Por RAUL ARCE
De batear en Pinar del Río como lo hizo en la más reciente temporada de las Grandes Ligas, Alexei Ramírez no hubiera sido seleccionado para el Juego de las Estrellas 2011 del béisbol cubano, el próximo domingo en la ciudad de Cienfuegos.
Con 72 jugadores criollos por sobre la marca de 300, Alexei, que bateó 282 vestido con la casaca de Medias Blancas del Chicago, tendría que presenciar desde su casa el pleito entre estelares.
También sus 18 jonrones en la campaña de 162 partidos del Big Show habrían sido considerados infantiles, porque en la actual Serie Nacional de Cuba, al cabo de 49 juegos, José Dariel Abreu acumula 23 bambinazos, Joan C. Pedroso 19 y Yoenis Céspedes 18. Todos ellos han sido miembros de la selección nacional de la estrella solitaria.
Sin embargo, en un béisbol más racional como el de Estados Unidos, el pinareño acaba de renegociar su contrato: cuatro años a cambio de 32,5 millones de dólares y una opción de otros 10 milloncitos para una hipotética quinta temporada, cifras que lo convirten en el cubano mejor pagado entre los recién llegados a Grandes Ligas.
Esos cheques lo situarán por encima de José Ariel Contreras ($32 millones) y de Aroldis Chapman ($30.2 millones).
Cuando el espigado jugador de campo corto pactó con Chicago, en 2008, lo hizo por cuatro años y $4.75 millones, pero sus resultados de la temporada última le permitieron sentarse a pedir más. Y es que ganó el Bate de Plata 2010, concedido al mejor torpedero ofensivo de la Liga Americana; además, muchos expertos opinan que merecía además la placa defensiva Guante de oro, por encima del neoyorquino Derek Jeter.
Aunque Orlando “el Duque” Hernández es dueño de un lugar en la historia con su manojo de anillos de campeón de la Serie Mundial, Alexei se erige como el pelotero de las Series Nacionales de Cuba mejor pagado en el deporte profesional.
De ello se hablará, discreta o desembozadamente el domingo, en las atestadas tribunas del parque cienfueguero Cinco de Septiembre. Allí, más de 10 mil aficionados disfrutarán de unas horas de entretenimiento viendo jugar a la pelota a los equipos Occidentales y Orientales.
Un pinareño es de nueva cuenta el pelotero más rico entre los formados en la Isla. Aunque sus estadísticas marchen distantes de cuanto se batea ahora de San Antonio a Maisí y los jerarcas del béisbol en Cuba insistan en hacer oídos sordos ante las campanadas de alerta.
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