Los turbios negocios de Michel Duarte Suárez estaban bastante diversificados y no tenían fronteras. El cubano era un activo emprendedor que lo mismo negociaba autos en Costa Rica, resolvía documentos para facilitar las ventas, fabricaba tarjetas plásticas e imprimía monedas en Panamá, y controlaba a distancia cuentas bancarias de residentes en Miami.
Solo que todas sus operaciones eran fraudulentas y delictivas, pensadas para estafar y obtener ganacias de miles de dólares, y ahora tendrá que cumplir prisión por ellas en Estados Unidos.
Duarte, de 50 años, se declaró culpable de su participación en un plan que dirigió desde su residencia en Panamá para obtener el control de la cuenta bancaria de una víctima anciana, robarle más de $800,000 dólares y luego blanquear las ganancias con ayuda de cómplices en el sur de Florida.
El dinámico empresario cubano fue acusado inicialmente en septiembre de 2023, pero en ese momento residía en Ciudad de Panamá, Panamá. Su expediente delictivo estaba abierto desde 2019, y el hombre aseguraba que estaba arrepentido y decidido a devolverlo todo para pagar sus deudas con la sociedad.
El pasado enero, Duarte fue arrestado en Panamá y trasladado al sur de Florida para enfrentar serios cargos por las continuas estafas cometidas.
Duarte fue procesado y se declaró culpable de sendos cargos de conspiración para cometer fraude bancario y fraude postal, y robo de identidad agravado, informó este martes la fiscalía federal.
Según los documentos judiciales del caso, en marzo de 2022, Duarte explicó a un informante confidencial que tenía acceso a la cuenta bancaria de una víctima que en ese momento tenía 82 años. Para llevar a cabo la conspiración fraudulenta, creó y envió por correo cheques falsificados desde Panamá hacia el sur de Florida, con instrucciones para cobrarlos y devolverle el 50% del producto del fraude mediante una transferencia bancaria a su empresa registrada en Miami: Online Electronics.
Los cheques fraudulentos contenían firmas falsificadas, diseñadas para imitar la firma de la víctima en su tarjeta para esa misma cuenta bancaria.
En total, Duarte y sus cómplices robaron aproximadamente $803,000 de la cuenta bancaria de la víctima durante un período de cuatro meses.
Su sentencia está programada para el próximo 29 de septiembre en un tribunal de Miami ante la jueza federal Kathleen M. Williams. El acusado enfrenta hasta 30 años de cárcel por el cargo de conspiración de fraude bancario y fraude postal, así como dos años adicionales obligatorios de prisión, consecutivos a cualquier pena impuesta.
El fiscal federal adjunto Alexander Thor Pogozelski está a cargo del caso, mientras que el fiscal federal adjunto Marx Calderón se encarga de de los procedimientos de decomiso de bienes.
El, registro delictivo de Duarte se remonta a 2019, cuando el Ministerio Público de la provincia de Panamá Oeste lo arrestó durante la Operación Emperador, y lo procesó por delitos de estafa y asociación ilícita para delinquir.
Duarte Suárez fue capturado el 1 de noviembre de 2019 en el distrito de Arraiján como resultado de una investigación policial por la venta ilícita de un vehículo, que fue robado en Costa Rica, introducido a Panamá y luego vendido, a través de una página de internet.
En esa ocasión la denuncia fue interpuesta por la víctima de la estafa, cuya vivienda fue allanada en dos ocasiones por la Autoridad Nacional de Aduanas y la Dirección de Investigación Policial por la posesión indebida del vehículo.
Por la compra del vehículo –una camioneta estilo pick up-– la víctima pago a Duarte a través de un cheque de $20 mil dólares.
Durante el proceso judicial en Panamá, la fiscalía regional de Panamá Oeste reveló la existencia de una red de venta de autos robados, en la que participaba Duarte junto a otros cómplices que se hacían pasar por propietarios de los vehículos en venta.
Las investigaciones del Ministerio Público relacionaron al negociante cubano con la inscripción de otros tres autos en el Municipio de Colón, así como con las operaciones de falsificación de documentos para realizar las ventas.
En ese momento le fue impuesta una medida cautelar de detención provisional a petición del Ministerio Público, considerando su implicación en un caso por el uso indebido de tarjetas de crédito.
Duarte estuvo vinculado y fue acusado en otra causa por clonación de tarjetas de crédito, en el distrito panameño de Arraiján, donde un allanamiento policial le ocupó impresoras, cintas magnéticas, computadoras, discos duros y varias tarjetas de bancos.
Tras un seguimiento policial del sospechoso, las autoridades policiales llegaron al “laboratorio” de Duarte, que era una suerte de Meca de las clonaciones de todo tipo. En el sitio se le ocuparon tarjetas en blanco con sus respectivos chips, impresoras, tarjetas de celular, equipo tecnológico y más de mil dólares en efectivo.
Duarte pidió entonces perdón a su víctima alegando estar dispuesto a devolver el dinero cobrado indebidamente, y argumentó que todo el equipo que fue hallado en su casa formaba parte de su trabajo de compra y venta de mercancías.
El proceso judicial en Panamá se realizó bajo la acusación por clonación de tarjetas y falsificación de monedas, según indicaron medios locales.
Hay pocas referencias visuales sobre el acusado, que en algunos documentos y reportes periodísticos aparece mencionado como Michelle Duarte Suárez.