», dijo Lenard durante la audiencia en una corte federal de Miami.
Martín ni sus representantes comparecieron a la audiencia.
Lazo comenzará a cumplir su sentencia cuando concluya otra de cinco años, relacionada con lavado de dinero para defraudar al Medicare, otro de los «deportes» extendidos entre delincuentes cubanos de Miami.
Bajo amenazas de muerte
De acuerdo con la acusación fiscal, Lazo y sus colaboradores cobraban $10,000 dólares por entrar ilegalmente a cubanos a México desde la isla, El fiscal Ron Davidson recordó que los inmigrantes que no podían pagar recibían amenazas de muerte y eran golpeados con frecuencia. Aunque el proceso judicial no pudo demostrar que Lazo participara de acciones de violencia, era evidente que conocía de tales prácticas.
La red de Lazo pagaba una cuota al cartel de los Zetas en la zona de Cancún para el tráfico de cubanos, a razón de $10,000 dólares por embarcación y unos $3,000 dólares por el paso de los inmigrantes por el territorio mexicano.
«No estamos hablando de un luchador por la libertad», dijo Davidson.
«Estoy muy arrepentido y tengo remordimiento por los delitos que he cometido… siento haberme involucrado en esto», dijo el acusado durante la audiencia del lunes.
El abogado de Lazo, William Clay, dijo sentirse contrariado por la sentencia, considerando que su cliente cooperó abiertamente con las autoridades federales, y adelantó la posibilidad de apelar el caso.
Inconformidad de la defensa
«Es irracional», afirmó Clay argumentando que Lazo cooperó con los investigadores antes de ser acusado formalmente por un tribunal y no haberse podido demostrar de manera fehaciente su rol en la extorsión.
Clay recordó que muchos de los cubanos traídos por Lazo sabían de antemano a lo que se exponían y estaban muy contentos de llegar a Estados Unidos, a pesar de los costos.
El veredicto de Lazo tiene otras implicaciones para casos pendientes en tribunales de Miami sobre contrabandistas implicados a peloteros cubanos que hoy triunfan en Grandes Ligas, como el jardinero de los Dodgers, Yasiel Puig.
Solo Martín fue identificado por su nombre en la acusación federal, pues el pelotero presentó una demanda civil contra la firma mexicana Estrellas del Béisbol ante un tribunal del condado de Broward, el pasado año. Lazo era accionista de Estrellas del Béisbol, que reclamaba que Martín no había cumplido con un acuerdo de pago establecido antes de llegar a México.
Martín firmó un contrato de Grandes Ligas por $15.5 millones en el 2011,
Cadena de ilegalidades
En la acusación de Lazo, presentada por la fiscalía el pasado diciembre, figuraban además Joel Martínez Hernández, de 37 y ex vecino de Miami-Dade; y Yilian Hernández, de 30 y residente de Hialeah, bajo cargos de conspirar para cometer tráfico humano.
Martínez está también cumpliendo prisión con sentencia de siete años, tras haber sido hallados culpables de lavado de dinero en operaciones fraudulentas para desfalcar al programa de Medicare.
Un círculo delictivo que engloba el desangramiento al Medicare con el contrabando humano de peloteros y la extorsión de personas, a cargo de redes de traficantes cubanos, mayormente llegados a Estados Unidos en la última década.
El pasado septiembre, otro residente de Miami, Gilberto Suárez. presuntamente vinculado a la operación para traer a Puig a Estados Unidos se declaró no culpable de las acusaciones de tráfico humano. La acusación menciona los casi $3 millones en efectivo que Suárez habría obtenido del contrato de Puig, y que le permitió hacer una vida holgada en Miami, donde adquirió un condominio, una vivienda, un Porsche 2013 y un Mercedez-Benz 2014.