El veterano periodista Pablo Alfonso se ha decidido a relanzar su catálogo de “delirios y fantasías” de Fidel Castro en ocasión del centenario del dictador cubano. Y lo ha hecho con un sentido de plena actualidad en los días en que Cuba padece la peor debacle económica en la historia de la nación, justamente –y es preciso reiterarlo en esta hora– como resultado del fatídico “legado castrista”.
Fidel, delirios y fantasías es una edición ampliada del libro que Alfonso publicara con el sello de la Editorial Hispano Cubana en 2013. El autor busca cerrar el ciclo de vida de Castro, puesto que las versiones anteriormente escritas cuando el gobernante ejercía a plenitud el poder o reflexionaba desde su retiro de enfermo con las ansias de control que no pretendía perder desde Punto Cero.
El autor afirma que ha escrito este libro para las generaciones de cubanos que nacieron con la revolución de 1959, los que no rebasan hoy los 70 años y daban sus primeros pasos cuando Fidel Castro vendía sus delirantes promesas de futuro, acogidas entonces con aplausos por multitudes y viven ahora la desesperanza de su legado.
“Es mi regalo a las celebraciones de la dictadura cubana para conmemorar el centenario del nacimiento de Fidel y también el décimo aniversario de su muerte, del hombre que hundió a Cuba con sus delirios de grandeza.
Aquí habla Fidel Castro. Son sus palabras, encontradas en la agobiante lectura de decenas de sus largos discursos. Son citas rigurosas y referencias debidamente documentadas”, escribe Alfonso, quien laboró como reportero y columnista de El Nuevo Herald por 20 años y cubrió para del diario miamense numerosos viajes de Castro al exterior, así como su presencia en las Cumbres Iberoamericanas desde 1991.
E l volumen –de 223 páginas– arranca con un capítulo dedicado al funeral de Fidel Castro, con la escena del todoterreno ruso paralizado frente al Cuartel Moncada y cinco militares empujando el arcón de madera con las cenizas del Comandante, incidente que quedó captado por el fotógrafo Iván Alvarado, de la agencia Reuters, pero que, obviamente, pasaron por alto los medios oficiales.
Después veremos desfilar episodios exquisitos del delirio que han sobrellevado los cubanos por 67 años: los cultivos de frutas exóticas en el trópico, el Cordón de La Habana, la fiebre de los pastos, la zafra de los Diez Millones no conseguidos, la vaca prodigiosa Ubre Blanca… hasta llegar a una recolección final de disparates, con datos a pie de página, de la que reproducimos a continuación algunas perlas olvidadas pero insuperables:
«El suelo se puede hacer, la naturaleza lo ha hecho en cientos de miles de años, el hombre lo puede hacer en unos años, el suelo lo puede hacer el hombre con la técnica (APLAUSOS). Es bien sencillo disponer 200 ó 300 camiones que en cuestión de tres meses meten aquí 200,000 toneladas de materia orgánica”. (Sobre el Proyecto de Pinares de Mayarí, 25 de febrero de 1967)
“Ahora, ¿cuántas caballerías llegará a tener el plan de Banao? Llegará a tener 600 caballerías, de las cuales se dedicarán todos los años 200 a cebollas. Es decir que en Banao se producirá prácticamente las dos terceras partes de las necesidades de cebollas del país. Es decir que Banao llegará a tener 200 caballerías de cebollas, 60 caballerías de uvas, 20 caballerías de espárragos, 20 caballerías de fresas…» (Sobre el Plan Banao, Sancti Spíritus, 1966).
«Ciertamente, cuando la Revolución suprimió los negocios privados dio un extraordinario paso de avance. Ya no hay nadie en nuestro país que se pueda ganar 100 pesos en un día. Es decir, ya no hay nadie que pueda ganar 30 veces lo que gana un obrero trabajando duramente. Ya no hay nadie que sin sudar la camisa pueda ganar 30 veces más que el que suda la camisa (APLAUSOS). Y una de las primeras batallas en la marcha hacia el comunismo es ir progresivamente de abajo hacia arriba —repito—, disminuyendo esos desniveles de ingresos, es decir, marchando hacia el igualitarismo en los ingresos, ¡hacia el igualitarismo en los ingresos! Todavía no significa una distribución comunista, pero será un enorme paso hacia esa forma de distribución comunista…»(Ofensiva revolucionaria, 1968).
El autor aclara que en este libro procuró deliberadamente de alejarse de cualquier tentación de solemnidad o propuesta académica sobre el acontecer cubano. Su relato consigue moverse sobre una cuerda de ironía que a la vez, paradójicamente, establece un aliento de tristeza hacia el destino nacional.
“Fidel siempre puso sus sueños por encima de las necesidades de Cuba. Aunque cada uno de los aplausos recibidos, por sus delirios y fantasías, comparten la responsabilidad por el triste saldo que nos deja su legado”, confiesa el autor.
En el prólogo del volumen, la periodista y profesora cubana Isabel M. Soto Mayedo lanza una batería de preguntas esenciales que nos deja el rastro de esta sátira del “héroe legendario”: ¿Cómo funciona el poder cuándo carece de límites? ¿Qué le ocurre a un hombre cuando nadie se atreve a decirle que está equivocado? ¿Qué le sucedo a un país cuando su destino deja de depender de la institucionalidad para lanzarse a la deriva tras los sueños de un líder?
Oriundo de Ciego de Ávila, Alfonso fue condenado en 1971 a 20 años de prisión por conspirar contra el régimen de Fidel Castro y fue indultado con la amnistía de 1979. En Miami, donde aún reside, desarrolló una prolífica labor como periodista en El Nuevo Herald y Radio Martí, y acumula varios títulos dedicados al acontecer cubanos. A comienzos de este año publicó El espía de Franco en La Habana, una investigación histórica con testimonios inéditos que abren una incómoda interrogante sobre los secretos que España supo tempranamente y Estados Unidos ignoró sobre el proceso de sovietización de Cuba.
El libro Fidel, delirios y fantasías sale a la venta esta semana y los interesados en adquirirlo pueden acceder a este LINK