
Cuando muchos esperábamos una reacción cubana luego del traspiés inicial ante el conjunto de Puerto Rico en la XXVI Semana Beisbolera de Haarlem, Holanda, Estados Unidos se encargó este domingo de encajar a la tropa de Víctor Mesa un costoso revés, que más que todo hizo sonar la alarma nuevamente del maltrecho béisbol cubano.
En esta ocasión los muchachos de Estados Unidos -convertidos últimamente en una verdadera espina para los criollos- se llevaron el triunfo 5×2, luego de anotar decisivamente tres veces la goma en la parte baja del séptimo capítulo, y hacer saltar del box al abridor Freddy Asiel Alvarez, quien a decir verdad venía realizando una buena labor.
En ese inning, el villaclareño volvió a la lomita quizás por aquello de que es hoy por hoy uno de los buenos lanzadores de la isla -por no decir el mejor- y simple y llanamente se “formó lo desagradable” cuando el primer hombre que enfrentó llegó “safe” a la inicial, motivo por el cual el alto mando caribeño decidió aplicarle la grúa para traer al guantanemero Dalier Hinojosa.
Interrogantes de la séptima entrada
Sobre este proceder se “caen de la mata” varias interrogantes. ¿Por qué dejar abrir a Freddy Asiel esa séptima entrada? ¿Por qué no traer a un relevista por excelencia para tratar liquidar las restantes entradas? ¿Por qué no se colocó primero a Vladimir García?
¿Cuándo vamos a darnos cuenta que los pitchers relevistas juegan un importantísimo rol en el béisbol moderno de hoy? ¿Cuándo de una vez y por todas les daremos el chance que merecen?
Los encasillamientos no conducen a nada bueno en la vida y esa es una de las tantas cosas que matan hoy a nuestra pelota.
En fin, en este fatídico episodio desfilaron también por la lomita antillana Norberto González, Pablo Fernández y Leandro Martínez.
Ahora bien, no podemos achacar solamente a este aspecto la derrota de este domingo. Amigos, la ofensiva sigue deficiente y con solo siete hits se hace bien difícil vencer a los yanquis, quienes sean juveniles, universitarios o lo que sea, saben jugar rebién la pelota y sus tiradores poseen sobrada calidad.
Por ejemplo, en este desafío los cubanos ligaron un hit en el tercero (doble de Gourriel) y anotaron la primera carrera gracias a un error de sus rivales. El segundo en el cuarto, de José Dariel Abreu; dos en el quinto de Arruebarruena y Heredia.
No culpar a Víctor Mesa
En el sexto Despaigne jonroneó, en tanto los restantes dos llegaron en el novena por intermedio de Pestano (doble) y Rusney Castillo. Pero Yulieski Gourriel falló con las bases llenas. Hay que ligar más y producir a la hora buena. Con dar sencillos aisladamente tampoco se llega a nada.
Y agrego que con cinco inatrapables en el primer choque ante los boricuas y ahora siete ante los estadounidenses, se hace harto complicado vencer en un juego de pelota.
Tampoco estaré de acuerdo con que toda la culpa y los pobres resultados hasta el momento en esta justa recaigan en la persona de Víctor Mesa. No. Eso sería injusto. Solo les puedo asegurar que cualquier otro mentor al frente de esta nave hubiese tenido igualmente un gran por ciento de probabilidades de naufragar. Recuerden que los males están bien enraizados.
Y como reza un viejo refrán, “no hay peor cuña que la del mismo palo”, al referirme al lanzador triunfador de los norteños en este partido, porque Carlos Rodon es hijo de cubanos. Según apuntes del colega Fernando Vilá, a este zurdito, quien cuenta con tan solo 19 años, ya le han medido hasta 97 millas en su recta.
Ojalá los cubanos levanten su juego y puedan hacerse justicia, porque seguro estoy que muchos de ustedes como yo, queremos lo mejor para esos peloteros, quienes a pesar de los pesares tratan de poner deportivamente bien en alto el nombre de Cuba.
Tabla de posiciones: EEUU y Puerto Rico (2-0), Holanda y Japón (1-1), CUBA y Taipei de China (0-2).