Arrullo desde Miraflores: EE.UU y Venezuela anuncian histórico acuerdo para explotación de las reservar petroleras

El acuerdo contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con una inversión de $100 mil millones de dólares y más de $209 mil millones en tributos para el Estado.
Delcy Rodríguez (der.) junto al Secretario de Energía, Chris Wright, durante un encuentro en el Palacio de Miraflores, en Caracas, en febrero de 2026. Foto: AP.

Como todas las noticias gubernamentales de trascendencia, el anuncio sobrevino la noche de este viernes: Estados Unidos y Venezuela anunciaron simultáneamente la firma de un histórico acuerdo que permitiría al mercado estadounidense tomar el control de 65 mil millones de barriles de las reservas petroleras del país suramericano.

En un mensaje en la red Truth Social, el presidente Donald Trump salió con el adelanto de que Estados Unidos había cerrado el pacto con Caracas, al que calficó como “EL MAYOR ACUERDO PETROLERO EN LA HISTORIA MUNDIAL!».

Según Trump, el acuerdo fue negociado por el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y la presidenta Delcy Rodríguez, a quien llamó «la muy respetada presidenta interina de Venezuela».

“Esta transacción histórica MÁS QUE DUPLICA las reservas de petróleo estadounidenses, aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses a largo plazo, al tiempo que contribuye a que Venezuela siga avanzando hacia un éxito tremendo y una gran prosperidad. ¡Esta transacción reforzará en gran medida la ya creciente relación entre Venezuela y Estados Unidos! Gracias por su atención a este asunto sin precedentes. ¡HAGAMOS QUE ESTADOS UNIDOS VUELVA A SER GRANDE”, escribió Trump.

Con entusiasmo no menos estruendoso, Rodríguez dio a conocer su versión del acuerdo desde Miraflores, confirmando la primicia lanzada por Trump.

“Venezuela anuncia un histórico acuerdo con el gobierno de Estados Unidos que tendrá un impacto significativo en el renacimiento de nuestra nación”, escribió la presidenta Rodríguez. “Esta iniciativa es producto del fortalecimiento de la relación entre Venezuela y Estados Unidos, y facilitará un importante flujo de inversiones destinado a la recuperación y reconstrucción de infraestructura estratégica para el desarrollo de nuestra industria de los hidrocarburos”.

Según Rodríguez, se trata de un hito históricos en las relaciones bilaterales que permitirá incrmentar considerablemente la producción de petróleo con la participación de operadores privados. Se contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con una inversión de $100 mil millones de dólares y más de $209 mil millones de dólares en tributos para el Estado.

Comunicado de Delcy Rodríguez anunciando el acuerdo.

“Venezuela consolida así una nueva etapa de recuperación, crecimiento, producción, seguridad y prosperidad para nuestro pueblo”, concluyó la presidenta interina.

Más allá del lenguaje de idilio y luna de miel entre Washington y Caracas, se abre ahora un campo de interrogantes sobre el futuro de la transición político-social en un país –por demás– devastado por dos terremotos este año.

Cualquier intento del gobierno estadounidense por adquirir una participación en los yacimientos petrolíferos de otro país resulta sumamente inusual. No está detallado de inmediato los pormenores del acuerdo.

La administración Trump ha convertido el petróleo venezolano en un elemento central de su campaña para ampliar la influencia energética de Estados Unidos en el hemisferio occidental, donde el aumento de la producción ha ayudado a contrarrestar la pérdida de suministro petrolero procedente del Medio Oriente en los últimos seis meses debido a la guerra con Irán.

El anuncio de Trump se produjo justo cuando Chevron —la segunda mayor petrolera estadounidense— mantenía conversaciones avanzadas para ampliar considerablemente sus operaciones en Venezuela, y un eventual acuerdo podría anunnciarse tan pronto como la semana entrante, de acuerdo con representantes de la compañía y funcionarios venezolanos.

Otras petroleras estadounidenses también han buscado oportunidades en Venezuela, aunque no se han concretado grandes acuerdos a largo plazo ni a gran escala.

Apenas semanas después de la captura y extracción del país del presidente Nicolás Maduro, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una reforma legislativa que regula su industria petrolera, otorgando a las empresas extranjeras un mayor control sobre sus operaciones en el país. La medida revirtió gran parte de la nacionalización de proyectos petroleros que se implementó con Hugo Chávez en 2007 y abrió el camino para que Chevron ampliara su presencia.

Pero por el momento, para los debates de fin de semana y los días que vendrán después, queda un amasijo de preguntas punzantes, dudas disparadas y enigmas inextricables sobre el futuro que se cierne ahora vertiginosamente sobre Venezuela.

¿Alguna premonición para el desenlace cubano que se presume ya viene llegando?

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