
Por Daniel Benítez
Una mujer cubana, identificada por las autoridades como Odalys Rodriguez, compareció este viernes por primera vez ante un tribunal de circuito de Miami tras apuñalar al menos en dos ocasiones a su hija de 18 años.
La víctima se nombra Sheila Bárbara Sánchez Rodríguez y tanto ella como su progenitora son oriundas de la provincia de Pinar del Río. Según varios vecinos de su barrio, ambas llevaban poco tiempo viviendo en Estados Unidos.
La sospechosa fue arrestada el pasado 31 de mayo poco después de las 2:30 de la tarde, cuando una discusión entre madre e hija escaló en intensidad y provocó que la señora, de 47 años, tomara un cuchillo de cocina e hiriera a la víctima en el abdomen y la espalda, a la altura del hombro derecho, según el reporte del caso.
Al llegar a la escena, autoridades de la Policía de Miami descubrieron a la muchacha sangrando, por lo cual la trasladaron inmediatamente al Centro de Trauma Ryder del Hospital Jackson Memorial.
Sánchez fue fue operada satisfactoriamente y en estos momentos se recupera en condición estable.
Agresividad incontenible
La orden de arresto de Rodríguez explica que la disputa doméstica aparentemente comenzó porque la joven quería irse de la casa, algo que provocó el desacuerdo de la madre. La propia sospechosa declaró espontáneamente que se puso agresiva y en algún punto comenzaron a pelear y ella agarró un cuchillo.
Cinco días después del incidente, la madre fue oficialmente encausada ante un juez de circuito de Miami-Dade. Por el momento solo enfrenta dos cargos: asalto agravado con arma mortal y resistencia al arresto sin violencia. Su fianza fu fijada en $8,500 dólares.
Según fuentes cercanas a la investigación, no se había presentado en su audiencia de fianza porque está mentalmente inestable. Documentos del tribunal indican que Rodríguez ya ha contratado los servicios de un abogado privado.
Entrevistas periodísticas con los vecinos de la casa donde sucedió el violento incidente, en la calle 20 y la 60 avenida del noroeste de Miami, relataron que las discusiones eran comunes en el hogar por un novio de la víctima que aparentemente no era del agrado de la madre.
Extraoficialmente también se conoció que varios vecinos ayudaban a las dos mujeres a realizar sus compras, porque debido al poco tiempo que llevaban en el país no tenían aún ningún vehículo de transporte.
La sospechosa había trabajado en restaurantes y empresas de la construcción. Sobre el padre de la víctima se desconocen detalles.