
Por Redacción CaféFuerte
Se fue una Gran Dama de la canción cubana y latinoamericana, la trovadora Teresita Fernández García, personalidad recia y tierna a un tiempo, murió esta mañana en La Habana, a los 82 años.
Sus melodías fueron la banda sonora que acompañó la infancia de generaciones de cubanos. Su legado alcanza estatura continental en el mundo de la música para niños, a la par de cantautores como el mexicano Francisco Gabilondo Soler y la argentina María Elena Walsh.
Teresita deja una de las contribuciones más singulares en el mapa de la canción cubana contemporánea. Y la lección de una mujer entrañable, que nunca abandonó sus creencias y sus amistades, por muy «problemáticas» que pudieron ser unas y otras en ciertas etapas de la vida en la isla después de 1959.
Alucinada y genial, amante apasionada de la naturaleza y los animales, Teresita fue una persona querida por todos. Sus ideales están reflejados genuinamente en sus creaciones musicales, recreando el folclore campesino, el acontecer cotidiano y los sentimientos humanos. Canciones como El gatico vinagrito, La lluvia cayó, Lo bello y lo feo, y El corazón feliz, son himnos para millones de cubanos.
Nacida en la ciudad de Santa Clara, el 20 de diciembre de 1930, Teresita mostró sus cualidades artísticas desde la niñez. Comenzó cantando a los cuatro años en la emisora radial CMHI de su ciudad natal, en un programa que dirigía su madre, Amparo García.
Inspiración patriótica
En 1948 se graduó de maestra en la Escuela Normal de Santa Clara, y en 1959 obtuvo un doctorado en Pedagogía.
Pero su vocación por el magisterio se transformó en canciones desde esos años, en números de inspiración patriótica que popularizaron las Hermanas Martí y Ramón Veloz.
En 1960 incursionó en la televisión en el programa La casita de azúcar, que se prolongó durante la década. Por esa época participó también como conductora en varios espacios radiales.
Su debut como trovadora ocurrió en la sala Arlequín de La Habana, en julio de 1965. En esa ocasión, Teresita recibió un honor que nunca olvidaría: contar entre los asistentes a Sindo Garay y a Ignacio Villa, el gran Bola de Nueve.
Luego se desempeñó en el Club Coctel, en el Vedado habanero, un espacio que pronto se vio frecuentado por jóvenes, entre ellos el entonces desconocido Silvio Rodríguez.
En 1974, fundó La peña de los juglares en el Parque Lenin de La Habana, una cita dominical que pronto se convirtió en una opción de primer orden en la apagada vida cultural habanera de esa década.
Entre los proyectos más conocidos de Teresita están la musicalización del poemario Ismaelillo, del prócer cubano José Martí, y las Rondas de la chilena Gabriela Mistral.
Su cadáver está expuesto en la Funeraria de Calzada y K, en el Vedado. Su sepelio será en horas de la tarde.