Alta tensión y desafío legal: Trump envía Guardia Nacional de California a Portland

La jueza federal Karin Immergut advirtió a los abogados del Departamento de Justicia que la movida del presidente estaba "en contravención directa" con una orden previa. El gobernador de California anunció una demanda inmediata.

En una controversial movida que eleva las tensiones políticas en el país, el presidente Donald Trump ordenó este domingo el despliegue de tropas de la Guardia Nacional de California en Portland, Oregón, argumentando razones de seguridad interna y apoyo a efectivos federales en ese territorio.

La decisión se produjo antes de pasar 24 horas de un fallo judicial de la jueza federal Karin Immergut, el cual bloqueó el intento de la administración de desplegar la Guardia Nacional de Oregon en ese estado.

El domingo por la noche, la jueza Immergut, nombrada por Trump en 2019, convocó una audiencia de emergencia y luego amplió su orden de restricción para cubrir «la reubicación, federalización o despliegue de miembros de la Guardia Nacional de cualquier estado o del Distrito de Columbia en el estado de Oregon», según el dictamen.

La jueza advirtió a los abogados del Departamento de Justicia que la movida del presidente estaba «en contravención directa» de su orden.

Jueza federal Karin Immergut. del tribunal de distrito de Oregon.

Immergut decidió además que la administración no podía desplegar cientos de efectivos de la Guardia Nacional de otros estados en Oregon, justo en momentos en que el presidente Trump apeló a la Guardia Nacional de Texas para enviar fuerzas militares a varias ciudades demócratas.

El despliegue de tropas de California en Oregon ha avivado el enfrentamiento de los gobernadores de varios estados con el presidente Trump en una batalla política que tiene en los tribunales un posible escenario de contención.

El gobernador de California, Gavin Newsom, denunció la decisión sobre las fuerzas de la Guardia Nacional de su estado como un «abuso de poder vertiginoso», y afirmó que presentaría de inmediato una demanda contra la administración.

La maniobra de Trump intentó eludir a la jueza Immergut recurriendo a California y seguidamente ordenó el despliegue de 400 miembros de la Guardia Nacional de Texas para «misiones de protección federal» en Portland, Chicago y posiblemente otras ciudades, según una carta publicada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el domingo por la noche.

Obviamente, el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, respaldó el despliegue.

«Se puede garantizar la protección total de los empleados federales o dejar que la Guardia Nacional de Texas lo haga», escribió Abbott en redes sociales. «Ningún cuerpo puede igualar el entrenamiento, la habilidad y la experiencia de la Guardia Nacional de Texas».

Trump justificó sus acciones asegurando que las tropas eran necesarias para responder a las manifestaciones frente a un edificio del Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en Portland, y en otro en los suburbios de Chicago.

Sin embargo, la jueza Immergut dictaminó el pasado sábado que las protestas en Portland, «no fueron significativamente violentas ni disruptivas», y consideró que el presidente se había excedido en su autoridad constitucional.

«Debemos empezar a llamar a esto por su nombre: la invasión de Trump», declaró el gobernador demócrata de Illinois, J.B. Pritzker, en un comunicado.

Horas después las cosas dieron un giro que indignó a los gobernadores de California y  Oregon, ambos demócratas.

Trump ordenó a 200 miembros de la Guardia Nacional de California, antes enviados a Los Ángeles como parte de otro despliegue federal en el verano, que viajaran a Oregon para apoyar a las fuerzas federales del orden en Portland.

Newsom y Tina Kotek, gobernadora de Oregon, coincidieron este domingo en denunciar que el uso de las tropas de otros estados, sin sus consentimientos, constituía un abuso de poder y era una acción ilegal.

«El estado de derecho ha prevalecido, y la Guardia Nacional de California regresará a casa», declaró Newsom tras la emisión de la orden de restricción de la jueza Immergut el domingo por la noche.

Pero la orden judicial de urgencia no cubría el despliegue pendiente de tropas de la Guardia Nacional en Chicago.

“Comenzó con agentes federales”, declaró el gobernador Pritzker en el comunicado. “Pronto incluirá el despliegue de miembros federalizados de la Guardia Nacional de Illinois en contra de nuestra voluntad, y ahora implicará el envío de tropas militares de otro estado”.

Pritzker dijo que no había sido contactado por ningún miembro del gobierno federal para coordinar o discutir el despliegue.

Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca, aseguró que Trump había “ejercido su autoridad legal para proteger los activos y al personal federal en Portland tras los violentos disturbios y ataques a las fuerzas del orden”.

Citada por el diario The New York Times, la funcionaria dijo que el gobernador Newsom «debería apoyar a los ciudadanos respetuosos de la ley en lugar de a los criminales violentos que destruyen Portland y ciudades de todo el país».

Las tensiones agravadas de las últimas horas siguieron al clima de violentos choques en Chicago el pasado sábado, cuando una manifestante recibió disparos al intentar embestir con su vehículo a las fuerzas policiales.  

Trump es partidario del despliegue de tropas de la Guardia Nacional en varias ciudades importantes de Estados Unidos bajo el criterio de que las fuerzas militares son imprescindibles para combatir la delincuencia y apoyar la aplicación de su política migratoria.

Las fuerzas de la Guardia Nacional normalmente están bajo el control de los estados, con los gobernadores como comandantes, y suelen desplegarse tras desastres naturales o cuando los disturbios civiles superan a las autoridades policiales locales, aunque en ciertas circunstancias la ley federal permite al presidente tomar el control de las tropas.

Pero para expertos legales, el razonamiento detallado en el fallo de la jueza Immergut sobre la Guardia Nacional de Oregón implicaría que el uso de las tropas de California en Portland es una flagrante violación.

El estatuto bajo el cual el presidente envió a las tropas –Título 10 del Código de Estados Unidos— especifica ciertas condiciones que deben darse para justificar la acción, y la jueza Immergut determinó que esas condiciones no se daban en Portland.

La decisión de Trump de centrarse en Portland ha atraído a manifestantes de fuera de la ciudad, incluyendo a representantes de grupos de derecha y militantes de MAGA, con un aumento de las confrontaciones locales.

Durante el sábado, agentes federales intensificaron el uso de la fuerza en el edificio de ICE de Portland, recurriendo a gases lacrimógenos y gas pimienta para aplacar a los manifestantes.

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