Testimonio: Una farsa judicial con alto costo político

En un proceso judicial en Cuba no debe esperarse jamás justicia, todas las decisiones son manejadas por la policía política. Pero este caso será muy costoso, no tanto para las acusadas como para sus acusadores.
Jenny Pantoja (izq.), Alina Bárbara López y el escritor Jorge Fernández Era. Foto: Facebook.

Por Alina Bárbara López Hernández*

Desde el 18 de junio de 2024, Jenny Pantoja y yo fuimos instruidas de cargos por falsos delitos fabricados por la policía, que cumplía con ello una orientación de los órganos de Contrainteligencia.

El proceso fue muy demorado, primero en la instancia de Fiscalía y desde hace seis meses en el Tribunal Municipal de Matanzas. En ambas instancias, fue nuestra presión la que obligó a cursar los canales del proceso judicial.

La dilatación del caso no se debió a privilegios, como han afirmado algunas personas de manera injusta, sino obviamente al costo político de enjuiciar a dos intelectuales con reconocimiento social y académico dentro y fuera de Cuba.

No obstante, era imposible demorarlo más. De modo que la vista oral y pública (aunque eso último jamás se respeta) ya fue citada oficialmente para el próximo viernes 30 de enero a las 9 am, en la sede del Tribunal Municipal de Matanzas.

Este juicio es otra de las farsas con que un sistema político excluyente intenta atemorizar a la ciudadanía para impedir el ejercicio de sus derechos. No lo lograrán.

Ninguna de nosotras aceptará otro fallo que no sea la exoneración total. No negociaremos nuestra libertad a cambio del silencio. Nuestra dignidad vale más que sus amenazas, e incluso que la posibilidad real de ir a prisión.

Creo que por primera vez llevarán a prisión a una historiadora que es miembro correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba, y también copresidente de la Sección Cuba de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), la asociación profesional más grande del mundo que reúne a individuos e instituciones dedicados al estudio de Latinoamérica. Jenny, por su parte, es una investigadora reconocida en el campo de la Antropología en Cuba.

En un proceso judicial en Cuba no debe esperarse jamás justicia, todas las decisiones son manejadas por la policía política. Pero este caso será muy costoso, no tanto para las acusadas como para sus acusadores.

La responsabilidad cívica de la intelectualidad cubana también estará en juego. Hace mucho lo está. O asumimos la gravedad de lo que ocurre en nuestro país, o seguiremos siendo copias de la famosa pintura de Marcelo Pogolotti: intelectuales ciegos a otra cosa que no sean sus obras y sus espacios gremiales.

*Profesora e historiadora cubana, residente en Matanzas. Fue acusada y condenada por desobediencia en un juicio amañado en 2023 es víctima frecuente de hostigamiento por parte de la policía política. 

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