See you soon, Belgium

El cierre de la embajada de Bélgica en La Habana se debe a una “reorientación estratégica”. La frase suele usarse cuando se apaga la luz y se baja la cortina sin querer admitirlo, pero el dato duro no deja margen a duda: esto es grave.

Por Isabel Soto Mayedo

Bélgica cierra su embajada en Cuba tras 123 años… y no, no es porque se hayan quedado sin suministro de patatas fritas, mejillones o gofres. Según el gobierno belga, el cierre de su misión en La Habana se debe a una “reorientación estratégica”.

La frase, demasiado corporativa y ambigua, suele usarse cuando se apaga la luz y se baja la cortina sin querer admitirlo, pero el dato duro no deja margen a duda: esto es grave.

Bélgica fue uno de los países europeos que más defendió el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre la Unión Europea y Cuba (PDCA), mantuvo relaciones estables incluso en plena crisis cubana, y funcionaba como representación de Luxemburgo. Que justamente ese actor decida empacar después de 123 años suena menos a renovación diplomática y más a “Europa se cansa y se va por la puerta trasera”.

El PDCA es el marco jurídico que regula la cooperación bilateral en el orden social, económico, de derechos humanos, y relaciones comerciales no preferenciales. Este reemplazó a la llamada «Posición Común” de 1996, que condicionaba la relación con Cuba a avances democráticos.

Con ese acuerdo, la UE apostó –por una vía más pragmática– involucrar a La Habana en un diálogo estructurado en vez de mantenerla en aislamiento diplomático. Pero, a estas alturas, la UE tiene el acuerdo congelado, varias embajadas en reducción operativa y a la isla fuera de sus prioridades económicas.

Por tanto, lo que Bélgica llama optimización, huele más a retirada silenciosa. Mientras, Washington afina su versión 2.0 de la Doctrina Monroe, con menos sombrero y más sanciones extraterritoriales, que dejan a las otras embajadas europeas en Cuba con poco oxígeno financiero y mucho dolor de cabeza bancario.

Dicho de otro modo: Europa retrocede, Estados Unidos marca el tempo, y la isla queda atrapada entre su aislamiento y una narrativa heroica en la que apenas cree el núcleo de la población cubana con síndrome de Estocolmo.

La retirada de la embajada belga supone, además, la complicación de los trámites migratorios y menos ventanas para los cubanos en y hacia Bruselas. Asimismo, la sociedad civil perderá ciertos ingresos por concepto de cooperación bilateral y la observación internacional. En tanto, el régimen sólo pierde a un socio moderado.

Bélgica se va, pero el mensaje que deja pesa más que todas las maletas de sus diplomáticos juntas.

COMUNICADO DE LA EMBAJADA DE CUBA EN EL REINO DE BÉLGICA

Bruselas, 18 de noviembre de 2025.- La Embajada de la República de Cuba en el Reino de Bélgica traslada su sorpresa y decepción luego del anuncio del Gobierno belga    de proceder al cierre de su Embajada en La Habana.

Dicha decisión no se corresponde con las históricas y positivas relaciones existentes entre ambos países, mantenidas de manera ininterrumpida durante más de ciento veinte años, durante los cuales ambas naciones han consolidado estrechos vínculos culturales, académicos, científico técnicos, consulares, económicos y de cooperación, sustentados en un diálogo respetuoso, que ha trascendido el ámbito bilateral y ha contribuido al fortalecimiento de la relación entre Cuba y la Unión Europea.

La decisión de cerrar la representación diplomática belga en La Habana, contrasta también con el interés expresado por las autoridades de Bélgica de profundizar sus vínculos con América Latina y el Caribe, considerando la vocación de Cuba a favor de la concertación, cooperación y unidad en la región dentro de su diversidad.

Aspiramos a que, un paso de esta envergadura, no conlleve al deterioro de los vínculos de larga data entre instituciones, empresarios, hombres de ciencia, de la cultura y entre los muchos amigos que se han establecido entre ambos pueblos.

Asimismo, reiteramos la aspiración de que Bélgica continúe desempeñando un papel constructivo en el desarrollo de las relaciones entre Cuba y la Unión Europea, en el marco del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación vigente desde 2017.

Agradecemos al pueblo belga, a los amigos solidarios y a la comunidad residente por el apoyo recibido, con la certeza de que continuaremos trabajando juntos

La Embajada de Cuba reafirma su voluntad de ampliar, con su labor diplomática, los vínculos de amistad y cooperación entre ambas naciones.

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