El secretario de Estado, Marco Rubio, reafirmó este miércoles que Estados Unidos mantiene la disposición de diálogo y colaboración con Cuba, pero insistió en que Washington no desestima ninguna opción para propiciar los cambios que deben implementarse en la isla.
Las declaraciones de Rubio se produjeron durante un encuentro con la prensa en Manila, Filipinas, donde la delegación estadounidense participa en la Cumbre de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN) con una intensa agenda diplomática respecto a China.
“Estamos preparados para ser muy realistas sobre cómo se logra eso [el cambio en Cuba], y pacientes respecto al proceso serio que conduce a ello, y hemos interactuado con ellos ocasionalmente al respecto”, dijo Rubio. “Conocen nuestra postura sobre este asunto y esperamos que finalmente se llegue a ese punto”.
Pero el político cubanoamericano descartó que hubiera un plazo concreto para lograr ese cambio ni aventuró un pronóstico de cuándo podría ocurrir.
“Ojalá fuera mañana, porque se lo merecen; el pueblo de Cuba merece un futuro mejor”, manifestó.
El tema de Cuba cubrió parte de la rueda de prensa de Rubio en Filipinas, coincidiendo con la publicación de un crítico informe del Departamento de Estado sobre la participación del régimen cubano en actividades de subversión y terrorismo durante décadas, y a la vez, con el comienzo de los envíos de ayuda humanitaria por valor de $100 millones de dólares rumbo a la isla.
Pero al mismo tiempo reactivan la posibilidad de una negociación entre Washington y La Habana, iniciada a comienzos de este año pero empantanadas en las últimas semanas en medio de una escalada de tensiones entre ambas partes.
El contenido del intercambio de Rubio con la prensa en relación con Cuba se reproduce íntegramente a continuación:
PREGUNTA: Señor Secretario, usted y el Presidente han sido muy francos en su retórica anticomunista recientemente. Ustedes publicaron ese informe reciente sobre Cuba. ¿No le parece que hay una incoherencia, dado que no han abordado las mismas cuestiones con respecto a China? Ellos tienen el partido comunista más grande del mundo, con 100 millones de miembros.
SECRETARIO RUBIO: Sí, pero nuestra preocupación se centra en la injerencia comunista dentro de nuestro país. Ese informe trataba sobre lo que hacen estos diversos elementos para interferir en nuestro país y socavar nuestra política exterior.
PREGUNTA: Pero el Presidente habló recientemente sobre la injerencia de China en las elecciones de Estados Unidos y, como sabemos, existen muchas otras formas en las que China ejerce influencia dentro de Estados Unidos.
SECRETARIO RUBIO: Bueno, insisto: lo que el Presidente dio a conocer el pasado jueves fue la desclasificación de documentos de nuestra comunidad de inteligencia; eso fue lo que publicó. Desclasificó evaluaciones de inteligencia de nuestra comunidad de inteligencia. Pero su pregunta versaba sobre la influencia comunista. Sí, Estados Unidos no quiere ser un país comunista. Nunca seremos un país comunista y no permitiremos que las influencias comunistas socaven nuestra política o nuestra sociedad.
Así que no sé a qué incoherencia se refiere. Está muy claro. Obviamente, entendemos el sistema chino y otros sistemas. Pero puedo decirle que nuestro sistema no quiere el comunismo, y ciertamente no permitiremos que los esfuerzos comunistas socaven la sociedad estadounidense ni siembren discordia en nuestro país. Y eso es lo que estamos viendo. Por cierto, uno de los principales responsables de esto durante muchos años —los autores intelectuales, particularmente en nuestro hemisferio— ha sido el régimen cubano, tal como detalló nuestro informe del lunes.
PREGUNTA: Respecto a Cuba, ¿sigue siendo el objetivo lograr un cambio de régimen mediante el colapso económico, o la opción militar sigue sobre la mesa?
SECRETARIO RUBIO: Creo que el objetivo es lograr una Cuba donde el pueblo cubano pueda disfrutar de prosperidad, seguridad, protección y una vida mejor de cara al futuro, tal como lo logran los cubanos en todo el mundo cuando salen de Cuba. Estamos preparados para ser muy realistas sobre cómo se logra eso, y pacientes respecto al proceso serio que conduce a ello. Hemos interactuado con ellos ocasionalmente al respecto; conocen nuestra postura sobre este asunto y esperamos que finalmente se llegue a ese punto.
El problema fundamental que enfrenta Cuba actualmente se reduce a dos cosas. En primer lugar, su sistema económico no funciona, sencillamente porque no existe en ninguna otra parte del mundo; es totalmente anacrónico y simplemente no da resultado. Esa es la razón por la que la gente tiene que abandonar el país. En segundo lugar, ya no reciben petróleo gratis de Venezuela. Ese es su mayor problema: la falta de ese petróleo gratuito venezolano que, por cierto, no utilizaban para su red eléctrica. Destinaban cerca del 60 por ciento del crudo gratuito recibido de Venezuela a la reventa para obtener efectivo. Así pues, el principal problema de Cuba es que el régimen es un desastre, su modelo económico no funciona y quienes dirigen el país no tienen ni idea de lo que hacen. Su único interés real es aferrarse al poder. Temen la prosperidad económica porque saben que esta, junto con las libertades económicas, les haría perder el control sobre la población. Esa ha sido siempre la lucha a la que se han enfrentado últimamente.
Pero, insisto: precisamente hoy hemos comenzado a enviar a Cuba ayuda humanitaria por valor de más de 100 millones de dólares, la cual será distribuida por entidades no gubernamentales sobre el terreno. Estamos dispuestos a colaborar con ellos, tal como lo hemos hecho en el pasado, y seguiremos dialogando sobre los cambios que pueden implementar. No olvidemos que esto ocurre a solo 90 millas de nuestras costas. Este es un gobierno que ha pasado —un régimen que ha pasado— la mayor parte de 30, 40 o 50 años desestabilizando la región a través de los movimientos que ha apoyado; y han perdido, no sé, entre el 10 y el 15 por ciento de su población desde 2021 debido a la pésima gestión del país. Queremos que tengan un futuro mejor y estamos dispuestos a hacer cosas que les ayuden a lograrlo. Pero ellos tienen que decidir que quieren hacerlo. Quienes están al mando allí ahora mismo simplemente no quieren hacerlo.
PREGUNTA: Varias personas de su administración hablaban de cómo esperaban —solo por dar seguimiento al tema— ver un cambio de régimen o grandes cambios en Cuba —económicos, políticos— para finales de este año. Eso es lo que muchos de ellos decían constantemente.
SECRETARIO RUBIO: ¿Quiénes son «muchos de ellos»? ¿Quién decía eso?
PREGUNTA: Personas dentro de la administración que trabajan en este asunto…
SECRETARIO RUBIO: ¿Como quién? Porque yo trabajo en este asunto más que nadie y nunca dije eso.
PREGUNTA: No lo predecían, pero, digamos, existía la expectativa de que Cuba estaba tan debilitada que iba a suceder.
SECRETARIO RUBIO: No, miren, amigos… los asuntos globales no son como… no somos una miniserie que termina en tres episodios. Los asuntos globales son complejos. Estamos hablando de un sistema que lleva vigente desde 1959. Hablamos de un país que ha sufrido enormemente debido a un liderazgo deficiente y a un mal modelo económico. Hablamos de un régimen que ha sobrevivido todos estos años gracias a que contaba con un patrocinador extranjero, ya fuera la Unión Soviética o Hugo Chávez. Eso ya no lo tienen. Así que son cuestiones complejas que requieren tiempo; obviamente, estamos preparados para hacer lo que esté a nuestro alcance para propiciar un cambio positivo en Cuba, ya que esto repercute directamente en nuestra seguridad nacional. Cuba es importante para nosotros porque se encuentra a 90 millas de nuestras costas y tiene un impacto directo en nuestra seguridad nacional, ya sea por las actividades en las que han participado en el pasado, por los países con los que se han aliado —tanto antes como ahora— o por la amenaza de una migración masiva, un riesgo que siempre existe cuando los países sufren una desestabilización tan profunda como la de Cuba. Es un Estado fallido. Es un Estado fallido. Pero nunca he establecido un plazo concreto sobre cómo sería ese cambio ni cuándo ocurriría. Ojalá fuera mañana, porque se lo merecen; el pueblo de Cuba merece un futuro mejor.