Desertor cubano acaricia el sueño de Grandes Ligas

Desertor cubano acaricia el sueño de Grandes LigasYasiel Balaguer, una de las promesas doradas del béisbol cubano, comenzó a soñar con las Grandes Ligas cuando todavía era el capitán de la selección juvenil de la isla.

«Nunca se lo comenté nunca a nadie, pero uno sabe que el futuro está fuera de allí y un día toma la decisión de irse», relató Balaguer, quien arribó a Miami el fin de semana. «Mucha gente está sorprendida en Cuba por el paso que di, porque yo era una gente confiable en el equipo, pero tenía que ser así».

Balaguer, de 17 años, llegó a Miami acompañado de su madre tras una larga travesía migratoria que lo llevó desde la isla a México para cruzar luego la frontera y pedir refugio a las autoridades estadounidenses.

Su deserción constituye el último capítulo de fugas de la pelota cubana, que continúa perdiendo figuras talentosas en medio de su peor momento de crisis y descenso competitivo en la arena internacional.

Para Balaguer -un estelar jardinero central con la estampa y la explosividad de un Víctor Mesa- había llegado la hora de partir.

«Se lo comenté a mi madre y me dijo que lo hiciera, que me apoyaba porque el futuro estaba por delante», comentó el joven, quien este lunes compareció por primera vez en la televisión de Miami para contar su odisea  y sus aspiraciones como jugador de Grandes Ligas en Estados Unidos.

Balaguer se presentó en el programa A Mano Limpia, que conduce el periodista Oscar Haza por AméricaTeVe-Canal 41. Lo acompañaron su agente Carlos Pérez, representante de la firma Miami Sports, y su compatriota Marcos Barrios, un veloz lanzador de 17 años que a comienzos de este año emigró a Estados Unidos con su familia con el mismo propósito de triunfar en el béisbol profesional.

Durante el programa, Balaguer recibió la llamada telefónica de su hermana Yumisleidi Donatién desde Cuba. No pudo contener las lágrimas.

Desertor cubano acaricia el sueño de Grandes Ligas«Estoy aquí en una entrevista, saliendo en cámara… Si Dios quiere, pronto, en pocos años, vamos a vernos todos aquí», le dijo Balaguer con voz entrecortada.

«Tienes que ponerte fuerte, mi vida», respondió la hermana. «Todos estamos bien y sigue adelante, yo sé que vas a hacer realidad tus sueños, porque eso es lo que has querido en tu vida».

La hora de escapar

Balaguer viajó el pasado julio con la selección cubana al campeonato mundial juvenil en Canadá, donde deslumbró a los agentes beisboleros y recibió ofertas de organizaciones profesionales, pero decidió que ese no era el momento de desertar.

«Yo era el capitán del equipo y alerté a la Seguridad cubana de lo que me estaba pasando», contó Balaguer. «Eso me hizo más confiable con ellos [las autoridades cubanas]».

Fue al regreso cuando consultó con su familia la posibilidad de escapar y recibió el respaldo de su madre. Entonces ambos se enrolaron en un fallido plan de fuga por Camagüey, en la  zona oriental de la isla.

«Fue un embarque, no nos vinieron a buscar», dijo Balaguer.

Después de pasar más de 24 horas con sólo una botella de agua por persona, el grupo que pretendía huir de Cuba salió en busca de ayuda y se encontró con los guardafronteras cubanos.

«Nos detuvieron y cuando la Seguridad y las autoridades deportivas se enteraron me dijéron que cómo había sido posible eso, que yo era una persona de su confianza», recordó.

Pero la suerte estaba echada y Balaguer preparó la segunda escapada hace poco más de un mes, rumbo a Centroamérica.

«En México fue algo muy difícil», rememoró. «Estuvimos escondidos por miedo a que nos hallara la policía mexicana y nos deportaran… viajamos luego dos días en autobús para llegar a la frontera».

Carlos Pérez con0ció de la salida de Balaguer de Cuba y comenzó a planear sus próximos pasos en Estados Unidos.

«El [Balaguer] es un pelotero hecho y todos los equipos Cuba los hizo siempre con un año de adelanto con relación al resto de los integrantes», comentó Pérez. «Todos los scouts tenían los ojos puestos en él y no me quedan dudas de que en marzo estará firmado por algún equipo de Grandes Ligas».

Pérez señaló que ya existe intéres en Balaguer por parte de varias organizaciones del béisbol profesional, pero declinó ofrecer más detalles.

Balaguer, natural del poblado habanero de San Antonio de Los Baños, comenzó a jugar pelota a los siete años. Se le considera un jardinero defensivo de condiciones excepcionales, con buen brazo y capacidad de desplazamiento, y un bateador de tacto y rapidez en las bases.

Integró todos las selecciones nacionales cubanas desde la categoría infantil a la juvenil.

Fragmento de la entrevista televisiva:

Los muchachos se despiden

En los últimos años las deserciones del béisbol cubano han proliferado entre los jugadores más jóvenes, conscientes de que el factor edad es primordial para despertar la codicia de los scouts y sacar los contratos más jugosos de Grandes Ligas.

En el 2008, otra gran promesa de la pelota cubana, Dayán Viciedo, escapó de la isla y con apenas 19 años se agenció un millonario contrato de 11 millones de dólares con los Medias Blancas de Chicago.

Ese mismo año, Joel Iglesias y Noel Argüelles, dos noveles prospectos, abandonaron el equipo nacional juvenil durante un torneo en Canadá y firmaron contratos de Grandes Ligas. Iglesias recibió 8.26 millones de dólares de los Medias Rojas de Boston y Argüelles siete millones de los Reales de Kansas City.

En el 2009, el lanzador Aroldis Chapman, de 22 años, la joya más espectacular del pitcheo cubano, abandonó al equipo cubano en una gira por Europa y viajó a Estados Unidos. Actualmente tiene un contrato de $30 millones con los Rojos del Cincinnati.

Barrios, que ha llegado a tirar 92 millas, siguió la ruta de la estampida criolla el pasado año y aspira obtener dividendos similares a los de sus compatriotas.

Al producirse la deserción de Balaguer, voces como las del legendario Víctor Mesa se han alzado en la isla para abogar por la autorización gubernamental que permita la presencia de jugadores cubanos en ligas profesionales, considerando que sería un antídoto contra las continuas deserciones que desangran el béisbol de la isla.

Han circulado también versiones sobre una propuesta del hijo de Fidel Castro, el doctor Antonio Castro, vicepresidente de la Federación Cubana de Béisbol, para permitir el acceso de los jugadores antillanos a ligas profesionales, con el acuerdo de compartir las ganancias obtenidas con el Estado.

Balaguer cuenta que en la isla todos los peloteros jóvenes saben lo que está ocurriendo con los cubanos en Grandes Ligas, siguen la trayectoria de sus compatriotas y sueñan con imitarlos.

«Si se toma esa decisión, sería lo mejor que pudiera ocurrir para la pelota cubana y para nuestros peloteros», opinó. «La gente está pensando en eso».

Pronto comenzará sus entrenamientos en Miami mientras realiza los trámites necesarios para establecer residencia en un tercer país, lo que le permitirá el acceso a la agencia libre y la opción de negociar directamente un contrato para el verano entrante.

«Lo que más sueño ahora es que un día mi familia me vea jugando en Grandes Ligas», confesó.

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