Raulito Rodríguez Castro ofrece primera entrevista a prensa de EE.UU y confirma interés de negociación directa con Trump

Para los hasta ahora incrédulos analistas y figuras políticas, la entrevista con el diario USA TODAY reafirma que el nieto de Raúl Castro está en posición de negociar el futuro de Cuba y convertirse en un puente de interacción entre ambos gobiernos.
Raúl Rodríguez Castro posa para la entrevista con el diario USA TODAY. Foto: Image Romina Ruiz-Goiriena.

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, afirmó desde La Habana que está dispuesto a negociar directamente con el presidente Donald Trump una salida a la crisis cubana, pero aseveró que “nunca sacrificaría los principios de la Revolución”.

«Si me designan puedo negociar con cualquiera seleccionado por el gobierno de Estados Unidos», afirmó Rodríguez Castro al diario USA TODAY en la capital cubana. «Dada la oportunidad, claro que con Trump».

Las declaraciones de Rodríguez Castro, coronel del MININT y guardaespaldas de Raúl Castro, se produjeron durante una serie de entrevistas exclusivas con periodistas del USA TODAY a lo largo de dos días, el pasado junio.

Es la primera entrevista que Rodríguez Castro, alias El Cangrejo, de 42 años, concede a un medio estadounidense desde que comenzaran a circular versiones de su participación en conversaciones con representantes de Estados Unidos, a inicios de este año.

Parte de la entrevista con los periodistas de USA TODAY transcurrió desde el depacho que pertenecía a su abuelo en el Palacio de Convenciones, en La Habana.

«No me considero un político. Nunca me ha interesado la política», dijo Rodríguez Castro en relación con su posible papel en el diálogo con Washington. «Pero si en algún momento la Revolución me lo pide, lo haría».

Durante la charla con los reporteros de USA TODAY, Rodríguez Castro confirmó haber hablado por primera vez con el Secretario de Estado, Marco Rubio, en enero, poco después de que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos capturaran al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, durante una operativo militar en Caracas. En la acción armada murieron 32 soldados cubanos que integraban el equipo de seguridad de Maduro, algunos conocidos personalmente por Rodríguez Castro.

Un mes después coincidió con Rubio en San Kitts y Nevis durante una cumbre de jefes de gobierno de la Comunidad del Caribe (CARICOM), y en abril sostuvo una reunión en el Palacio de Convenciones con Jeremy Lewin, funcionario del Departamento de Estado que hasta hace poco supervisaba toda la asistencia exterior de Estados Unidos y era, en la práctica, el principal enviado de Rubio para los asuntos relacionados con Cuba.

También estuvo presente cuando el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó La Habana en mayo.

Aunque ningún integrante de la administración Trump ha mantenido un diálogo directo con el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, Rodríguez Castro afirmó que trabaja en sintonía con el mandatario designado en 2018, a quien llama cariñosamente «Miguelito», y asevera que ambos «comparten la misma visión» sobre los asuntos del país.

Entre las revelaciones notables aparece la confesión de que Rodríguez Castro utilizó su influencia para sacar adelante el plan de reformas económicas de 176 medidas, anunciadas recientemente por el gobierno cubano. La concesión más significativa –afirmó– contempla compensar a cubanos y ciudadanos estadounidenses cuyos bienes fueron confiscados durante la revolución de Fidel Castro a partir de 1959.

Rodríguez Castro también sostiene que, pese a lo que afirman Rubio y otros funcionarios de la administración Trump, Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos ni debe ser considerada un Estado patrocinador del terrorismo.

Y añadió que, bajo las condiciones adecuadas, «el gobierno estaría dispuesto a liberar a personas consideradas presos políticos».

En otro segmento de la entrevista, dedicado a sus rutinas de trabajo, confesó que la mayoría de los días se despierta alrededor de las 5 de la mañana. Durante varias horas revisa informes clasificados de los ministerios del Interior, Relaciones Exteriores y las Fuerzas Armadas, los cuales guarda como documentos en un portafolio de cuero Salvatore Ferragamo y más tarde los comenta con su abuelo, a veces durante el almuerzo.

No ocupa ningún cargo oficial en el gobierno y no suele aparecer en los medios estatales cubanos, pero su influencia, autoridad y peso político resultan cada vez más difíciles de ignorar, en gran medida gracias a su apellido y cercanía con el mayor líder histórico que aún queda vivo, a los 95 años.

Para los hasta ahora incrédulos analistas y figuras políticas va siendo un hecho innegable que el nieto de Raúl Castro está en posición de negociar el futuro de su país con Estados Unidos y convertirse en un puente de interacción entre ambos gobiernos.

Aseguró que tiene una «comprensión diferente» de la forma en que su abuelo y su tío abuelo, Fidel Castro, trataron al pueblo cubano.

«Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo. Mi mayor pesar es que la gente pase trabajo. Pero me levanto todos los días para revertir esa situación», aseguró.

A mediados de junio, Raulito respaldó personalmente un acuerdo para el suministro de combustible con Vanguard Energy, empresa con sede en Coral Gables, Florida, según dijeron a USA TODAY dos fuentes cercanas a las gestiones. Pero la Casa Blanca bloqueó la operación a último momento por objeciones al uso de instalaciones de almacenamiento pertenecientes a Cuba Petróleo (CUPET), la mayor empresa petrolera estatal del país. Rubio incluso sancionó a CUPET el 11 de junio, el mismo día en que se anunció el acuerdo.

Entre 2024 y finales de 2025, Rodríguez Castro realizó al menos 23 viajes a Panamá a bordo de un avión privado, donde fue visto realizando compras de artículos de lujo. En uno de esos viajes, confirmó que estuvo acompañado por la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera, quien heredó la dirección de la corporación GAESA a la muerte, en 2022, de Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, padre de Raulito.

Rodríguez Castro no negó que esos viajes ocurrieran, pero afirmó que el objetivo era «buscar oportunidades de inversión para Cuba».

GAESA y su directora fueron sancionadas por Estados Unidos y puestas en la lista de entidades y funcionarios designados del Departamento de Estado. Raulito no ha sido sancionado. Entre los jerarcas de la élite tampoco han recibido sanciones estadounidenses el primer ministro Manuel Marrero ni el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Raúl y Fidel Castro.

Insistió en que no posee fortuna propia y dice que su ropa de diseñador, los vehículos de lujo que utiliza en el extranjero y sus costosos viajes internacionales son financiados por amigos adinerados y admiradores. Usa un reloj Rolex de acero inoxidable en su mano izquierda.

El artículo ofrece también detalles sobre la familia formada por El Cangrejo. Tiene dos hijas con su primera esposa, Sheyla Puentes, y otra con su segunda esposa, Daliene Gómez Tomás. Su tercera esposa, la modelo cubana Sheila Mariño, dio a luz a su primer hijo varón en junio.

«Ya sabíamos cual iba ha ser su nombre. Raúl por mi abuelo y Alberto por mi papa». dijo.

Mientras hablaba de su familia, llevó la mano al cuello y sacó de debajo de la camiseta una cadena de oro.

«Yo no se si tú eres creyente,» comentó con orgullo mientras mostraba un medallón de oro con las iniciales «FCR» y «RCR» grabadas a cada lado: Fidel Castro Ruz y Raúl Castro Ruz. «Pero si hay algo en lo que yo creo es en estos dos hombres».

Y recalcó: «»Los lideres históricos siempre tendrán su lugar».

Su visión para Cuba –consideró– pasa por alcanzar «tanta prosperidad que es difícil imaginarla.»

El modelo de transformación socioeconómica que prevé es «innatamente cubano», incluso si toma elementos de China o Vietnam.

«Pronto los cubanos podrán encontrar en Cuba todo aquello que buscan en otros países», dijo sin ofrecer detalles a los reporteros.

Como parte del encuentro con USA TODAY, Rodríguez Castro y sus interlocutores visitaron el restaurante El Antojo, en La Habana Vieja, adonde entró con su guardaespaldas por la puerta trasera.

Al salir del lugar, un desconocido se acercó para abrazarlo:

«Mi sangre, yo se que contigo regresara la luz a La Habana», le dijo el desconocido.

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