En recuerdo de Pablo Milanés: Son para despertar la memoria

La miniserie de siete capítulos "Son para despertar a una negrita", del realizador audiovisual cubano Alejandro Gutiérrez Morales, se exhibirá los días 17 y 24 de noviembre en Casa de América, en Madrid.

Por Jaime Masó Torres

Son para despertar a una negrita, miniserie del realizador audiovisual cubano Alejandro Gutiérrez Morales en tributo a Pablo Milanés (1943-2022), volverá a exhibirse en la Casa de América en Madrid.

Tres años después de la muerte del inmenso trovador cubano, el mismo sitio que acogió su capilla ardiente aquel triste noviembre de 2022, vuelve a rendirle homenaje al autor de temas antológicos del cancionero hispanoamericano. La serie, que fue estrenada en Casa de América el pasado junio, podrá verse ahora los próximos días 17 y 24 de noviembre.

Dividida en siete capítulos de 10 minutos cada uno, Son para despertar… es mucho más que una miniserie familiar o un retrato íntimo entre un padre y su hija. Lo logrado por Gutiérrez Morales y Haydée Milanés traspasa las barreras e interiores del amor filial —inaccesible y privado— para exponer esa otra parte del artista venerado que entró con su voz y sus letras a nuestras vidas, dominando el sentimiento, haciéndonos pensar y repensar el mundo alrededor.

El documento audiovisual toma como pretexto el recordado concierto de Haydée y su padre, realizado en La Habana a mediados de 2016 ante más de cinco mil espectadores, y cada uno de los episodios “Amor”, “Las descargas”, “El gorila pipón”, “El disco”, “La guitarra”, “Segundas voces” y “El concierto” son una puerta al descubrimiento, construidos con retazos de memoria, archivos familiares y testimonios.

Resulta extremadamente emocionante escuchar a Zoe Álvarez (madre de Haydée) relatar cómo fue aquel primer encuentro con Pablo o conocer el origen de canciones que hemos tarareado hasta el cansancio como “Amor”, dedicada a la hermosura deslumbrante de Zoe.

El realizador Alejandro Gutiérrez Morales, guionista y director de la miniserie.

Ya suponíamos que aquel hombre detrás de temas como “Sábado corto”, “Años” o “Comienzo y final de una verde mañana” no podía ser, de ninguna manera, un insensible que caminaba por la vida con una guitarra bajo el brazo. Verlo ahora, a través de viejas grabaciones, interactuando con una de sus hijas, imitando voces de dibujos infantiles, compartiendo con sus amigos y familiares en descargas, demuestra que el diminutivo de Pablito fue y es muestra de cariño perpetuo a un hombre bueno.

Realizado en plena pandemia del COVID-19, Son para despertar a una negrita sigue esa ruta de materiales publicados como Yo no me llamo Rubén Blades (Abner Benaim, 2018) o Sintiéndolo mucho (Fernando León de Aranoa, 2022), entre otros, sólo con la desfavorable diferencia de ser un trabajo pequeño, limitado por el tiempo.

Me gustaría pensar que más adelante Son para despertar… logrará convertirse en un documental mucho más abarcador o una serie (sin ese prefijo de pequeñez). Estoy seguro que hay más para contar.

Su guionista y director afirma que esta “es la historia de una familia, de un padre y una hija, de un camino en la música cubana, entre ellos dos».

Haydée Milanés junto a su padre. Foto: Cortesía HM.

«Cuando nació Haydée ya esas canciones existían y muchas veces ella misma ha dicho que son como sus hermanas. Ha vivido siempre alrededor de esa obra, estudiándolas. Lo más importante es hacer algo que emocione y contar una historia, aunque se quedaron muchas cosas fuera”, reconoce Gutiérrez.

El director de la serie ha trabajado en importantes proyectos para el cine cubano al lado de Fernando Pérez, Rebeca Chávez, Jorge Luis Sánchez y Daniel Díaz Torres. Durante su carrera también ha dirigido videoclips de artistas como Pablo y Haydée Milanés, Athanai y Rosalía León.

Son para despertar a una negrita vuelve a programarse para el disfrute de la comunidad cubana asentada en España y de los seguidores de Pablo de distintas nacionalidades.

En Cuba, por el momento, no podrá exhibirse en cartelera o en el venidero Festival Internacional de Cine de La Habana como debería ser en un país normal, y en esto confluyen, una vez más, la censura, el desinterés y la desinformación que alimenta la incultura. Pero será cuestión de tiempo…“el implacable”.