Por Celso Rodríguez*
La villa de la Santísima Trinidad, fundada por el Adelantado Diego Velázquez, cumple 500 años este 12 de enero.
Viajar a la llamada Esmeralda de Cuba es un placer infinito. Estuve en múltiples oportunidades en Trinidad en funciones de fotógrafo y cada viaje fue una experiencia diferente y retadora. Si viajas por la isla desde oriente al occidente, al llegar al centro-sur (el estómago del Gran Lagarto Verde), te encontraras con Trinidad, una ciudad tranquila y llena de curiosidades. Sus habitantes son los clásicos cubanos. Pero la sorpresa que siempre te asalta es que al doblar una esquina puedes estar retrocediendo, 300 o 400 años.
La impresión es la de un escenario detenido en el tiempo. La Plaza Central, rodeada de edificios y casas con hermosos balcones, rejas, patios interiores, portones, bancos, todo con el típico estilo colonial. Un talante de época que está también en sus calles empedradas.
Esas calles que ahora recuerdo merecen un aparte. Una de ellas te ayudara salir de la ciudad y llegar a la Torre Iznaga, uno de mis lugares favoritos del mapa trinitario. Con una altura de 45 metros y siete pisos o niveles, desde la torre se divisaban las plantaciones de caña de azúcar en la zona de el Valle de los Ingenios. El observador o vigilante de la otrora villa española podía avisar en caso de incendio y estar atento del trabajo o las posibles fugas de los esclavos,
Leyenda de la Torre Iznaga
La historia de la Torre Iznaga acumula una buena dosis de leyenda, vinculada con la biografía de los hermanos Pedro y Alejo Iznaga, acaudalados hacendados de la época y dueños de ingenios dedicados a la explotación de la caña de azúcar. Se atribuye su construcción, en 1816, a la disputa amorosa entre ambos hermanos, interesados en la misma joven y que decidieron edificar una obra cuya longitud en metros definiría al victorioso en la contienda.
Uno erigió el campanario de 45 metros y el otro perforó un pozo de 28 metros de profundidad. Al final, otra de las leyendas que tejió y sigue tejiendo el amor.
Fuera de los mitos, otro de la estirpe de los Iznaga, José Aniceto Iznaga Borrell, ilustra el espíritu trinitario de rebeldía, cuando tiene que abandonar la villa por sus ideas políticas, en 1819, y se va luego a Venezuela a entrevistarse con el Libertador Simón Bolívar para solicitarle la independencia de Cuba. La entrevista de una hora ocurrió en 1827.
Pero eso es parte de la Historia con mayúsculas. Los dejo con estas fotos tomadas en el 2001 y desempolvadas ahora para los lectores de CaféFuerte, y espero les hagan recordar un pedacito del terruño en este aniversario de fundación.
*Celso Rodríguez (Cienfuegos, 1951) es un reconocido fotorreportero y maestro de fotografía desde los días de la revista Cuba, en los años 70. Entre 2005 y 2006 trabajó en Guatemala como editor de fotografía de Prensa Libre. En la actualidad reside en Miami,Desempolvando archivos es una sección para CaféFuerte a partir de su voluminoso archivo fotográfico.