La administración Trump advirtió al régimen cubano que no quedarán impunes quienes amenazan o buscan dañar a Estados Unidos y a sus ciudadanos, y les recomendó a sus dirigentes mirarse en el espejo del expresidente venezolano Nicolás Maduro.
«El régimen cubano debería examinar los comentarios de Maduro previos al 3 de enero [de 2026] y los acontecimientos posteriores, cuando se encontraba ‘protegido’ por soldados cubanos”, afirmó este martes Juliana Camacho, portavoz del Departamento de Estado.
La funcionaria estadounidense dijo a Café Fuerte que “la Administración Trump no se quedará de brazos cruzados ante quienes actúan de manera imprudente y amenazan o buscan perjudicar a Estados Unidos y a sus ciudadanos”.
La declaración del Departamento de Estado se produce en respuesta a recientes afirmaciones lanzadas por un general de la cúpula militar cubana ante una eventual acción armada de Estados Unidos para capturar a dirigentes de alto rango en el país. En un acto político celebrado el pasado sábado en La Habana, el general de Brigada Emir Mesa Corona, jefe de la Dirección de Seguridad Personal del Ministerio del Interior (MININT), aseguró, en presencia del líder histórico Raúl Castro y del gobernante Miguel Díaz-Canel, que “cualquier intento de secuestrar o asesinar a uno solo de nuestros principales dirigentes” está condenado al fracaso.
En su intervención, Mesa Corona recordó como símbolos heroicos a los 32 combatientes cubanos del MININT y las Fuerzas Armadas que murieron en Venezuela en defensa de Maduro tras producirse el operativo militar para extraerlo del país y presentarlo ante la justicia estadounidense.
La captura de Maduro gravita como referencia en medio de las tensiones entre La Habana y Washington, particularmente después del encausamiento de Raúl Castro en un tribunal federal de Miami por el asesinato de cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate en 1996. Tras presentarse la acusación el pasado 20 de mayo, las autoridades estadounidenses emitieron una orden de arresto contra Castro, que es considerado un prófugo de la justicia.
La alternativa de una operación relámpago para capturar a Raúl Castro o extraer a Díaz-Canel ha sido mencionada por expertos y analistas militares en medios estadounidenses.
El general jefe de Seguridad Personal, organismo protege a los dirigentes cubanos, aseguró que una acción militar estadounidense contra Cuba recibiría una reacción contundente de «las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Contrainteligencia Militar, el Ministerio del Interior y cada cubano revolucionario”.
Tanto Díaz-Canel como otros altos funcionarios del gobierno cubano ha alertado a Washington que una agresión militar contra Cuba provocaría un verdadero baño de sangre en el país y generaría una catástrofe humanitaria, con pérdidas de vidas cubanas y también estadounidenses. Algunas versiones extraoficiales señalan que las alertas habrían apuntado además al «grave peligro» que correría el personal de la embajada estadounidense en La Habana si se produjera una incursión armada en la isla.
Las relaciones entre ambos países han visto escalar un agravamiento desde mediados de año, cuando el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para redoblar sanciones contra los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas contra la seguridad nacional de Estados Unidos.
Aunque las amenazas de Trump y los listados de sanciones contra personas del círculo de gobierno y entidades estatales de Cuba han intensificado el tono de la confrontación, ambas partes establecieron conversaciones desde comienzos de año. Sin embargo, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla ratificó este lunes que el canal de negociación está interrumpido, a pesar de que mantenían los contactos.
El Departamento de Estado negó las afirmaciones de Rodríguez Parrilla, considerando que se trata de una movida propagandística.
«No nos sorprende que el régimen cubano difunda esta propaganda”, manifestó un funcionario estadounidense. “En realidad, las conversaciones continúan, pero hasta ahora el régimen se ha negado a aceptar cualquier medida que beneficie al pueblo cubano, ya que, en última instancia, ello amenazaría su control absoluto».
Según confirmó el funcionario, Estados Unidos propuso suministrar combustible y asistencia humanitaria a Cuba a cambio de que el régimen privatice su sector energético, pero La Habana ha rechazado la propuesta.
La próxima batalla entre ambos países tendrá por escenario la Asamblea General de Naciones Unidas, los días 27 y 28 de octubre, cuando Cuba presentará nuevamente como tema de urgencia el fin del embargo impuesto por Estados Unidos y los efectos del recrudecimiento de las sanciones durante el último año.