Controversia por festival de música cubana irá a juicio el 13 de agosto

La Charanga Habanera figuraba entre los grupos cubanos invitados al festival.
La Charanga Habanera figuraba entre los grupos cubanos invitados al festival.
Por Redacción CaféFuerte

La controversia por un festival de música cubana en Miami -cancelado por la negativa del complejo Homestead Miami Speedway de acogerlo en su sede- está a punto de dirimirse en un proceso judicial, fijado para comenzar el próximo 13 de agosto.

En una audiencia celebrada este viernes en un tribunal de circuito de Miami-Dade, la jueza Sarah Zabel escuchó los argumentos de ambas partes involucradas en la disputa. El caso es objeto de una demanda civil por daños y perjuicios, interpuesta por los organizadores del concierto en febrero del 2011: las compañías MIA Resorts y Fuego Entertainment.

Los demandantes piden una compensación de $1 millón por las pérdidas ocasionadas tras la suspensión del evento. El autódromo, con capacidad para 65 mil espectadores, es propiedad privada y está ubicado en la municipalidad de Homestead.

La vista ante el tribunal se extendió por más de cuatro horas y tuvo como foco de intercambios una moción presentada por los abogados del autódromo, solicitando que la demanda sea desestimada.

¿Cubano o latino?

Los abogados de Homestead Miami Speedway  insistieron en que MIA Resorts,  propiedad del empresario cubanoamericano Luis Arias, contrató a Fuego Entertainment, del promotor musical Hugo Cancio, para realizar un festival que les fue presentado inicialmente como latinoamericano, sin la especificación que incluiría a artistas y grupos que residen en Cuba.

Existe amplia documentación sobre la correspondencia sostenida entre los promotores de la firma MIA Resorts y los directivos de la pista de Homestead  acerca de los compromisos establecidos para la realización del festival.

El festival estaba programado para el  9 de abril del 2011 y planeaba  reunir en el autódromo a unos 30 grupos musicales de Cuba y Estados Unidos, pero la convocatoria irritó a sectores de la comunidad exiliada que consideran las visitas de artistas de la isla como una provocación del régimen cubano.

Los organizadores negaron haber ocultado la información sobre el evento y mostraron como evidencia documentos y vallas publicitarias aprobadas por los directivos del autódromo, en las cuales se expresan las intenciones del evento, concebido con carácter internacional y enfocado en celebrar la cultura cubana.

Existe amplia documentación sobre la correspondencia sostenida entre los promotores de la firma MIA Resorts y los directivos de la pista de Homestead  acerca de los compromisos establecidos para la realización del festival.

Pérdidas cuantiosas

La demanda argumenta que  MIA Resorts y Fuego Entertainment perdieron miles de dólares en publicidad y en las cancelaciones de boletos reservados por turistas de Europa y América Latina. El precio de la entrada era de $40 dólares.

Los promotores del concierto afirman que el propósito era traer música a los residentes de Miami-Dade, y rechazaron la politización de un proyecto artístico que traería beneficios culturales y económicos para la comunidad.

Ambas partes reclaman violaciones en el contrato establecido para el concierto, apelando a tecnicismos legales que han retrasado el comienzo del proceso judicial.

La moción presentada por el autódromo es el último intento por anular la demanda tras infructuosas mediaciones para llegar a un acuerdo y evitar el juicio.

Desde mediados del pasado año, la jueza Zabel ha ordenado tomar declaraciones juradas a funcionarios políticos y activistas de la comunidad exiliada involucrados en la polémica del festival.

Uno de los puntos de fricción en el caso ha sido la  comisionada de Homestead , Lynda Bell, quien declaró públicamente que desplegaría todos los esfuerzos a su alcance por cancelar el concierto. Bell fue llamada a brindar testimonio bajo juramento.

Bell asegura que ella levantó su voz en un foro público, pero niega que haya ejercido influencia política para obstaculizar el evento.

La jueza Zabel dará a conocer su dictamen sobre la moción en los próximos días. Una audiencia preliminar al comienzo del juicio está fijada para el 30 de julio a las 10 a.m.

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