Rapidísimas beisboleras

EL CUBANO LIVAN HERNANDEZ  está dando una lección de pitcheo a quienes subvaloraron sus posibilidades como abridor de Grandes Ligas.

Muchos seguidores del béisbol creen ciegamente que un lanzador debe tirar más de 94 mph con su bola rápida y poseer un buen comando de envíos para triunfar en la Gran Carpa, pero el impasible Liván se ríe de “los peces de colores”. En su anterior salida, Washington venció al Atlanta 6-0 con el cubano en el box, quien tiró desde una curva de 61 millas a Derrek Lee hasta rectas de 85. En ocho entradas sólo un hombre le llegó al segundo cojín, aislando bien los cinco incogibles que toleró.

Liván llegó a última hora al entrenamiento de primavera, fichado por los Nacionales, cuando nadie lo quería,  pero ahora es el número 15 en juegos ganados de la Liga Nacional entre 80 abridores con 10 éxitos;  lleva 11 reveses, pero jerarcas del box como Ray Oswald del puntero Filadelfia archiva 13 fracasos, igual cantidad que Barry Zito (San Francisco), Derew Lowe (Atlanta), 12, y Jon Garland (San Diego) y Ted Lilly (Dodgers) están abrazados con Hernández en fracasos, y eso que el cubano aparece en las filas de un equipo que es el  tercero con más derrotas y menos triunfos  en el Viejo Circuito.

El imperturbable hermano del “Duke” Hernández -al que nadie saca de sus casillas cuando está montado en el box- ya tiene asegurado su convenio con los Nacionales para el 2011. Con este equipo sotanero acapara los mejores números en el staff de pitcheo: es primero en victorias (10), ponches propinados (105), efectividad (3.66) y entradas lanzadas (194).

En 14 campañas en la pelota élite, Liván acumula 166 conquistas y 162 derrotas, casi siempre con conjuntos de segunda clase. En postemporadas archiva 7 -3. Con 35 años y tirando “globitos”, como dicen algunos, pudiera durar mucho más en Grandes Ligas. Curioso que casi siempre lo contratan como quinto pitcher y termina siendo el paño de lágrimas de los mentores.

Y AROLDIS CHAPMAN,  el novato pitcher del Cincinnati, sufrió su primer contratiempo en las Mayores. En su novena actuación de relevo cayó ante los Astros de Houston, en un choque que concluyó 5×3. Con el score 3-3, salió a tirar la parte baja del séptimo y no pudo sacar ni un out. Jeff Keppinger de emergente le sonó un hit al bosque derecho aprovechando una recta afuera de 99 millas y a continuación Anderson Hernández le trabajó un boleto. Después vino a batear Michael Bour, un astuto pimer bate, y le tocó la bola entre el box y la tercera base; Chapman recogió y tiró rápidamente a la antesala, pero la esférica se le cayó al defensor de esa posición y ahí la “caña se le puso a tres trozos”. Con tres en bases y sin out,  Angel Sánchez,  le sacó un cañonazo al centro para impulsar las dos carreras de la ventaja y mandar al holguinero a las duchas. Fue el primer revés de su corta carrera en Grandes Ligas, pero eso le ha sucedido a los más grandes. Chapman apenas comienza y tiene mucho que aprender -y ganar- todavía.

EL CAPITALINO Yunel Escobar, titular de los Azulejos de Toronto, ha levantado boga en los últimos 15 juegos y lleva 17 imparables en 44 turnos para un formidable 386, lo que le ha permitido subir su promedio general a 268. Precisamente en este mes final de temporada es que ha podido afilar la puntería y conectar como hizo en las tres temporadas precedentes con los Bravos de Atlanta, novena que parece encaminada a los play-off como gran tributo de despedida al manager Bobby Cox.

Mientras tanto, Brayan Peña, un catcher habanero poco conocido de la afición cubana y que no jugó en series nacionales en la isla, está muy contento al poder jugar a diario como regular de los Reales del Kansas City. Una lesión del titular Jason Kendall le permitió calzar los arreos y en los mismos desafíos que su gran amigo de la infancia Yunel Escobar, acumula 18 inatrapables en 46 veces al plato para un buen 391. Este esfuerzo le ha permitido escalar también a 268 y ser el sexto hombre en el lineup de su conjunto. Peña abandonó una selección juvenil cubana hace 10 años, cuando jugaba un torneo en Venezuela.

EL MEJOR JUEGO DE LA TEMPORADA: El pasado lunes 13 de septiembre, Tampa Bay superó 1×0 a los Yankees en 11 entradas, en lo que bien puede considerarse como el mejor encuentro de la temporada 2010 cuando le van quedando sólo dos semanas al calendario.

Para ese choque de trenes, el mentor Joe Girardi le entregó la bola a C. C. Sabathia y su rival Joe Maddon confió en David Price, en lo que prometía ser un duelo entre los dos zurdos de mejores resultados en la Liga Americana.  No era un desafío cualquiera. Los neoyorkinos, que están en el lugar cimero de la zona Este, aventajaban  entonces solo medio juego a los floridanos.

Un tope así provocó que gran parte de los fanáticos estadounidenses dejaran momentáneamente de seguir a sus favoritos para ver el enfrentamiento Yankees-Tampa Bay y no se arrepintieron.  Sabathia y Price se enredaron  en un maravilloso duelo durante ocho innings sin que nadie pudiera anotarles.

Posteriormente entraron tres tiradores a relevar por cada bando y el pizarron siguió con su cadeneta de argollas hasta el cierre del onceno, cuando entró Sergio Mitre, ex abridor de los Marlins convertido en relevista Yankee. Mitre fue saludado por el jovencito Reid Brignac, el espectacular segunda base de los Rays, con un banderillazo de cuatro esquinas. Y así terminaron las cosas. Si se lo perdió, pida la grabación del juego, que vale la pena.

DUELO DE TITANES: Este electrizante partido de Yankees y Tampa Bay me hizo recordar otro duelo de titanes del montículo, celebrado hace medio siglo y que también culminó también 1×0. La Historia del Béisbol  lo recoge como un espectacular encuentro entre los que hoy son dos integrantes del Salón de la Fama: el  fabuloso dominicano Juan Marichal, de los Gigantes de San Francisco, ganador del encuentro frente al recordado zurdo Warren Spahn, otra estrella del pitcheo de aquellos tiempos.

La gran diferencia entre uno y otro desafío fue que Marichal trabajó los ¡16 innings! que duró el partido, mientras que su rival lo hizo por 15 1/3.  El duelo fue el 2 de julio de 1963.

Rafel Baldeyac, cronista del sitio Cartel Deportivo, recordó pasajes de aquella epopeya: “Inning por inning, estos dos lanzadores hicieron gala de sus envíos, ambos estaban durísimos y llenaron la noche de ceros en el Candlestick Park, de San Francisco. Del noveno acto en adelante, Marichal le rogaba al manager Alvin Dark que lo dejara en la lomita”.

Según relató Spahn años después, él le decía a su mentor: “¿Cómo me voy a dejar vencer por ese muchachito?” Naturalmente se refería al quisqueyano que entonces tenía 25 años y ya era un consagrado. Mientras, Marichal comentaba en el banco: “Será posible. No puedo aceptar que ese viejito me derrote”.  Spahn, ya andaba montado en 42 años, pero estaba en su apogeo.

En el inning 16 sustituyeron a Marichal por un bateador emergente. Entonces le dijo a su amigo Willie Mays, el estupendo jugador: “ A  mí no me puede ocurrir lo que estoy viendo”. El astro del jardín central le contestó: “Esto lo resuelvo yo”. Y efectivamente, Mays pegó un jonrón enloquecedor ante un relevista que trajeron por Spahn, dejando atónitos alos espectadores que habían colmado la instalación. Los grandes desafíos suelen concluir con dramáticos cuadrangulares.

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