
Y tal vez, si a la gente le gustan, los cactus podrían clonarse en una exitosa biofábrica del centro del país. Con Cuba todos los sueños son posibles por espinosos que parezcan.
La posibilidad de ampliar la alimentación del cubano con el consumo de la cactácea forma parte de los atractivos del Festival de Cactus y Suculentas, que se celebrará el Jardín Botánico Nacional (JBN) del 18 al 23 de diciembre.
El evento está dedicado a «propiciar la educación ambiental del pueblo cubano» y «facilitar la adquisición y consolidación de conocimientos relacionados con la diversidad, conservación, manejo y usos de esas plantas», según Blanca Elena Sorribes Amores, coordinadora general del festival.
Y en cuanto a los usos, pues Sorribes, que es subdirectora de Educación Ambiental del JBN, adelantó a la prensa nacional que especialistas del ecorestaurante “El Bambú”, de esa institución recreativa, «ofrecerán detalles sobre las virtudes nutritivas de las raíces, tallos, hojas y flores de estas plantas, que han sido utilizados como comestibles desde tiempos remotos».
Aprovechados por campesinos
Las yemas y pétalos del cactus son poco empleadas con propósitos comestibles, indicó el reporte de la Agencia Cubana de Noticias (ACN), que recordó que especies de Opuntia, Myrtillocactus, echinocereus y ferocactus son «aprovechadas por campesinos», sin especificar el origen de esos diligentes cultivadores de la tierra que han optado por beneficiarse de la espinosa planta.
Se trata de ubna suerte de mexicanización de la dieta criolla, pues por tierras aztecas estas exquisiteces -conocidas como nopal- son muy consumidas en ensaladas, tacos, sopas y jugos.
Habrá conferencias y talleres de corte científico popular, dirigidas a todo el público que desee participar en esta fiesta cubana del cactus, que promueve la llamada iniciativa PLANTA a través de la Sociedad Cubana de Botánica (SOCUBOT).
El proyecto está vinculado a la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, cuyos estudiantes participaron recientemente en una acampada en la sede del JBN, en Boyeros, en «actividades instructivas vinculadas a los arbustos, estudio y conservación». No se especifica tampoco si los estudiantes consumieron cactus durante la singular acampada.
Lo que está claro es el creciente rol de las universidades y los centros de investigación del país en las inventivas proalimentarias de la población.
Semanas atrás se conoció de la iniciativa de investigadores de la Universidad de Matanzas para producir la maltinga, una suerte de Redbull criollo a base de residuos de manta mezclados con moringa.
Y aunque las últimas estadísticas oficiales reflejan una caída en la producción agrícola nacional, en Villa Clara están por lo menos asegurando el futuro de la comida del terriitorio.
Clonando plátanos y ñames
Un reportaje de Juventud Rebelde indicó que la biofábrica de Villa Clara entregó nada menos que 400 mil vitroplantas de viandas, entre las que se incluyen las de mayor aceptación por los consumidores, lo que -aseguró el diario- garantizará la demanda de los productores.
Al menos, si no están las viandas ya están sus clones potenciados.
La mayor producción de estos clones correspondió al plátano, con dos clones del tipo fruta y tres del de vianda, «liderados por el Enano guantanamero y el Censa tres cuartos, que son similares por su sabor», acota el reportero.
También fueron puestas en manos de los productores villaclareños 204 mil vitroplantas de malanga morada, amarilla, blanca y de la colocacia, 12 mil ejemplares para el ñame y unos 9 mil de flores y plantas ornamentales.
De acuerdo con Allán Ramírez, director de la biofábrica de Villa Clara, las vitroplantas cuentan con un potencial productivo superior y son resistentes a plagas y enfermedades, lo que ha destado una suerte de moda de consumo entre la población que acude masivamente a la entidad a comprar pequeñas cantidades para sembrar en sus parcelas o patios.
Los clonadores de viandas de Villa Clara esperan cerrar el año con una producción total de 800 mil vitroplantas.
Así que entre las ensaladas de cactus y los clones de malanga y plátano se avizora un futuro esperanzador para las opciones alimentarias del cubano. Para que después no digan que con Raúl Castro no se ha hecho nada.