
Cinco residentes de la provincia de Villa Clara fueron arrestados y puestos en manos de los tribunales bajo acusaciones de cometer actos de vandalización en las vías férreas y poner en peligro la seguridad del transporte de trenes.
La motivación de los supuestos infractores era la sustracción de traviesas de ferrocarril para extraerles luego las cabillas y comercializarlas en el mercado negro, según un reporte de la prensa provincial.
La información no reveló los nombres de los implicados, pero señaló que se tratade personas entre 24 y 33 años, en su mayoría desocupados, y residentes en los municipios de Corralillo, Encriucijada y Santa Clara.
La fiscalía de Villa Clara los acusa por el delito de robo con fuerza. No se precisaron más detalles del proceso judicial, aunque dos fuentes consultadas en Santa Clara por CaféFuerte coincidieron en señalar que los expedientes de los casos están concluidos y el juicio podría comenzar en una fecha próxima.
De ser hallados culpables, los acusados enfrentan entre cinco y 10 años de privación de libertad.
Los dos acusados de Corralillo, ambos sin vínculo laboral, comenzaron sus operaciones en abril del 2012. Rergularmente realizaban los saqueos en tramos de líneas en lugares apartados, y lograron romper a mandarriazos unas 115 traviesas.
Con igual método procedieron los dos arrestados en Encrucijada, quienes afectaron 21 traviesas.
En cuanto al implicado de Santa Clara, las autoridades lo sorprendieron cuando había roto dos traviesas para llevarse alrededor de dos metros de alambrones de acero.
De acuerdo con el diario provincial Vanguardia, los daños económicos están valorados en 3,827.88 pesos cubanos y la cantidad de cabilla ocupada asciende a 77.65 metros.
Se incluyen en las afectaciones 33 soportes de rieles, tres cojinetes de goma y 22 elementos metálicos en forma de jaula.
El tipo de traviesa vandalizada es del modelo CUBA 71 que se produce en una fábrica de Santa Clara.
La alta demanda de vigas de hormigón para la reanimación del ferrocarril cubano y los planes constructivos en el puerto del Mariel, determinó la decisión gubernamental de reactivar en el 2010 la planta ubicada en Santa Clara, con una inversión de $2 millones de dólares. La instalación aporta unas 110 mil traviesas anualmente, muy por debajo de las 180 mil que puede producir.
Los vándalos aprovecharon la imposiblidad de las brigadas de mantenimiento para dar atención sistemática a ramales de difícil acceso, que son inutilizados en el transporte de caña durante el período de la zafra azucarera.
«Vuelve a reiterarse la falta de un control efectivo de los recursos del Estado y la ausencia de un sistema de trabajo capaz de detectar con rapidez situaciones de esta índole», señaló el periódico villaclareño.
Los casos han alertado a la dirección de Ferrocarriles de Cuba sobre la necesidad de adoptar medidas adicionales para revisar las vías férreas que tienen un uso esporádico y pudieran verse vandalizadas, con un alto costo para la economía nacional.
«También la población deberá actuar de manera cívica y enérgica para enfrentar acciones delictivas de esta índole», concluyó el diario.
El sistema ferrovario del país es objeto de una inversión millonaria para la reposición de la carrocería automotriz y el restablecimiento de las vías férreas, afectadas por falta de mantenimiento y el canibalismo de las señales de circulación. La inversión ha sido respaldada con créditos de Irán y China, y se eleva a más de $800 millones desde el 2005.
Según estadísticas oficiales, Cuba ha tenido que reparar más del 70 por ciento de los 8,200 kilómetros de sus vías férreas, debido al deterioro acrecentado durante la etapa de crisis de los años 90.
Durante el pasado año se reportaron 281 incidentes por deficiencias en las vías, especialmente en tramos en reparación, y las pérdidas ascendieron a 909,200 pesos cubanos (unos $37,800 dólares).
El incentivo de los depredadores de las vías y puentes sigue siendo la obtención de los deficitarios materiales de construcción a lo largo del país.
Según datos recientes del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), las ventas de materiales constructivos sumaron más de 650 millones de pesos cubanos durante los primeros meses del año, lo que significa un incremento del 45 por ciento con relación al 2012. Sin embargo, las autoridadesc reconocen que en el caso de los áridos y el acero, la oferta no satisface la actual demanda de la población.
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