Exiliados venden barco Santrina en busca de fondos para opositores dentro de Cuba

SantiagoAlvarez
Santiago Alvarez junto al Santrina en una foto de archivo. (AP)

Por Wilfredo Cancio Isla

El barco camaronero Santrina, propiedad de exiliados de Miami y objeto de una controversial investigación federal en el 2005, fue vendido a un pescador estadounidense y los fondos de la transacción serán destinados para respaldar a la oposición politica dentro de Cuba.

El deseo de que nuestra patria sea libre nos ha llevado a la decisión de vender a nuestro querido Santrina pues pensamos que en este momento puede ser más últil convertido en recursos económicos», indicó un breve comunicado de la organización Fundación Caribe, propietaria de la embarcación. «Estos recursos en su totalidad serán destinados a la ayuda de aquellos que en nuestra patria están valientemente enfrentándose a la dictadura».

Según el empresario Santiago Alvarez, principal directivo de la Fundación Caribe, la embarcación fue adquirida por un navegante que empleará al Santrina para la pesa en el Pacífico, desde California hasta Alaska.

Alvarez, de 72 años, explicó a CaféFuerte que los fondos de la venta serán íntegramente transferidos a la Fundación Rescate Jurídico, organización no lucrativa que por más de una década se ha dedicado a respaldar proyectos  en favor de la democracia dentro y fuera de Cuba.

Benefactor de Posada Carriles

El Santrina, construido en 1979 y con 88 pies de eslora, fue adquirido por Alvarez a un pescador de Nueva Orleans en el 2002, con el propósito declarado de convertirlo en barco escuela para actividades de protección ecológica de la Fundación Caribe,

El empresario no quiso revelar la cifra en que fue ahora vendido, ni tampoco especificó los opositores a quienes estaría destinado el respaldo financiero en la isla.

La embarcación cobró notoriedad internacional luego de que las autoridades federales iniciaran una investigación sobre la entrada del exiliado cubano Luis Posada Carriles a Estados Unidos, en marzo del 2005.

Alvarez, beneficiario de Posada Carriles, formaba parte de la tripulación del Santrina que por esa fecha viajó a Bahamas e Isla Mujeres, México. Junto con él zarparon José Hilario «Pepín» Pujol, Osvaldo Mitat, Rubén López Castro y Gilberto Abascal.

Tras los primeros informes de la presencia de Posada en Miami, Fidel Castro dijo tener pruebas de que fue introducido a bordo del Santina en una operación ilegal, y demandó a las autoridades estadounidense que localizaran e investigaran la embarcación. Alvarez siempre negó haber transportado a su protegido en el barco, y Posada dijo haber entrado por la frontera mexicana.

Un informante del FBI

Entonces sobrevino la revelación de que Gilberto Abascal era colaborador del FBI y aseguraba que Posada arribó a Estados Unidos en el Santrina. Abascal fue luego el testigo estrella de la fiscalía en el juicio que se desarrolló contra Posada en un tribunal de El Paso, Texas, en el 2011.

Abascal, de 48 años, fue también el informante que colaboró en las denuncias contra Alvarez y su colaborador Mitat por posesión ilegal de armas. Alvarez fue arrestado  por el FBI en noviembre del 2005 y cumplió cuatro años de cárcel;sobre él pesa una orden de deportación por ser ciudadano cubano,

Abascal vive desde el 2012 en Cuba, radicado en una casa en el poblado rural de La Julia, al sur de La Habana.

«Ese barco fue adquirido con un propósito noble y todo lo que hicimos los miembros de la Fundación Caribe y la tripulación del Santrina fue con el mayor amor por Cuba», expresó Alvarez. «Pasaron luego ciertas cosas y tuvimos la desgracia de Isla Mujeres, pero ahora no me preocupa lo sucedido en el pasado, sino el futuro de mi patria».

Despedida en el río Miami

El nombre de Alvarez volvió a la palestra el pasado mayo, cuando las autoridades cubanas detuvieron a cuatro residentes de Miami bajo acusaciones de que planeaban ejecutar acciones terroristas en el territorio nacional. El reporte mencionó que los detenidos admitieron haber fraguado planes bajo la dirección de Álvarez, Mitat y el doctor Manuel Alzugaray.

Alvarez negó rotundamente las implicaciones lanzadas desde Cuba y dijo incluso que desconocía a los jóvenes, cuya suerte se mantiene bajo un manto de silencio en la isla.

Este sábado, a las 4 p.m., los tripulantes y colaboradores del Santrina se reunirán al pie del río Miami para darle la despedida e izar por última vez la bandera cubana en su mástil.

«Aunque estará muy lejos, lo recordaremos siempre», dijo Alvarez. «allí estaremos todos los que estuvimos involucrados en sus labores para sellar el último homenaje».

Pero Alvarez indicó que Posada no asistirá al acto «porque él no tuvo ni tiene que ver con nada de esto».

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