El patrás y palante del play off beisbolero cubano

El patrás y palante del play off beisbolero cubanoPrimero se adelantó en 24 horas: el play off de la temporada cubana 2011 arrancó el viernes 25 de marzo, lo cual obligó a jugar dobles programas dos días antes, y todo con el objetivo de que el béisbol no coincidiera en fecha alguna con el largamente dilatado VI Congreso del Partido Comunista.

(Lo anterior tenía que ver con las etapas de cuartos de final y semifinal,  lo que equivale -en las Grandes Ligas- a los play off de división y el banderín de Ligas, respectivamente).

Y ahora se retrasa la final de Cuba, etapa decisiva como la Serie Mundial del Big Show de Estados Unidos. En vez del miércoles 20, la lucha despegará el sábado 23 y aunque no estoy allí, ni nadie lo ha explicado, creo adivinar las causas de la súbita posposición.

Número uno: parafraseando cierta canción, podríamos decir que “reunirse no tiene horarios ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan”. Así la cita del Partido, pactada del 16 al 19, podría extenderse algún día más, porque tal vez haya alguna intención no divulgada de rendirle un homenaje monumental al Comandante en Jefe, o bien podría irrumpir Hugo Chávez, como invitado especial, y disparar un maratónico discurso, con canciones y todo, en una nueva eclosión de egolatría.

Número dos: los limitados recursos de la televisión cubana obligan a dislocar fuerzas y hombres en La Habana para trasmitir el Congreso, algunos de los cuales deberían emplearse después en función de la cobertura del béisbol.

Número tres: generación de electricidad y transporte tienen también estrechos límites en Cuba, y resultaba un verdadero riesgo clausurar el Congreso y proponerse reanudar el béisbol 24 horas después. No dudo de que las guaguas que habitualmente mueven a los peloteros de Pinar del Río y Ciego de Ávila -los equipos que discutirán el trono- estén ahora en la capital, con los militantes comunistas como viajeros eventuales.

Número cuatro: con la pelota no se juega, aunque la frase suene a paradoja.  Escaseces, aumentos de precios, paradas de ómnibus atiborradas, todo lo soporta el cubano con su olímpica paciencia, pero quitarles el béisbol de las pantallas de televisión a cinco millones y medio de hombres -asumiendo que la población de la isla está equilibrada por géneros- y a muchos cientos de miles de mujeres, podría colmar la copa.

La misma ira podría despertarse en la capital si la dirección del béisbol allí decide implementar la peregrina idea de eliminar al equipo Industriales durante la próxima temporada.

Y es que ahora se insinúa la salida de Metropolitanos, el segundo representante de la capital, para dar cabida a dos nuevas escuadras, Artemisa y Mayabeque, territorios de la antigua “Habana Campo” ascendidos desde este año a la categoría de provincias. Entonces el equipo de la urbe se bautizaría como Ciudad de La Habana, aunque se le vistiera de azul.

Cuestionable intención esa, la de multiplicar equipos en un béisbol que ve debilitarse sus fuerzas. Suicida propósito el de enterrar a Industriales, el elenco que mantiene al más poblado de los territorios del país sumido, durante meses, en la nada ideológica  catarsis de discutir sobre bolas y strikes.

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