Los nuevos retos de Luis Manuel Otero Alcántara

Luis Manuel tendrá ahora la oportunidad de mostrarnos quién será después de haber enfrentado la cárcel y el exilio. Tengo la esperanza de que sea capaz de sacar lo mejor de sí mismo y también de quienes lo rodean.
Luis Manuel Otero Alcántara a su llegada a Miami. Foto: Enrique de la Osa.

Muchos amigos del centro y la izquierda cometen un error al atacar a Luis Manuel Otero Alcantara, o al menos están emitiendo un juicio apresurado. He seguido su activismo durante años y, si algo ha demostrado, es que se trata de una persona empática, creativa y con criterio propio. Como ocurre con cualquier ser humano, es imposible coincidir con él en todo, pero Luisma nunca se ha cohibido de expresar lo que piensa.

Se ha vestido de mujer para defender los derechos de personas que han sufrido una exclusión incluso mayor que la suya. Ha hablado desde el amor a la libertad, no desde el odio hacia nadie. Hace algunos años dijo que no estaba a favor del embargo de Estados Unidos porque, a su juicio, solo hacía más difícil la vida de los cubanos. Se lo dijo directamente a Gloria Ordaz en su programa, y esas no son posiciones que te hagan popular en Miami. De hecho, fue duramente atacado por atreverse a decirlo.

Ahora vuelven a atacarlo, incluso después de haber entregado cinco años de su vida por defender sus ideas. Luisma no es perfecto —que lance la primera piedra quien se crea perfecto—, pero ha tenido el carisma y la capacidad de inspirar a muchas personas. También tiene derecho a pedir para su país lo que considera mejor. Y no debemos olvidar que Cuba continúa siendo un régimen autocrático que criminaliza la crítica, el activismo y la oposición cívica.

Yo también me he sentido profundamente decepcionado por una parte importante de la oposición cubana, que ha terminado justificando o lavándole la cara a la represión trumpista contra los inmigrantes. Muchas de sus víctimas son cubanos, iguales a aquellos por cuyos “derechos humanos” esa oposición asegura luchar. Sin embargo, para algunos, esos derechos parecen importar solamente cuando los violan los comunistas. Cuando los niega el trumpismo, justifican los abusos, las deportaciones e incluso las muertes ejecutadas por sus agentes federales con impunidad.

Esta hipocresía, obscenamente evidente, le ha costado una enorme cantidad de apoyo y prestigio a una parte muy visible de la oposición cubana. He podido observarlo de cerca en la comunidad digital que gestiono, donde cada vez más personas expresan abiertamente su decepción con quienes subordinaron la causa de Cuba a la causa del Partido Republicano o, sencillamente, a sus bolsillos personales.

Pero el rechazo justificado al trumpismo y a quienes han vendido la causa cubana no puede llevarnos a juzgar por igual a todos los activistas, críticos y disidentes. Cuba necesita esas voces, como las necesita cualquier sociedad, aunque probablemente las necesite mucho más que otras. Necesita personas auténticas, valientes y empáticas.

Luis Manuel tendrá ahora la oportunidad de mostrarnos quién será después de haber enfrentado la cárcel y el exilio. Tengo la esperanza de que, del mismo modo que hizo en Cuba, sea capaz de sacar lo mejor de sí mismo y también de quienes lo rodean.

*Guennady Rodríguez, conocido como Guena Rod, es editor de 23yflagler. Reside en Miami.

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