El gobierno cubano reportó este lunes el fallecimiento de 33 personas por chikunguña y dengue, 21 de ellos menores de edad, en medio de una escalada de la crisis epidemiológica que golpea al país desde hace meses.
La viceministra de Salud Pública, Carilda Peña García, compareció en la revista televisiva Buenos Días para abordar el panorama de la crisis de salud, y confirmar que del total de fallecidos 12 corresponden a dengue (7 de ellos menores de 18 años) y 21 a chikungunya (14 menores).
Es la primera ocasión en que las autoridades cubanas informan de fallecimientos por la epidemia de arbovirosis que se expande por la isla.
Sin embargo, las cifras pudieran ser más elevadas, teniendo en cuenta la falta de transparencia con que las autoridades han manejado la crisis, y el tardío reconocimiento de la epidemia.

Aunque la viceministra trató de dibujar un mapa positivo de la batalla contra la epidemia y aseguró que «el sistema de vigilancia de síndrome febril muestra un descenso gráfico general», la situación es extremadamente compleja en una mayoría de territorios donde la tendencia es al incremento de casos de la enfermedad.
«El corredor endémico de la fiebre se encuentra en zona de epidemia», dijo Peña García. «Excepto el municipio especial Isla de la Juventud y Matanzas, el resto de las provincias muestran un comportamiento hacia la epidemia».
Las arbovirosis emergieron inicialmente en Matanzas el pasado julio. Pero no fue hasta el 11 de noviembre que las autoridades cubanas reconocieron de manera oficial la existencia de la epidemia.
El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) reportó 5,717 casos nuevos de chikungunya en la semana, la gran mayoría por sospecha clínico-epidemiológica.
Del acumulado nacional de 38,938 casos al cierre de este domingo, 37,678 son sospechas clínicas y 1,260 confirmados por PCR.
La pasada semana, el jefe de Epidemiología del MINSAP, Francisco Durán, reconoció que más de 47 mil cubanos habían sido diagnosticados con el virus.

Durán, que comenzó a hacer reportes diarios en la televisión como en la época de la pandemia del COVID-19, advirtió que esa cifra “no se corresponde con la realidad”, pues hay un número elevado de pacientes que no concurren al consultorio médico.
También sucede que en consultas médicas, policlínicos y hospitales también se enfrentan carencias de reactivos y pruebas PCR para hacer los diagnósticos correctos.
El experto indicó que un 30% de la población cubana ya contrajo chikungunya o dengue.
«El dengue sigue en las 14 provincias, los 43 municipios y las 51 áreas de salud», señaló Peña García.
Pero además hay numerosos casos de Zika, Oropouche e incluso fiebre amarilla, no incluidos en el reporte oficial.
Respecto a la estrategia de diagnóstico del MINSAP, explicó que el PCR es la prueba confirmatoria, pero ante la compleja situación epidémica del país, casos con sospechas clínicas epidemiológicas se están clasificando también como positivos.
En lo que el MINSAP define como «frente de la lucha antivectorial», se produjo un aumento en el índice de infestación, que alcanza 0,89, con las cifras más elevadas en las provincias de Camagüey, Pinar del Río, Santiago de Cuba, Sancti Spíritus y La Habana.
No obstante, Peña García destacó «una mejoría en el tratamiento adulticida, con un cumplimiento que pasó del 79% al 90% de lo planificado».
«Eso es lo óptimo, nosotros tenemos que llegar a lo máximo y tenemos que sobrecumplir», dijo.
La viceministra hizo un llamado de alerta a la población para reforzar las medidas de control y protección, en particular a los ancianos solos y los menores de un año.
La situación epidemiológica del país está a la vez marcada por una extendida crisis de insalubridad, con calles y barrios atestados de basura, desabastecimiento de agua potable, y prolongados apagones que complican la vida cotidiana de la población.
Sumado a esto, las carencias de alimentación, agravadas por los altos costos de los productos y la irregularidad en la distribución de los artículos de la canasta familiar, están afectando severamente la nutrición regular de los cubanos.