
Por Daniel Benítez
Los fumadores de la provincia de Sancti Spíritus sufren continuamente el desabastecimiento de cigarros y tabacos, pero las autoridades aseguran que el problema no es de producción de de ambos productos.
A pesar de la existencia en almacenes de esa localidad, los cigarros y tabacos no salen muchas veces a la venta por problemas de distribución y coordinación entre las distintas empresas estatales, según aseguran funcionarios de la esfera comercial de la provincia espirituana.
Un reportaje del periódico Escambray demostró que no solo el incremento de fumadores y revendedores inciden en la inestable presencia de esos artículos en la red comercial.
El subdirector comercial en la Empresa Mayorista de Productos Alimenticios (EMPA) en Sancti Spíritus, Jesús Vázquez Vázquez, explicó que el proveedor cumple con las entregas previstas y, de hecho, en algunas marcas el surtido se encuentra por encima de lo planificado.
Entre acaparadores y consumidores
Para el funcionario, la causa radica en los acaparadores y en los consumidores, quienes hacen que se agote lo que sale al mercado.
La información que no parece haber llegado a la oficina del directivo es la relacionada con la distribución, eslabón donde evidentemente falla el sistema y causa que esa entidad le deba casi cinco millones de pesos cubanos a Comercio y Gastronomía por concepto de cigarros y tabacos.
Mientras en la calle los fumadores tienen que recurrir al mercado negro para paliar los deseos, en el almacén central de la UEB 428 el jefe de la nave Cigarro, Tabaco y Fósforo, confirma la existencia de grandes cantidades de cigarros de varias marcas y más de 174 mil tabacos, los cuales esperan desde el 30 de abril para ser distribuidos.
El número de fumadores en la provincia representa el 13.89 por ciento de la población espirituana, muy por encima de la media nacional.
Sin embargo, lo que pudiera ser un sencillo trámite de enviar el producto a la red comercial requiere primero que el almacén realice un pedido a la base de carga para poder transportar la mercancía y que la Empresa Mayorista presente la distribución por escrito. Si los dos factores no se dan al unísono pues los cigarros y tabacos continúan sin ver la luz.
Peloteo del problema
Por eso, según el reportaje, mientras en el almacén central ya no había espacio libre donde colocar las cajas de cigarros de distintas marcas, en la calle escasea el producto y los dirigentes se pasan la culpa como una pelota de mano en mano.
La jefa del Departamento Comercial de la UEB 428, Dayamí Reyes, dice que cuando realizan la demanda de transporte a la Base de Carga de Sancti Spíritus ellos responden «que no tienen carros disponibles, porque están rotos o no han pasado el somatón«.
El somatón, obviamente, se refiere al equipo destinado al control de vehículos en las carreteras.
Desde la otra trinchera el administrador, José Antonio Cambert Fonseca, replica: “El transporte para distribuir las mercancías siempre está priorizado, son los compañeros de la 428 quienes no hacen las demandas establecidas. Entre el primero y el 21 de mayo recibimos solo tres solicitudes de servicio y una de ellas, la del día 19, falló porque al llegar en busca de la mercancía no estaba lista la factura”.
Así, mientras se busca la culpa, que al final parece no ser de nadie sino del fumador, los cigarros y tabacos siguen teniendo presencia intermitente en las calles espirituanas, a pesar de que en los primeros cuatro meses del año se han entregado a a la empresa encargada de su distribución casi dos millones de cajones o paquetes de cigarros más que en igual periodo de 2014, según directivos del Grupo Nacional Tabacuba.
Más del 70 por ciento del tabaco que se vende en la provincia se fabrica en las industrias espirituanas.
La Dirección de Trabajo en Sancti Spíritus asegura que con la venta de cigarros y tabacos en hogares no declarados como hostales, paladares o cafeterías, se violan las leyes establecidas para el trabajo por cuenta propia.